Es un orgullo trabajar en un modelo deportivo tan exitoso como el de Viña

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Tres profesores reseñan su función en escuelas deportivas viñamarinas, detallando asimismo los planes e ideales de estas. Además, hablan de la Ciudad del Deporte y de su pasado como futbolistas profesionales.

“Es muy lindo trabajar con niños para, primero, formarlos como personas. Gracias a la alcaldesa Virginia Reginato y a la Casa del Deporte, que nos dan todos los recursos para ejercer nuestra labor, nos sentimos orgullosos y privilegiados por formar parte de un programa municipal pionero en Chile. Además, porque hacemos lo que más nos gusta”, exclaman Claudio Álvarez (48 años), Luis Alberto Lufi (50)y Juan Carlos Ceballos (43), profesores de las escuelas de fútbol de la Casa del Deporte dirigidas por Gabriel “Coca” Mendoza. “Hoy, tras más de una década de trabajo, tenemos 16 sedes en las cuales treinta profesores instruyen gratuitamente a alumnos de 6 a 16 años de numerosos sectores de Viña del Mar”, amplían los otrora delanteros profesionales.

Ceballos, jugador de Everton, Naval y San Felipe en los ochenta y noventa, comenta: “De los tres, soy el más antiguo en nuestros talleres. Llegué el 2004, cuando la señora Virginia Reginato creó la Casa del Deporte. Hoy estoy en los recintos de Santa Julia y Glorias Navales, adonde asisten cuarenta niños dos días a la semana”. El “Tanque” Álvarez, hijo de Juan, goleador de los recordados “Panzer” de 1968, apunta: “Yo llegué el 2008 a esta institución que realiza un trabajo exento de problemas, ya que la municipalidad nos dota con óptima implementación y con herramientas fundamentales”.

Por su parte, “Beto” Lufi, ex zurdo de Wanderers que también lució ese perfil en el balompié de Canadá, señala que “con Claudio estoy a cargo de las escuelas de las villas Hermosa e Independencia, y de la de Chorrillos. En estas, donde entregamos nuestras vivencias y pasión por el fútbol a más de cien pupilos, trabajo desde el año 2007”.

“El proyecto ha sido exitoso, sin dudas. Cada año se cumple de mejor manera y aumenta en cantidad de alumnos, llegando el 2015 a tener 600. Fue muy buena la última temporada, porque, entre cosas, hubo harta asistencia precisamente. Además, de todos los centros elegimos niños de 10 a 16 años para conformar cuatro equipos selectivos, con los cuales participamos en varios compromisos, tanto en Sausalito como en otras zonas de la región y de provincia”, estiran.

¿Cuáles son los objetivos principales de este programa?

“Uno de los primordiales –retruca Lufi- es la masificación, ojalá tener la mayor cantidad de niños practicando fútbol. Y no sólo fútbol como ha pretendido la señora alcaldesa. Para eso ella creó los talleres, y lo hizo en los barrios más populares, donde las posibilidades para los niños no abundan (…) Así ayudamos a sacarlos de eventuales vicios y de cosas perjudiciales”. Claudio Álvarez, goleador en todos los equipos en que se calzó la “9”, complementa: “La nuestra es una labor social también. Junto con darles espacios deportivos a los muchachos, nos preocupamos de su lado personal, familiar, escolar… Por eso, este y otros programas han sido imitados por varias municipalidades del país. Entonces, con humildad decimos que somos pioneros.”.

Si detectan a niños con aptitudes, obviamente los derivan a clubes profesionales…  

“Por supuesto. A los con proyección o talento los orientamos a las series menores de equipos profesionales. Nuestras escuelas son la base para que ellos sepan con qué se encontrarán al llegar a esos niveles, donde lo competitivo predomina por sobre lo formativo. Somos como veedores de esos clubes se puede decir, donde dirigen personas  que conocemos, entonces les recomendamos niños capacitados”, responde Álvarez, agregando que “somos un semillero o trampolín para los clubes de la región”.

