Sergio Bernabé Vargas: La habilidad y velocidad de Orellana y Sánchez le pueden hacer mucho daño a Argentina

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El ex seleccionado chileno habla a fondo con la Casa del Deporte, dictaminando el choque eliminatorio del 24 de marzo. Aquí, donde nada se guarda, “Superman” dice: “Pizzi no presiona como Sampaoli”.

“Estuve doce años en Independiente –repasa Vargas-, seis en las menores y otros seis en Primera junto a grandes figuras: Bochini, Burruchaga, Marangoni, Giusti, el Cabezón Merlini, la Vieja Reinoso, Percudani, el Bichi Borghi, Rogelio Delgado… Debuté el 9 de diciembre del 84, el mismo día de la última Copa Intercontinental ganada por el club. Con un equipo alternativo, enfrentamos a Estudiantes de La Plata por el torneo local, cuando los titulares vencieron al Liverpool en Japón”, descubre el “Pichi” Vargas -“apodo heredado de mi padre, Bernabé Oscár”- en el cómodo Espacio Urbano de Los Andes, donde dirige a Trasandino de la Segunda División. En ese sitio, el otrora meta de nuestra Selección habla de todo con la Casa del Deporte, aunque nos convoque especialmente el próximo duelo de la Roja con Argentina.

Autor del único gol de cabeza anotado por un arquero en toda la historia de Sausalito, recuerda esa hazaña: “Fue en la Copa Viña del 2001, frente a Wanderers. Como perdíamos 2-1 en la disputa por el tercer lugar, me fui arriba y cabeceé en el último minuto un centro del Heidi González. En Independiente aprendí a cabecear, cuando hacíamos tenis-fútbol. Bochini era el levantador, con el pie, y yo el que remataba fuerte y abajo”.

“Mi ídolo –continúa- siempre fue Hugo Gatti, por su estilo que aportaba al espectáculo, pero Ubaldo Fillol atajaba más. El Pato era un atajador extraordinario, el mejor que vi. Otro referente fue Pepé (Miguel Ángel) Santoro, quien ganó cuatro Libertadores y fue mi entrenador”. Como lee, brotan espontáneos los recuerdos con quiera fuera capitán de la Roja en una Copa América. Así, junto con el exclusivo cabezazo en Sausalito, Vargas retiene los penales contenidos a Borghi, “el de la rabona”, y a Chilavert. El partido contra el campeón mundial en 2001, la Francia de Zidane y Henry. La Libertadores del 96, aquella de un robo monumental. El título azul del 94, tras una sequía de 25 años…

Y sobre Trasandino, el padre de Emanuel -formado en la U y hoy portero de Iberia- comenta. “El sábado ganamos 4-0 a La Pintana, debutando en la liguilla final. Son diez fechas en las que seis equipos juegan ida y vuelta. El campeón sube a la B (…) Estoy muy contento acá, trabajando en lo que más me apasiona. Este es un aprendizaje constante y un lindo desafío porque en Segunda hay muchas carencias, no somos apoyados por el CDF, por ejemplo. Estoy agradecido de los directivos y de gente que colabora activamente, y de una ciudad que nos ha recibido muy bien”.

¿Es hincha de Independiente, sin dudas? ¿Y de la U?

No, fui de Boca de muy chico, pero está el amor por Independiente, donde me crié y viví debajo de las tribunas de su estadio, en la pensión. Sigo siendo de Boca, pero al “Rojo” lo llevo en el corazón. Y la U, donde estuve once años, es importantísima. Después de largos años pude colaborar con un título a su exigente hinchada, y con otros cuatro.

¿Salvador “Tano” Biondi, capitán del Everton 1950 y 1952 recomendó su venida?  

Sí, esa historia del “Tanito” la conocí tiempo después. Y él también vio a Marcelo Salas en Temuco y lo mandó a Santiago… Llegué justo en la época en que Arturo (por Salah) asumió en un club pobre deportiva y económicamente, lo único que tenía era una gran hinchada. Ahí se inició una nueva etapa, denominada la “Nueva U”. Tenía varias y mejores ofertas, pero por intuición preferí la U.

Llegó el 92 y dos años después U. de Chile fue campeona tras 25 años de fracasos.  

