Víctor Hugo Morales: El partido contra Uruguay será durísimo y, creo, se definirá en los penales

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El afamado relator que inmortalizó el “Barrilete cósmico” habla de Maradona, Viña y Sausalito y pronostica una final entre la Roja y Argentina.

El conductor del programa “De Chilena” presentado por Telesur vaticinó a la Casa del Deporte los duelos de cuartos de final de la Copa América. Especialmente el de la Roja vs. Uruguay a disputarse esta noche y el de este viernes 26 en el Sausalito de Viña del Mar, a las 20.30 horas, entre Argentina y Colombia.

Víctor Hugo Morales -uruguayo, 67 años, hijo de Irma Nelly Pérez y de Víctor Vicente-repasó también en estas páginas perpetuos episodios como los goles de Diego Maradona anotados a Inglaterra en el Mundial de 1986. Esos en los que la voz de este periodista y escritor cobró fama universal al relatar “La mano de Dios” y el “Barrilete cósmico, de qué planeta viniste”.

Límpida y refinadamente y acompañado por su esposa Beatriz de Nava, Morales habló poéticamente además con la Ciudad del Deporte en el Hotel Sheraton, su hogar durante un mes.

“Chile se ha ganado en buena ley la condición de ser uno de los dos favoritos de la Copa, pero, ciertamente, cada partido siempre será una historia dificultosa. Si estuviera empezando el campeonato y me preguntan qué selecciones jugarán la final, diría la Roja y Argentina. Ahora, de cara al encuentro contra Uruguay, que siempre ha sido una especie de mala noticia para ustedes, mi juicio me lleva a ser más cauteloso”.

¿Por qué?

Porque es ideal para la selección celeste, ya que el local lo atacará y eso a Uruguay la hace sentir cómoda manifestándose de contraataque. Entonces será un partido durísimo que, creo, se definirá en los penales.

Chile es uno de los dos candidatos, dijo. ¿Qué motivos entonces lo llevan a pronosticar ese desenlace?  

Chile está mejor futbolísticamente e irá al ataque, decía, porque establecerá una propuesta que le permitirá estar por lo menos seis u ocho veces en situación de gol. Uruguay sabrá contraatacar y eso plantea ciertas ventajas como hallar el campo más despoblado. Además, tiene jugadores como Edinson Cavani y una cancha de arriba muy fuerte con grandes cabeceadores: José María Giménez, Diego Godín y el propio Cavani. O sea, en el área son temibles en cada tiro libre y córner. Esos son los argumentos uruguayos que pueden provocar la mencionada definición.

La selección anfitriona, favorita para usted, ¿puede lograr su primera Copa América?

Indudablemente. Necesita de un triunfo de este tipo porque la historia reclama a la estadística avalar los conceptos, si no fuese así quedará como un canto melancólico de lo que pudo haber sido y no fue. Sería lamentable por sus virtudes y por un pueblo enfervorizado, como el que vi en Viña del Mar el día de Argentina-Jamaica.

¿Qué adelanta para el viernes en Viña, sede del choque entre Argentina y Colombia?

En Sausalito habrá un favorito más claro. Argentina aún no ha rendido cuanto se supone, su pleito ante Jamaica fue una suerte de desencanto como lo había sido hasta ese momento, salvo el primer tiempo frente a Paraguay. Nos hemos quedado con la sensación de que tiene muchísimo más para dar, pero la condición física es un tanto precaria en algunos jugadores que han tenido una temporada muy intensa. Si recupera el nivel físico, podrá expresar la diferencia que de antemano se considera frente a Colombia. Entonces, favorito es Argentina.

¿Y para Brasil-Paraguay y Perú-Bolivia?

El primero es un partido muy, muy parejo, de pronóstico reservado, y el segundo es favorable a Perú claramente.

¿Cómo califica al Chile de las etapas de Marcelo Bielsa y Jorge Sampaoli?

Como la mejor de su historia porque hoy posee una mentalidad que le dio brillo a su juego tradicionalmente prolijo y atildado. Chile siempre tuvo mejor fútbol que Uruguay o Paraguay, por ejemplo. Jugaba mejor pero no les ganaba, había una cuestión espiritual, de no imponer sus características. Le faltaba también confianza en sí mismo y cuando le asomaban grandes figuras, eran pocas, no más de cuatro o cinco al mismo tiempo.

COLONIA 1966, EL DEBUT

Víctor Hugo Morales rememora sus comienzos, parte de su trayectoria y destaca figuras de un equipo admirado profundamente.

