José María Buljubasich: Viña siempre será muy importante para mí, aunque en Sausalito cortaron mi marca histórica

El amo de un récord inigualable, en su encuentro con Viña del Mar, develó todo a ciudaddeldeporte.com. Conózcalo a fondo…

La oficina del “Tati” no era el lugar propicio -estimamos ambos- para reverdecer lo que pasó en el Estadio Sausalito el domingo 30 de octubre de 2005. Tampoco para Pamela Venegas, solícita coordinadora de prensa de la UC que estipuló esta cita. Entonces, el dueño de un récord inalterable tomó su auto para trasladamos a la tribuna Sergio Livingstone de San Carlos de Apoquindo, junto a Pamela y Julián, el fotógrafo asistente de la CASA DEL DEPORTE.

Y en ese palco de honor y simbólico para los de la franja, compartimos con José María, hombre sereno, educado y de límpida retórica. Un gerente deportivo que atrapa con un hablar de corrido y clarito, amén de su impoluto recorrido por variados clubes y zonas del mundo: Rosario Central, Tenerife, Oviedo, Morelia, Olimpia, River Plate, Unión Española…

En Sausalito fue derribado un muro, Tati. En 2005 se rompió el candado con el que cerraste tu puerta por más de 1.300 minutos…

Uno empieza a jugar sin pensar en batir récords, ya cuando van siete u ocho fechas la gente empieza a hablar de la marca, la que batí en el partido 11 en Concepción. No era el objetivo porque necesitábamos salir campeones. Cada encuentro era como un evento, concentraba la atención del aficionado y del periodismo, todos estaban atentos al día en que se cerraría…

Fue un error mío, cometí un penal por la zona izquierda. Renato (Ramos) pateó, yo me arrojé a la derecha, entró la pelota, me abrazó y me dio la mano. Yo no estaba de mucho humor. Se marcó el hito, pero lo dimos vuelta: ganamos 2-1 a Everton y ese año fuimos campeones. Si sumaba treinta minutos más, llegaba al puesto 3 del ranking mundial. Y tengo que reconocer a mis compañeros y al técnico Jorge Pellicer, uno se lleva los honores pero el mérito también es de ellos.

Así, en esa tarde radiante en la CIUDAD DEL DEPORTE, a partir del tanto del “Tiburón”, se selló la marca de imbatibilidad con la que Buljubasich ingresó al salón grande del balompié criollo e internacional. Con ésta, superó en Chile la de Eduardo Fournier, golero de Cobreloa que en 1985 sumó 1.011 minutos con su valla incólume.

“Fueron exactamente 1.352 y quince los partidos sin recibir tantos, está en cuarto nivel mundial el registro que arrastrábamos desde el campeonato anterior”, precisa el santafesino que (asimismo) enfoca el presente estudiantil, la lucha por el título entre Colo Colo y la U -y Wanderers-, la Roja… Y su amable relación con Javier Aravena, director de esta Casa del Deporte, y con la alcaldesa Virginia Reginato.

“El ’93 debuté en primera, por (Rosario) Central contra Independiente. Empatamos a uno en nuestra cancha, Vicente Cantatore era nuestro técnico. Yo había llegado al plantel el ‘91, (Roberto) ‘Tito’ Bonano era el titular, y faltando dos partidos para el final del torneo, Vicente decidió mi debut. Y el ‘Pato’ (Roberto Abbondanzieri) estaba más abajo… Sí, es cierto lo que te dijo Vicente, que había tenido tres arquerazos en un mismo plantel (risas). También me dirigió en Tenerife el ’94 y ‘95…

“Desde chiquitito era hincha de San Lorenzo, por mi papá, y cuando fui a Central el ’87, de tanto ver a grandes figuras, pasó a ser mi segundo club”, admite el nacido hace 43 años. “Nací en Firmat y viví en Venado Tuerto, ambas de Rosario. Y mis padres, fallecidos hace varios años, eran José y Magdalena Hulgich. Rosana (47) es mi hermana, Mariela Castellano mi esposa, y mis hijas, Camila y Delfina”, confiesa.

