Ignacio Prieto: “Tenemos una generación muy fuerte triunfando en Europa, la que con su fe puede ser campeona”

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El primer chileno en ganar la Copa Libertadores, comenta su triunfal trayectoria, el Sudamericano de 1967 y con voz autorizada y valiente analiza a la Roja 2015.

Dieciocho años pasaron para que el Club Deportivo de la Universidad Católica, fundado el 21 de abril de 1937, volviera a dar una vuelta olímpica en 1984 de la mano de Ignacio Prieto, “Cruzado Caballero” que en 1966 la había dado como jugador y que en 1987 daría otra como entrenador. Es decir, “Nacho” es el único hombre de la cruz azul en lucir dos estrellas como DT.

En medio de esa etapa -en 1969 y 1971-, se convirtió en el primer chileno en disputar una final de Copa Libertadores y además en levantarla. “Qué bueno que la Casa del Deporte valore un triunfo desconocido en mi propio país. La Libertadores del 71 la conseguí con Nacional de Montevideo, club al que preferí irme después del Sudamericano del 67 descartando a River, Boca y a otros”, señala uno de los máximos símbolos cruzados y actual jefe del área formativa de Magallanes.

Antes de hablar de la Copa América recuerde el título con Nacional…

Fue la revancha con Estudiantes de La Plata, equipo que el 69 nos ganó la final y en cuya edición anoté seis goles siendo volante, algo que nadie sabe. Y fuimos campeones en Lima, donde derrotamos 2-0 al mismo rival en definición extra. Es un recuerdo maravilloso porque Nacional logró su primer título, tras los ganados por Peñarol, el rival de siempre.

“Fui el primer chileno en ganar la Libertadores, un enorme orgullo, pero los jóvenes de hoy no conocen la historia de nuestro fútbol ni de las grandes figuras que han pasado por Universidad Católica. Tampoco, entre todas las maravillas actuales, que hubo un solo compatriota elegido el mejor jugador de Francia por la revista France Football en la temporada 1974-1975. En Lille, actuando de líbero, marqué 25 goles en esa campaña”.

¿Su orgullo también brilla en uno de los cuatro costados de San Carlos de Apoquindo? ¡Y en vida!

Que una galería lleve mi nombre es un reconocimiento a mis títulos como jugador y entrenador, porque cuando alguien muere es bueno y fantástico. Públicamente agradezco a Católica por haberme honorado, como también a (Sergio) Livingstone, “Tito” (Fouillioux) y a Mario Lepe. Livingstone estaba vivo cuando el club tuvo la cortesía. Además, en Chile sólo jugué en Católica, algo que sólo puede decir Mario. Y vuelvo al desconocimiento del hincha: Livingstone jugó en Colo Colo y Tito en otros clubes.

El joven de hoy, repito, no sabe de lo que pasa en Chile ni de nada, conoce el día a día nomás. Esa es la triste realidad de nuestro fútbol y de nuestro país. Y le dije, no hay ningún muerto que sea malo y cuando algunos parten dicen, ‘se fue el maestro, como pasó con don Fernando Riera, don Pedro Morales…’. Cómo ignoran a Andrés Prieto, además.

¿Su hermano Andrés, campeón con la UC 1949 y mundialista en Brasil 1950, fue un maestro para usted?

Más que maestro, ha sido un tremendo hermano del que aprendí mucho. Cuando era niño, él ya era figura, había logrado el primer título de la UC el 49 y había jugado el Mundial de Brasil. También fue el entrenador del primer Cobreloa entre el 77 y 79. Y cuando debuté dije, ‘quiero ser Ignacio Prieto y no el hermano de Andrés’ (se ríe). Pero sí, fue un maestro, como don Pedro Morales y el señor (Washington) Etchamendi en Uruguay, quien decía que el único maestro está en el cielo.

¿Cómo fue el campeonato de 1966, el cuarto de su club?

Me incorporé después del Mundial de Inglaterra y, tras quedarme un mes en Europa, volví al equipo dirigido por don Lucho Vidal. Logramos el título sobre el famoso “Ballet azul” de la Universidad de Chile con una apreciable ventaja y coronándolo en San Felipe. Y con un solo extranjero, Néstor Isella, un gran aporte como deben ser todos quienes llegan desde afuera. Ese campeonato fue la secuencia de un trabajo comenzado por don Fernando y Andrés Prieto.

Y, como en 1984 y 1987, con valores formados mayoritariamente en casa.

Claro, la gran mayoría provenía de las divisiones menores, como siempre trabajó el club hasta los ochenta. Le nombro a Leopoldo Vallejos, Gustavo Laube, Luis Hernán Carvallo, Mario Livingstone, Fouillioux… Y el señor Luis Vidal siempre fue de Católica también.

PRIETO, EXCLUSIVO BICAMPEÓN

“Los campeonatos del 84 y 87, éste sin extranjeros en el plantel, empezaron a plasmarse en cadetes cuando pedí un proyecto a largo plazo para ganarlo todo. Para esto se debe trabajar mucho tiempo, cinco años por lo menos, porque los éxitos no llegan inmediatamente. El 84 hicimos una exitosa gira por Europa, incluso ganándole al Barcelona y llegando acá a semifinales de la Libertadores. Eso es disciplina táctica y de vida, y trabajar el día entero con los jugadores. Entonces fue emocionante obtener esos títulos después de 18 años, más para un entrenador joven como yo, y creo que ni los dirigentes esperaban concretarlos tan rápido. En todo caso, los artistas principales son los futbolistas, yo sólo dirigí una orquesta con notables músicos vestidos con una franja azul”, instruye Prieto.