Considerando que pocos llegan al profesionalismo, ¿se deben preocupar del rendimiento escolar de sus alumnos?

“Y no sólo de eso, también de la disciplina, vocabulario y conducta. En lo escolar los aconsejamos y les pedimos mejores notas para que participen con más entusiasmo en las escuelas. El respeto es otro punto que les tocamos. ¡Es que el buen comportamiento es fundamental!”, acentúan Luis Alberto y Juan Carlos. Al respecto, Claudio subraya: “La misión es sacarlos de lo malo que puedan adquirir en sus barrios, teniendo para eso una gran fórmula, el fútbol. Les decimos, si eres un buen deportista, en el colegio te pueden becar. O, tal vez no llegues al fútbol profesional, pero gracias a tu calidad de persona y amigo encontrarás un buen trabajo”. “Y en lo deportivo, les entregamos los fundamentos básicos, lo táctico, lo técnico, lo físico…”, añaden.

¿Y advierten un buen nivel competitivo para, como decían, instalarlos en las divisiones menores de Everton o de otros clubes de la región?

“En todos los talleres siempre están destacando cinco o seis, y ya tenemos a algunos alternando en primeros equipos y a otros que son seleccionados nacionales. Un ejemplo, Matías Álvarez, quien hace poco debutó en la Sub 17. Esto, repetimos, es fruto del apoyo de la señora alcaldesa y la Casa del Deporte, quienes nos enviaron a las escuelas donde, creemos, hemos respondido formando a personas y deportistas”.

“LA ADMIRABLE PLAYA DEL DEPORTE ES PIONERA EN CHILE”

“Excelente me parece la labor de la Casa del Deporte en sus más de diez años. Buenísima. Junto a la señora Virginia estimuló a la comunidad a hacer todo tipo de deportes. En Viña se ven muchísimas disciplinas, por no decir todas. Cada año aumenta la cantidad, es así como ahora tiene tenis de mesa, baile entretenido, maratones, cicletadas, zumba… Esas actividades, integrales y masivas, reúnen a la familia entre otras finalidades” –advierte Lufi.

Juan Carlos Ceballos afirma: “Lo otro a destacar son la recta Las Salinas y la Playa del Deporte, sectores donde encontramos una gran cantidad de máquinas para hacer ejercicios. La Playa del Deporte, una admirable creación que tiene de todo, también es pionera en Chile”. “Y lo acertado es que tiene gente especializada en cada disciplina. El fútbol lo dirige un futbolista, el tenis un tenista, el ajedrez lo mismo… Como debe ser, organizado, nada al lote”, asiente Álvarez.

¿Sienten el reconocimiento de la municipalidad y la Casa del Deporte a su gestión?  

“Sí, han valorado lo que hemos realizado con agrado y compromiso. Es que es imposible no desempeñarnos de esa manera en algunos recintos de lujo, como Reñaca Alto, donde tenemos de todo para hacer una buena labor” -expresa Beto Lufi. “Este modelo ha sido exitoso, decíamos, por algo otras comunas lo han emulado, pero sin el acierto de Viña. Entonces, insistimos, nos sentimos orgullosos y privilegiados por ser parte de él. Y, claro, también sentimos su reconocimiento”, anota Ceballos.

“Es más –estira Lufi-, cuando hemos estado en otras regiones nos reconocen el trabajo de Viña. Nos dicen, la alcaldesa ha fomentado el deporte dándole un enorme impulso. Qué bueno, porque el deporte también es cultura y educación. Ella es reconocida en todo el país por haber plasmado tantos proyectos y Viña, definitivamente, es distinguida como Ciudad del Deporte”.

“SIN SACRIFICIO Y TRABAJO EL FÚTBOL NO DA FRUTOS”      

Tres ex futbolistas rentados cuyas experiencias dentro de la cancha los convierten en valiosos guías para los niños de Viña del Mar, y aportes para los propósitos de la Casa del Deporte, recrean sus pasajes más destacados en escenarios nacionales e internacionales.