Mencionaste al Tenerife. Iván Zamorano te anotó algunos goles cuando defendiste a los isleños…

Lo enfrenté en los dos partidos de la temporada 94-95. En Madrid perdimos 4-2, me hizo un gol, y en el de vuelta también perdimos: 1-0 con tanto de Iván… Brillante Zamorano, lo realizado en el Madrid es de lo mejor que ha hecho un chileno en un club grande del mundo…

De los que yo vi, Marcelo Salas e Iván han sido los chilenos más importantes. Marcaron diferencias en niveles altísimos. Hoy, Arturo Vidal es gran figura en Europa. Contra quien te enfrentás tiene mucho valor, jugar ante los mejores de los mejores es el parámetro que marca que Zamorano, Salas, Vidal, Gary Medel no compiten con cualquiera.

Y Claudio Bravo…

Excelente. Hay que destacarlo por su carrera y por su comportamiento. Es el titular de la Selección, del Barcelona nada menos, antes fue campeón con Colo Colo y mantiene una humildad y una línea de conducta admirables. Nadie llegó a su nivel, ni Cristopher (Toselli) ni Johnny Herrera. Claudio tiene los pies sobre la tierra y cómo maneja las cosas es un ejemplo para todos los jóvenes.

¿Qué arqueros o figuras te asombraban?

En general no tuve ídolos, pero cuando chico estaban (Ubaldo) Fillol y (Hugo) Gatti. Fillol era un referente por su calidad, por cómo atajaba, admiré sus momentos y su gran trayectoria, pero no al nivel de idolatrar a alguien.

Maradona (30-10-1960) es un súper idolatrado…

Diego señaló cosas futbolísticas en un momento social del país muy importante, en Argentina se vive el fútbol de una manera irracional, pasional… Él y un equipo al que menospreciaban fueron campeones mundiales. Ganarle a Inglaterra con un gol con la mano a cuatro años de una guerra, en un contexto grande, hace que Maradona represente mucho para el pueblo argentino. Trascendió lo deportivo para ser un ícono de reivindicaciones. Después vino Messi triunfando en Barcelona con una carrera intachable, pero no con ese contexto social que le tocó vivir a Diego. Su nivel del ’86 eclipsó al de todos sus compañeros.

Palmas en River y en la UC

Con Manuel Pellegrini fuiste campeón en River siendo titular en 2003. Un logro importante en un club grande en el concierto internacional. Estaba Franco Costanzo…

En junio del 2002 llegué a River, venía de México. El segundo semestre fui titular, después Manuel puso a Franco, que justamente está ahora en Católica. Fui parte de ese título del Clausura, con un buen rendimiento y, como bien decís, en un club grande a nivel mundial. Sin dudas. Tengo un gran recuerdo de Manuel, del club y de haber logrado un campeonato, algo siempre imperioso en River.

No conozco a ningún futbolista que haya dicho algo desfavorable de Pellegrini. ¿Cuál es tu visión del ex técnico de San Lorenzo?

Tiene una enorme convicción, es respetado y respeta muchísimo al jugador. Te lo dice alguien que le tocó salir de la titularidad en algún momento, pero los técnicos están para tomar decisiones, más cuando éstas son coherentes y con lógica. Manuel es un señor, un gran entrenador, tal vez acá no se le valora como debe ser. Por su trayectoria, cada vez que falta un técnico para la Selección, él debería ser el candidato número uno por excelencia.

Desde River llegaste a Unión Española en 2004. ¿Cómo surgió la posibilidad de venir a Santa Laura?

No estaba jugando en ese momento y seguía manteniendo contacto con Manuel. Él me pidió que volviera a jugar, me hizo la gestión con la gente de Unión, con Darío Sepúlveda, el preparador físico que había trabajado con él. Y Fernando (Carvallo) fue el primer técnico que tuve en Chile.

Un año después ganaste el Clausura con la UC, en la temporada del récord. Y como directivo, el 2010, cuando enviaron a Everton a Primera B.

Merecimos ser campeones antes, en el Clausura 2004 y en el Apertura 2005, año en que llegamos invictos a la final y jugamos semifinales de la Copa Sudamericana con un Boca de mucho oficio. El 2005 exhibimos un nivel de excelencia, fuimos los más goleadores y los menos vencidos…

Quería ser campeón invicto, no llegar a los penales, una incidencia que tiene más emotividad pero mucho sufrimiento. Atajé el tercer lanzamiento a (Waldo) Ponce, ganamos 5-4. Un hermoso recuerdo ganar la final a la U en el Estadio Nacional. Y el 2010 el equipo lució un notable rendimiento, la prueba está en que terminó ganando 5-0 con un alto vuelo futbolístico. Lamentablemente mandamos a Everton a segunda (sonriendo).