¿Por qué en 1993 no alcanzaron la Libertadores luego de una brillante campaña?

Es que en la final tuvimos enfrente a uno de los equipos más brillantes de toda la historia de la Copa, a un San Pablo con figuras rutilantes del fútbol mundial. Después del partido de ida, el 1-5 en Brasil, me calificaron de, entre comillas, sinvergüenza y osado porque jugamos mano a mano. Por lo menos no nos defendimos ni ratoneamos y acá, ganando 2-0 tempranamente y haciendo un gran partido, les dimos una lección de cómo jugar buen fútbol.

“EL DE 1967 NO SÓLO FUE EL SUDAMERICANO DE FIGUEROA”

La Casa del Deporte ya desmenuzó la Copa América de Uruguay con Juan Olivares y Elías Figueroa. ¿Qué agrega al tercer puesto alcanzado ese año?

El de Montevideo no sólo fue el Sudamericano de Elías como lo ha dicho el periodismo. También fue el de Julio Gallardo, estupendo goleador que acá se olvidan de él y a quien Católica no dejó partir a River y a Nacional. Fue también el de (Osvaldo) “Pata Bendita” Castro, el de Pedro Araya, tremendo delantero pretendido por Peñarol, Santos… Yo mismo fui elegido el mejor mediocampista.

El torneo de Gallardo, Castro y de Araya entre otros, ¿qué más le entregó a Chile? 

Fundamentalmente, la aparición de mucha gente joven y un buen campeonato para quienes habíamos ido al Mundial de Inglaterra sin éxito colectivo. Pero no pongamos que fue solamente el Sudamericano de Elías Figueroa o de Prieto. Sí nos sirvió a ambos, y harto, ya que nos contrataron dos equipos ilustres en una época en la que el fútbol nacional casi no tenía exportación.

¿Y en la cancha del Centenario se pudo llegar más arriba?

Sí, porque se hicieron muy buenos partidos, contra Paraguay y Uruguay especialmente, gracias a un entrenador como don Alejandro Scopelli que nos dio toda la confianza para realizar una actuación destacada. Marcó también el reencuentro de algunos jugadores con su fútbol y su pasión por el mismo. Y Uruguay, un equipazo, nos empató sobre la hora con el árbitro metido dentro del área. En fin, ya pasó y es un muy buen recuerdo.

SÉPTIMA COPA AMÉRICA EN CHILE

Con su palabra especializada adelante el suceso deportivo del año…

Escucho a todos pretendiendo ganar la Copa América, la Libertadores, ser campeones mundiales… Queríamos ir a Europa para escapar de la presión, para qué, si la Copa será en Chile y no en Austria. Y nunca he dado pronósticos, menos ahora, porque no concuerdo con muchas situaciones: se habla de las selecciones nacionales, pero se nos olvida de que tenemos fútbol joven, clubes y canchas que son verdaderos potreros. Y estadios que no son de fútbol profesional.

¿El equipo de Jorge Sampaoli está para conseguir lo que jamás en 99 años?

Antes digo que soy muy chileno en todo y si esa oferta la hubiese hecho un entrenador nacional, lo estarían pisoteando. En mi país no somos valientes para hablar de una realidad evidente y si me pregunta por Sampaoli, le respondo que casi no lo conozco. Sé que clasificó a un Mundial donde no nos fue mejor que en el anterior. Lo que sí sé también es que tenemos una generación muy fuerte triunfando en Europa, ojalá que con la fe que se tiene sea campeona. Lo único que quiero es ver a Chile campeón.

Habla de generación fuerte y de fe. ¿Son éstas armas sólidas para lograr el anhelado trofeo?

Para aspirar a un triunfo hay que estar convencido primero del poderío propio, no puede ser que el presidente de la ANFP le pida al Papa para que nuestra Selección sea campeona. Si se está haciendo un trabajo ideal y maravilloso para lograrlo, no podemos recurrir a ruegos de importantísimos intermediarios que velan por todo el deporte mundial. Repito, tenemos una estupenda generación y a uno de los mejores arqueros del mundo, y a tremendos jugadores como Alexis Sánchez, Arturo Vidal y Gary Medel.

SAUSALITO 2015 y TRES VIVENCIAS DE UN GANADOR

“Tengo un gran cariño por Viña como ciudad, donde jugué y dirigí en el Sausalito antiguo muchísimas veces. Ambos tienen todas las capacidades para ser una tremenda sede, ojalá el estadio nuevo quede maravilloso… ¿Y qué más quiere que le diga? Si tuviera que elegir una ciudad para vivir aparte del sur, ésa sería Viña del Mar a ojos cerrados”, completa Ignacio Prieto quien no duda en revelar sus tres mayores momentos deportivos:

“Mi debut en el campeonato de 1962 con ochenta mil personas, camino a la cancha y con las piernas temblándome. Cuando un jugador dice que nunca tuvo nervios, no le creo, eso es mentira. Quien no los siente, no puede triunfar en la vida ni en el fútbol. El segundo, cuando fui citado a la selección chilena en 1963 y el tercero, mi transferencia a Nacional con el que logré la primera Copa Libertadores para mi país”.

Por Mario Ramírez Escudero