“La primera Copa América que narré fue la de Uruguay 1967, la última denominada Sudamericano de Naciones y en la que Chile resultó tercero. Ese año, en el Estadio Centenario, triunfaron Elías Ricardo Figueroa, Ignacio Prieto y el uruguayo Pedro Virgilio Rocha, el máximo valor del torneo. Y mi primera Copa del Mundo fue la de Argentina 1978, después de quedarme con los boletos y la ilusión juvenil de ir a los mundiales del ‘70 y ‘74”.

¿Y su estreno cuándo quedó registrado?

El año ’66, en radio Colonia de mi país, una emisora que transmitía para la Argentina. Era locutor ese año ya, había empezado a los 16 años en esta fantasía de las comunicaciones y había pedido mi prueba de relator.

¿Estuvo en el Mundialito de 1980-1981?

Sí, señor, campeonato ganado por Uruguay a Brasil en la final en el Centenario y en el que participaron todos los campeones del mundo hasta ese momento. Sólo Inglaterra no concurrió, selección reemplazada por Holanda. Terminado ese certamen me fui a Argentina, en febrero del ’81.

Marcelo Trobbiani, José Daniel Ponce y Julián Camino, entrevistados por nuestra institución, dijeron que el mejor elenco visto por usted fue un Estudiantes de La Plata…

Exactamente. El Estudiantes del ’83, una amalgama de jugadores de un talento infinito como el “Bocha” Ponce, Alejandro Sabella y Trobbiani, tres lujos del futbol de muchas épocas. Cada uno de ellos con un virtuosismo incomparable dentro de un equipo que funcionaba como tal. Ese Estudiantes ganó un campeonato largo, de 38 fechas, realizando un juego que lo convirtió en el mejor elenco y en el secreto que había en el fútbol argentino para ganar el Mundial ‘86.

GOLAZO EN MEXICO 1986, SENSACIONES Y CIUDAD DEL DEPORTE

Hace dos días se cumplieron 29 años de “dos anotaciones” narradas por usted.

¡Qué recuerdo…! Es un motivo prestigiante que le debo a Diego. La acción del segundo gol es absolutamente maravillosa e inigualable, hasta hoy sigue siendo la jugada de todos los tiempos como me permití decir ese 22 de junio. Y el primero, antes de que la pelota entrara, dije mano en vez de gol porque fue una trampa. Después me preocupé muchísimo porque me informaron desde Buenos Aires que había sido de cabeza, estuve angustiado un buen rato y, tras ver un monitor, volví a convencerme de que fue con la mano…

Un ex arquero argentino, (Claudio) Tamburrini, hoy convertido en un importante sociólogo, escribió un libro llamado la mano de Dios entre signos de interrogación y sostiene filosóficamente que la trampa es parte del juego. Es muy interesante.

¿Relató otro tanto importante de Maradona?

Claro, un golazo por Boca en abril del ’81 en un clásico ante River Plate. Fue importante porque era el primer enfrentamiento de Diego contra River defendiendo a los “xeneizes” y porque ese año ganó su único título en la Argentina, el Campeonato Metropolitano. “Cacho” (Carlos) Córdoba escapó por derecha, centró y Diego le mostró la pelota a (Ubaldo) Fillol, se la escamoteó y tocó abajo contra un palo.

¿Qué significan para usted Uruguay, Argentina y Diego Maradona?

Uruguay, mis entrañas, mis raíces, mi familia. Me dio el fútbol y el relato. Argentina es mi felicidad y Diego es mi inspirador.

¿El relato, el gol?

Un golpe eléctrico en el cuerpo, una poesía en la garganta, mi vida, mi pasión.

¿Y Viña Ciudad del Deporte?

Viña del Mar es la costa azul francesa, es igual en su belleza, en su propuesta arquitectónica y en esas barrancas que caen sobre el mar. Propician el escalonamiento de los edificios que, no sé por qué, hacen una concepción de la belleza muy especial. Similar a la que se da en Montecarlo particularmente para hablar de lugares de la costa azul gala, por eso hago la comparación. En cuanto vi por primera vez a Viña del Mar, sentí uno de esos sitios muy elegantes y sofisticados de Francia, pero con nuestra calidez y manera de ser.

Y esta Copa América de fútbol me permitió estar por primera vez en Viña luego de un interminable tránsito por las más diversas latitudes y regiones del planeta. Presencié en su estadio Sausalito, bello como los del Viejo Mundo, el partido de la Argentina con Jamaica y el viernes volveré allá para disfrutar de Lionel Messi y su escuadra, máxima favorita junto con Chile. Una gran impresión Viña del Mar y Sausalito.

Por Mario Ramírez Escudero