Ganamos ese título después de un ciclo aceptable, el 92 y 93 hicimos buenas campañas. El campeonato del 94 es el más importante de la historia por todo lo que significó, rompimos 25 años de frustraciones, en los que muchísimas generaciones no habían visto al club campeón. Todo lo que se produjo en el festejo del 94, ni siquiera lo vi en la Sudamericana del 2011. Y después, la Libertadores del 96, ¡Dios mío…!

¿La merecieron ganar?

Puede ser. Pasamos etapas complicadas, como la de Barcelona de Guayaquil, donde jugamos a la una de la tarde con 45 grados de calor. Pero empatamos y clasificamos a semifinales, jugando una final adelantada ante un tremendo River, el de Francescoli, el “Toto” Berizzo… Acá nos empataron sobre el final, quedando condicionados, y en el Monumental hubo un penal muy claro en favor nuestro. Eso era penal y expulsión del arquero. El que ganaba era campeón, porque América de Cali, el otro finalista, no revestía mayores exigencias.

“JUGAR POR LA ROJA FUE UNA EMOCIÓN MUY INTENSA”

Pocos foráneos nacionalizados –según los registros de la Casa del Deporte- han vestido la casaquilla de la Roja, siendo uno de éstos Sergio Vargas. El peruano José Balbuena, goleador de la U en los cuarenta; Rodolfo “Tano” Almeyda, zaguero de la UC y Palestino en los cincuenta; Ernesto Álvarez, crack del “Ballet azul”; Jorge Spedaletti, también artillero de la U y de Everton; Óscar Fabbiani, Daniel Morón y Gustavo Canales, entre otros pocos, integran esta lista. Superman habla de su cometido en el combinado chileno…

“Una enorme satisfacción fue defender a Chile el 2001, después de cumplir ocho años en la U. Me habían propuesto nacionalizarme antes, pero no estaba seguro de quedarme acá, y cambiar de nacionalidad no es un paso fácil. Jugué algunos partidos de las clasificatorias de Japón-Corea, fui capitán ante Ecuador, estuve en los cuatro encuentros de la Copa América de Colombia… Además, enfrenté a Francia, campeón mundial  vigente que vino con Zidane, Trezeguet, Henry y todas sus estrellas a la despedida de Iván Zamorano de la Selección. Ganamos 2-1. Estuve poco tiempo, pero todo fue muy intenso emocionalmente”.

Y además le atajó un penal a Chilavert en Asunción. ¿Qué le dijo? De todo parece…

No, eso no se puede publicar (ríe). Y en la despedida definitiva de Zamorano también le contuve uno.

LA NUEVA ROJA Y LA CIUDAD DEL DEPORTE

Comencemos por Arturo Salah: su impresión de él…

Lo conozco bien, le puede aportar a la ANFP si es que lo dejan trabajar tranquilo. Está capacitado para darle al fútbol chileno nuevas políticas deportivas, como en la conformación de los torneos que cambian cada año, cuyos formatos no se entienden. Las fechas en las cuales se juegan no son las más adecuadas, y ojalá le dé una identidad a las selecciones juveniles. Desde ellas se debe empezar a trabajar con mayor estabilidad apuntando al futuro. Vemos a una selección adulta extraordinaria, pero no un recambio. Arturo puede dar además un tema técnico a las decisiones dirigenciales, un marco, pensando más en lo deportivo por sobre lo económico. Pero esto no depende de él solo, porque son varios los dirigentes que deciden.

¿Y de Pizzi?

Hizo buenas campañas en Santiago Morning y en la Católica, donde fue campeón. Después anduvo bien en Rosario Central, pero mucho mejor en San Lorenzo, al que también le dio un título. Y dirigiendo al Valencia, realizó una muy buena campaña, especialmente en la Liga Europa. Por lo tanto tiene currículum para estar en la Selección, aunque es diferente a Sampaoli.

¿Cómo ve a Chile contra Argentina?

Por las circunstancias recientes, las de la ANFP, Chile no llegará bien porque todo lo ocurrido puede influir en los jugadores. O no, tal vez, porque han estado un tanto lejos del caos. La partida de Sampaoli sí puede afectar el sistema de juego y lo emotivo, ya que los jugadores compartieron mucho tiempo con él obteniendo importantes resultados. Y con Pizzi habrá otra idea de juego, sumada a las ausencias de valores clave: Vidal, Valdivia, Eduardo Vargas… Charles Aránguiz tampoco estará, no creo. Entonces, entre la ida de Sampaoli y las bajas de figuras importantísimas, Chile llegará bastante mermado.

