Lizardo Garrido: Tenemos motivos para soñar, pero se deben controlar porque enfrentaremos a selecciones de talla mundial

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Con sapiencia, el ídolo albo habla de nutridas copas e invita a calmar la ilusión. “No es pesimismo, es la realidad”, dice.

“¿Dónde quiere conversar de la Copa América y de tantas alegrías dadas por Colo Colo al fútbol chileno?”, pregunta el “Chano” Garrido, gentil anfitrión que no sabe de arrogancias y que sin esperar la respuesta de este redactor propone: “Vamos a la galería de la ‘Garra Blanca’, un sitio con espíritu donde además veremos una cancha histórica”. Y en esa tribuna, la CASA DEL DEPORTE se fue de copas con un ex futbolista que vaya que sí sabe de éstas.

“Soy el director nacional de las 85 escuelas que tenemos en el país y jefe del área de captación, además dirijo la escuela matriz que cada sábado reúne a más de 550 niños”, explica el albo de corazón quien no duda en afirmar que “Colo Colo es el club más popular y ganador de Chile, lejos, incluso con notoriedad mundial. Eso no reviste dudas. En Viña del Mar también tenemos muchos hinchas”.

Luis Pérez, héroe en la final del 91, dijo a la Casa del Deporte que “el único que se puede jactar de la formación de Vidal, Bravo, Valdivia y de otros es Lizardo Garrido”. 

Muchos trabajaron, pero siempre habrá distintas versiones. A Jorge Valdivia me lo trajo mi hermano, a Arturo Vidal lo vi acá, Claudio Bravo llegó de una escuela… Hubo situaciones que me hicieron acogerlos, proyectarlos y disfrutarlos. A Arturito lo ayudamos por su estrato social como el de la mayoría de los jugadores del club. Creo haber sido importante porque se debe ser bondadoso.

¿Fue difícil su arribo a este cuadro multitudinario y exitoso?

Jaime Pizarro le habló de mi esfuerzo por ganarle a la vida y a un inicio difícil, y es verdad. No sé si hay otro jugador a quien le costó tanto llegar a este club. Vine cuatro veces a probarme, a la “U” y a Unión Española también fui, y en todas me fue mal. Y ya cansado, intenté por última vez y quedé en las juveniles con quince años. Después todo fue vertiginoso: gané la titularidad, jugué eliminatorias, el Mundial de España, la Copa América del 91…

¿Le costó consolidar un lugar importante acá?

Sí, porque quería demostrar lo que me decían en mi barrio -Lo Franco-. “Eres bueno”. El 77 fui a Colchagua, donde estuve dos veces, volví y me enviaron a Trasandino. Mi paso por Colchagua fue muy importante en todo caso por motivos sentimentales, ya que allá conocí a mi señora, Miriam Peña. Y regresé definitivamente el 80, el año de mi debut contra Audax, jugando de “6” y anotando un gol.

Entre innumerable títulos, ¿cuál es el más querido?

En la retina del hincha están la Copa Libertadores y el tricampeonato -89 al 91-, pero hay un torneo que nos marcó a todos, el del 86. Fue complejo con momentos en los que salíamos del estadio protegidos por carabineros, no podíamos andar en la calle, nos atacaban los autos. Y Arturo (Salah), nuestro técnico ese año, no era el responsable. Al final, una temporada muy especial la disfrutamos muchísimo con el título ante Palestino.

El próximo 22 de mayo se cumplirán 24 años de un duelo inolvidable. En él, junto con talento, mostró guapeza ante un vil festejo de un mal perdedor…

Ahora que estamos cerca del arco de los tres golazos, volvemos a emocionamos y a recordar a un Boca que nos miró por sobre el hombro y pensó que nos boleteaba. Respecto del gol de (Diego) Latorre, me lo gritó con una burla excesiva. El “Loro”, Daniel Morón, afortunadamente me controló diciéndome que fuera responsable porque podíamos quedar con un hombre menos. Si no intercede, no sé qué hubiese pasado (sonriendo).

