AMÉRICO JORGE SPEDALETTI: “Gracias a un viñamarino llevo 40 años en Chile”

Américo Jorge Ramón Spedaletti González, sinónimo de habilidad, técnica y gol en la “U”, Unión Española y Everton. La CASA DEL DEPORTE de Viña del Mar estuvo con el recordado “Flaco” en su departamento de Santiago Centro, en Av. Portugal, donde nos acogió junto a su esposa Mónica Evita Pérez y su hijo Patricio, chileno de 35 años. El goleador, nacido en Rosario el 24 de septiembre de 1947, llegó en 1969 a U. de Chile, después militó en la U. Española subcampeona de la Libertadores ’75, en 1976 fue campeón con Everton (estuvo además en la tienda ruletera en 1981), posteriormente defendió a Concepción y, finalmente, a Antofagasta en 1982. En Argentina anotó para Morning Star, Newell’s Old Boys y Gimnasia y Esgrima de La Plata. Fue en este último club donde lo vio el viñamarino Víctor Goldzveig Markmann, médico veterinario del Sporting de la Ciudad del Deporte, quien lo recomendó sin vacilar al cuadro estudiantil. ¡No se equivocó el médico viñamarino, gran acierto! Jorge, usted fue protagonista de la “última función del Ballet Azul”. ¿Qué le cuenta a los viñamarinos de ese título, el último de un ciclo histórico? – Sí, fue la última estrella del “Ballet”. Ganó seis desde 1959, y yo estuve en ella siendo el goleador con 16 tantos. Imagínate, al lado de Nef, Quintano, Araya, Marcos, Leonel… ¿Es cierto que usted fue el ídolo de Manuel Pellegrini? – Sí, así dicen. Con Manuel jugamos en la “U” varios años. Él debutó en 1973 y siempre decía que yo era su ídolo. Un honor por lo que siempre fue Manuel, no sólo ahora. En 1976 Everton formó un plantel estelar que fue campeón ese mismo año. ¿Qué recuerda de su paso por Viña, dónde vivió, quiénes fueron sus mejores amigos…? – Inolvidable. Don Pedro Morales – el técnico – me pidió y me fui sin pensarlo mucho. Tuve grandes amigos: el “Pocho” Brunell, Ceballos, el “Negro” Ahumada, Mario Salinas. Y cuando fuimos campeones (27 de noviembre de 1976), recuerdo que la recepción fue maravillosa, extraordinaria. Una caravana multitudinaria nos esperó 20 kilómetros antes de llegar a la sede de Viana. Y allá viví en 2 Norte con calle Quillota. Jorge, le citamos un tema muy difícil que usted vivió en octubre de 2002. ¿Qué recuerda, qué pasó? – Sí, vivía en un tercer piso en Bustamante (Providencia), no tenía llaves en ese momento, y por querer ver un partido del fútbol argentino, traté de ingresar por el balcón y caí. Estuve grave 45 días, inconsciente en la Posta Central, y tres años sin trabajar. Me ayudaron mucho Luis Santibáñez y Mario Salinas, compañero en Everton. ¿Y la “U”, Unión, Everton? – Unión y la “U” sí. Everton hizo un partido benéfico, contra Wanderers en Viña, para apoyar a René Meléndez y a mí. Quien organizó todo, sí, fue Mario Salinas. ¿Supo que en el Sporting de Viña del Mar se disputó, en junio, una carrera que llevó su nombre? – Supimos por Sylvia Goldzveig, hija de don Víctor, el médico, que se corrió el premio “Jorge Américo Spedaletti”. Pero yo me llamo Américo Jorge Ramón, ja, ja. ¿Está trabajando, Jorge? – Sí, en Chiledeportes. Llevo dos años haciendo clases de fútbol a niños de colegios de Talagante, Maipú y Estación Central. Ahí estoy con el “Chita” Cruz, Guillermo Páez y el “Pelé” Alvarez. Antes de dejar su cálido hogar, el “Flaco” Spedaletti nos recuerda que en 1973 se nacionalizó y que jugó las eliminatorias de Argentina ’78, ante Perú, siendo el segundo extranjero en defender la “Roja”, después de su connacional Rodolfo Almeyda. Y que llegó a Chile el 11 de abril de 1969 “por la gestión de un viñamarino”. Y la CASA DEL DEPORTE, Jorge, no olvida (¡imposible!) una genialidad que regaló a los amantes del fútbol – arte en 1975: por U. Española, ante Colo Colo, amortiguó un balón con el pecho, le hizo un “sombrero” a Galindo y derrotó con sutileza de crack, con borde externo, al “Gringo” Nef, en el arco sur del Nacional. Un gol, un golazo para todos los tiempos.

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