¿Y Argentina, con sólo cinco puntos, vendrá disminuida?

No viene bien, aunque su último encuentro, contra Colombia, fue el mejor en la era de Gerardo Martino. Lejos. En general, no ha funcionado colectivamente, pero cuando la enfrentás y ves la lista de jugadores, ¡ah, miércale! Todos de primerísimo nivel, como los de Chile. Y si dicen que la defensa puede ser su lado flaco, no creo. Claro, si la comparás con los nombres del medio hacia arriba… Pero tiene a Nicolás Otamendi y a Zabaleta, ambos del Manchester City, y a Marcos Rojo, del United. Por algo juegan ahí.

El control de la pelota. Si es así, el rival está controlado normalmente. Lo otro es defenderse posicionalmente, no con el balón, y tener bien tomado a Messi, al “Kun” Agüero. Estar muy bien parado atrás y trabajar colectivamente del medio para abajo, donde hace daño, también será fundamental. Y jugar con Alexis para contratacar, saliendo rápido. Ahora, ¿quién lo acompaña? Si yo fuera el técnico, ya habría visto veinte partidos de Fabián Orellana, quien ha rendido bien en España. Todo depende de cómo querés jugarle: si la vas a presionar, necesitás un “9” más de área, y si querés que venga, hay que esperarla y salir rápido con Orellana y Sánchez. Con ambos, tipos hábiles y veloces, se le puede hacer mucho daño. En el uno contra uno pueden ganar.

¿Puede haber algún factor que derrumbe las opciones chilenas?

Chile tiene jugadores con diferentes características, quienes son capaces de manejar varios sistemas. Puede pararse con un 4-4-2 o un 4-5-1, poniendo en el medio a dos de contención junto con uno de salida, además de dos puntas. O a tres mixtos junto a uno que arme y a los dos de arriba. O sea, le sobran variantes. Me da la sensación, sí, de que Pizzi no es como Sampaoli, de presionar demasiado. Es más de esperar y salir de contra. Lo demostró en las finales del 2011, cuando equivocó el planteamiento de la UC, que cayó con la U. En la primera, ganó 2-0 porque el rival no estuvo fino a la hora de concretar unas once situaciones de gol. Repitió el mismo esquema en la segunda final, la del 4-1. ¿¡Qué hago en el segundo partido!? ¡Cambio! Peleo más el mediocampo y presiono, pero él hizo exactamente lo mismo. Y tuvo mucha suerte en la primera final, porque la U, a pesar de perder, le dio un baile bárbaro.

¿Y qué dice de Viña y de su deporte, Sergio?  

¡Viña es maravillosa, me encanta…! Tuve departamento allá durante diez años, lo vendí hace dos, pero volveré. En el verano hay harto fútbol de arena, eso también me encanta. Además recuerdo mucho el showbol jugado el 2008 contra Argentina, cuando vino Maradona. Hubo una injusticia, sí: ellos hicieron un gol pateando directo desde el medio, no valía porque antes debe haber un toque. El árbitro, que era chileno, lo dio porque los argentinos lo apretaron. Sabés como somos (sonríe). Ahí me fui y me saqué la camiseta mientras Diego y Matías Almeyda me decían: “Quedáte, quedáte…”. “¡No, no, váyanse a la…!”, les contesté calentísimo. Fue un partidazo.

¿Alguna vez fue tentado por Everton?

Sí, cuando me fui de la U, previo a Unión Española. Montones de equipos de regiones me llamaron, pero no quería moverme de Santiago. Es más, me iba a retirar. Me junté con dos directivos de Everton, decidiendo no ir porque el club estaba en Segunda. ¡Everton tiene que jugar en Primera porque tiene una ciudad y un Sausalito maravillosos! Viña es para vivir, algún día volveré.

Sergio Bernabé Vargas, superidolo azul, el del frentazo inigualable en un siglo de fútbol en el Sausalito de Viña del Mar. “Pichi”, hijo de Alicia Susana Buscalia y capitán de la Roja un día.