Y por supuesto que recuerda una maniobra con la que deslumbró a la Bombonera…

Jugué con brasas y fui irresponsable porque estaba dentro del área. Amortigüé con el pecho una pelota que cualquiera habría reventado, pero, con mi buena técnica, amagué dos veces a (Gabriel) Batistuta y a otro rival mandándolos para el lado contrario. Ahí enmudeció la Bombonera y despertó dándome aplausos. E imagínese qué me decían mis compañeros: ¡reviéntala…! No le puedo decir el resto (se ríe).

¿Qué referentes o zagueros lo llevaron a adquirir su riqueza técnica?

¿Sabe? Yo no era central, jugaba de volante o de “9”, entonces siempre admiré a Carlos (Caszely) y a “Chamaco” (Francisco Valdés). Verlos era fantástico. Nunca me fijé en los centrales hasta jugar con Elías Figueroa y ver a Rafael González. Y por quien me saco el sombrero es por el “Mocho” Eduardo Gómez, un defensa extraordinario y de fierro que hacía genialidades en el área. Además, era maldito, yo no (sonríe).

CHILE 1991, UN MES DESPUÉS DEL 3-0 SOBRE OLIMPIA  

¿Cuál es su balance de la Copa América de 1991?

Dentro de lo que más recuerdo está el viaje junto a los peruanos a Concepción. Fue terrible porque el avión, a los que les tengo pánico, casi se cayó. Chao, pensé en ese momento mientras los peruanos rezaban. E hicimos una buena campaña en general con un Colo Colo 91 reforzado por el Pato Toledo, Fabián Estay, Nelson Parraguez, el “Koke” Contreras, y arriba por Hugo Rubio e Iván Zamorano.

Fue una buena campaña, de acuerdo, ¿entonces qué impidió coronarla?

Había muy buenas selecciones y una Argentina que en dos encuentros no pudimos superarla. Perú también vino con un estupendo equipo al que ganamos 4-2 en Concepción, y no olvidemos a Colombia y Paraguay, un equipazo al que derrotamos 4-0 en nuestra mejor presentación. Sinceramente, creímos seriamente en conseguirla porque teníamos un cuadro integrado por jugadores con el mejor rendimiento de sus carreras.

¿El poderío argentino fue determinante a la postre?

Los dos partidos fueron vitales, la derrota en primera fase y el 0 a 0 en la ronda definitoria, en el que pude romper el empate sobre el final. Tiré encima del arco, con toda mi alma, y no sé cómo (Sergio) Goycochea desvió el balón. Lógicamente no se podía jugar ese partido por la lluvia y condición de la cancha, en todo caso no es una justificación. Y, más encima, nos expulsaron al Pato Yáñez en el primer tiempo.

¿Mirko Jozic hubiese sido el entrenador ideal o está bien que haya dirigido Salah?

Mirko impuso un sistema diferente y da lo mismo si se tiene jugadores que se adecuan a éstos, yo creo en todos los planteamientos. Si él nos hubiese dirigido, habríamos jugado como todos sabían: con línea de tres, Javier Margas y Miguel Ramírez marcando y yo libre. Arturo, en cambio, nos paró con cuatro atrás y, estimo, era el hombre ideal para calibrar y poner tranquilidad en ese momento a unos humos que estaban muy arriba por el título conseguido con Jozic.

¿Su mejor técnico fue Pedro Morales, Luis Santibáñez, Salah o Jozic?

Si hay un entrenador que me dejó valores para toda la vida, ese se llama Arturo Salah. Es un ser humano que se da cuenta cuando el jugador tiene problemas y que se preocupa del tema familiar de éste. Si analiza las opiniones de futbolistas dirigidos por él, oirá solamente maravillas. Además, con Arturo alcancé dos títulos: el 86 y 89.

“LA ROJA DEBE MATIZAR Y NO JUGAR SIEMPRE A 150 POR HORA”

“Los estadios repletos y el grito y arengas de la hinchada son factores preponderantes. Quien sienta apremio siendo local, simplemente no puede estar en la Selección. Ahora si me pregunta dónde debería jugar Chile, me encantaría que fuera acá en el Monumental. Mire, la cancha es maravillosa y el público estaría encima del rival, al que la presión lo afectaría en cierto grado. Pero es una opinión con camiseta puesta”, sugiere el lateral derecho en España 1982.