“Nuestras experiencias nos han servido para instruir a los niños, ciertamente. Ya en esta etapa educativa he rescatado métodos de todos los entrenadores que tuve para aplicarlos acá, especialmente de Guillermo Díaz y de don Pedro Morales (…) Tuve la fortuna de jugar en Canadá con figuras de nivel mundial, como el italiano Roberto Bettega y el polaco (Grzegorz) Lato, goleador del Mundial de Alemania 74. Eso fue enriquecedor para mí”, descubre Lufi, quien sitúa como otra vivencia inolvidable “mi debut oficial con 18 años, algo muy lindo porque dejé atrás tantos sacrificios y trabajo. Debuté el 85 en Sausalito, contra Everton, donde anoté para Wanderers el empate a uno final”.

“El Beto, un puntero habilidoso y rápido, le pegaba muy bien con la zurda”, respalda Claudio Álvarez, dueño de una nutrida trayectoria: U. Española, Wanderers, La Serena, Osorno, Antofagasta y el Baden suizo –entre otros- conocieron su potencia y olfato goleador. “Lo del sacrificio y trabajo es innegable, sin ellos el fútbol no da frutos. Esto también se lo transmitimos a los chicos”, continúa el “Tanque”. “Sobre técnicos y vivencias recuerdo muchos, pero quien más me marcó fue el Guagua (Roberto) Hernández cuando me dirigió en La Serena. En Suiza jugué cuando estaba el alemán Pierre Littbarski, campeón mundial en Italia 90. Y los dos ascensos con Wanderers, el 89 y 95, ambos en Sausalito, fueron muy emotivos para mí, como mi campaña en Cobresal el 92”.

Autor de un tanto que aún se festeja en Viña, Ceballos explica que “primero, comparto lo expresado por Beto y Claudio porque la vivencia es vital para educar. Teniéndola, los niños asimilan más rápido. Respecto a entrenadores, no dudo en nombrar a dos de Naval en mis inicios: don Andrés Chuleta Prieto y Lucho Ibarra. En ese club, además, compartí con el Jurel (Óscar) Herrera, un jugador que admiré desde muy niño. En Everton tuve otro compañero espectacular, el boliviano Milton Melgar. Y a propósito, fue en Sausalito donde se produjo mi debut absoluto en Primera. El 91, jugando por Everton, le anoté el primer gol a Wanderers cuando le ganamos 4-0. Con esa derrota, los porteños descendieron y cumplieron sus 100 años en Segunda. Fue un debut soñado”.

“ENTREGAMOS DEPORTE, CARIÑO Y VALORES”  

“Ojalá este año aumente el número de niños y de escuelas, nos gustaría acoger a unos 1500 idealmente. Tener a cien por taller, y organizar una mayor cantidad de torneos locales y nacionales”, ambiciona para 2016 Beto Lufi. “Y que los apoderados se comprometan más con el programa y confíen más en nosotros. Ellos conocen nuestra buena relación con sus hijos, los cuales nos miran como guías y amigos. Queremos seguir creciendo con el apoyo siempre incondicional de la alcaldía y de la Casa del Deporte”, requieren Álvarez y Ceballos.

Asimismo, mencionan que “no nos olvidamos de la capacidad y del poder creativo de Javier Aravena, director de esta institución, quien siempre ha confiado en nosotros y en todos los profesores. Nos considera, afortunadamente. Tampoco de Gabriel (Mendoza), cuya imagen es influyente. El Coca le da un plus adicional a las escuelas porque los niños se reflejan en él”.

Y completan: “Una de las mayores satisfacciones la vivimos cuando un niño llega con algún problema y, después de entrenar, se va a su casa muerto de la risa. Contento y feliz. Y muy reconfortados nos sentimos también cuando nos reciben con un hola, profe. Qué rico, llegó. Ese es el momento para que uno se dé cuenta de que está haciendo una buena labor. Además de deporte, estamos entregando cariño y valores. Como nos pidió la señora Virginia Reginato”.

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