¿Son desmedidas las ilusiones que el hincha deposita en el seleccionado local?

La gente está enloquecida con el nivel actual de la Selección, sin dudas, porque se para sin complejos ante cualquier rival sin meterse atrás y por lo que están haciendo Arturo, Alexis, Gary Medel, el “Mati” Fernández, Claudio… Por supuesto que hay motivos para ilusionarse, pero esa esperanza se debe controlar ya que enfrentaremos a selecciones de talla mundial…

Todo el mundo sabe de Brasil, Argentina y Colombia. ¡Y de Uruguay, que siempre ha sido Uruguay en campeonatos de esta exigencia! De hecho, es el que más copas ha ganado, ¿no? El hincha se entusiasma y otra cosa es con guitarra. Y no es pesimismo, es simplemente una realidad conocida por todos.

¿Le genera algún reparo la gestión de Jorge Sampaoli?

Créame que no es santo de mi devoción, Marcelo Bielsa no mucho tampoco… ¿Es que sabe? No me gustan los técnicos enclaustrados ni acorazados. Si son tan buenos, por qué no han convocado a todos los entrenadores de cadetes para tenerlos informados. Me gustaría oírles: “Ustedes son parte importante en la formación del fútbol chileno, por lo tanto queremos que sepan de nuestra preocupación sobre el desarrollo de su trabajo”.

¿Y en lo estrictamente relativo a su propuesta futbolera?

Esta selección le da y da sin matices, es todo o nada. También hay que bajar las revoluciones y me preocupan además los entrenamientos demasiado intensos, los que provocan mayor riesgo de lesiones. Está bien apurar arriba y no meterse atrás, una gran virtud, pero debemos matizar y no andar siempre a 150 kilómetros por hora. De repente tenemos que bajar a cien y a sesenta para retomar los 150… ¡Eso! Dosificar. Y es terco Sampaoli. Bueno, es su estilo y su cuento nomás.

VIÑA, CIUDAD DEL DEPORTE SEDE y EQUIPOS IDEALES

“Sausalito, siempre bonito y con un entorno maravilloso, es una sede de lujo para la Copa América y para el Mundial Infantil de octubre próximo. Es valioso también para Everton, un club que no puede estar jugando en otras ciudades, tiene que ser local donde le corresponde y con su gente futbolizada. Y Viña es preciosa, tiene todo para que el turista disfrute y no me cabe duda de que el hincha llenará un Sausalito nuevo espectacular”, determina uno de los once mejores futbolistas del “Cacique” en noventa años.

Si bien es difícil, ¿cuál sería su oncena ideal de Colo Colo de todos los tiempos?

Claro que es difícil, por la gran cantidad y calidad. De los que vi y alcancé a jugar designo a Roberto Rojas, al “Pavo” (Mario) Galindo, Leonel Herrera, al “Chupe” (Luis Hormazábal), Rubén Espinoza, Chamaco Valdés, Lucho Pérez, Severino Vasconcelos, Ramón “Mané” Ponce, un monstruo… Es una locura, me pone en aprietos. Y arriba no tengo dudas: el Pato Yáñez y Caszely, sin comentarios. Por algo fue elegido el mejor de la historia.

¿Y con qué formación chilena apostaría para la Copa América?

Entiendo que jugarán los mismos, Claudio, Gonzalo Jara, Gary, Eugenio Mena, Vidal, Mauricio Isla, Alexis, Charles Aránguiz… Si Valdivia estuviera bien, para mí es el primero de la lista porque es distinto y desequilibrante, su pase fino lo hacen muy pocos. Y es una lástima la lesión de Esteban Paredes, un goleador extraordinario que maneja los tiempos, ocupa perfectamente el cuerpo, es sagaz, potente. Es completo.

Y así, hablando en una localidad con alma de su admiración por Carlos y Chamaco, de una generosa cadena de títulos y de un juego dotado que enmudecía, la CASA DEL DEPORTE le ha mostrado el pasado y presente de Lizardo Garrido. De un flaco entusiasta, solidario y excelente compañero que representa perfectamente un mundo no fácil en su inicio. Su jugada maestra continúa, ahora vislumbrando la llegada de Chile 2015.

Por Mario Ramírez Escudero