Una cruzada sin títulos

No disfrutan con un campeonato hace largos cuatro años. Evalúa los motivos y el trabajo de Julio César Falcioni, junto con formular alguna autocrítica…

Se evalúan dos cosas: el resultado deportivo final y el trabajo que se ha hecho. Hoy nos pena el 2011, pudimos ser bicampeones, y el 2012 llegamos a una semifinal de la Sudamericana. El año pasado perdimos un torneo por tres goles de diferencia y el otro estuvimos a un minuto de ganarlo… Este es el momento más difícil, estamos lejos de los objetivos y sin chances de pelear cosas que la UC históricamente busca. Eso genera una molestia válida en la gente, los magros resultados han tapado un montón de aciertos institucionales: ves cómo está el recinto, Católica no es sólo este estadio y el fútbol, ¡es un club deportivo! En el caso de un gerente hay que tener cuidado, acá llegaron jugadores que después triunfaron en otras partes. Son años de frustración y de muchas situaciones que ciertamente preocupan…

Julio es un técnico atractivo, con prestigio, pergaminos… E historia. Estuvo en equipos grandes -Boca, Independiente, Vélez- y a uno chico lo llevó al primer título de su historia (Banfield). Está trabajando con un buen cuerpo técnico. Seguimos confiando en salir adelante, más allá de lo que se dice.

Costanzo ha tenido un buen cometido, es de los pocos que se pueden rescatar…

Sí, a Franco lo conozco bien y es joven para un arquero, tiene 33, 34 años. Lo han cuestionado porque el hincha se confunde y expresa su molestia al no jugar Toselli, que llegó con problemas físicos del Mundial. Los dos son excelentes metas, Franco atajó casi diez años en Europa e hizo una gran campaña en River. De a poco se va a meter en el corazón de la gente.

En 1994 y 1995 adquirieron la imagen de “segundones”. Con un plantel estelar que arrollaba y encantaba no pudieron ante la U. ¿Te molesta ese mote?

Te repito: el 2011 tuvimos la posibilidad histórica de ser bicampeones, cuando la U nos quitó esa final con un (Gustavo) Canales perfecto. Y el 2010 ganamos el título dejando atrás a Colo Colo. Si analizamos, Colo Colo tiene más subcampeonatos que Católica. Ya está instalada la imagen. Hay equipos que te pueden cargar -por decirlo de alguna manera- y que no han ganado nada, ni siquiera te han enfrentado. La verdad, me da lo mismo, no me preocupa para nada y no me molesta.

Se dicen muchas cosas, como que Mario Salas será el sucesor de Falcioni. O Emiliano Astorga. ¿Ha habido conversaciones con ambos?

(Sonríe) Como política de club y por respeto, no conversamos con entrenadores mientras tenemos uno trabajando. Siempre ha sido así, incluso cuando tuvimos de interino a Andrés Romero. Tampoco en la etapa de (Rodrigo) “Tuto” Astudillo. Eso no se puede hacer, no corresponde.

Roja mundialista, lucha por un primer lugar, arquero viñamarino y Ciudad del Deporte

¿Qué impresión te dejó la Selección en Brasil?

Fue una pena, un instante histórico de haber eliminado a Brasil en su casa. Estuvo más cerca que nunca. Queda una gran bronca porque, si bien se llegó a la misma instancia de otros mundiales, no se perdió de la misma manera. Algunos dicen perdimos como siempre, pero no. Difícilmente se dé una situación similar de eliminar en su país a un gigante, con una especial camada de jugadores. Con figuras que se formaron y jugaron en Chile antes de triunfar afuera. Hoy, los jugadores se están yendo más rápido.

De acuerdo al nivel expuesto por la U, Colo Colo y Wanderers este año, ¿quién será campeón? No quieres que sea el equipo de Martín Lasarte…

(Ríe) No, lo que dije es que Martín es un buen tipo, al que le tengo cariño. Es un excelente profesional, pero, claro, está en el clásico rival… Hoy tengo una duda porque Wanderers se metió en la pelea y no sé si aguante esa presión, y vamos a ver si la U se recupera del golpe anímico de perder un superclásico. Tenemos que ver también si Colo Colo mantiene ese envión. Después enfrentaremos a los dos, posiblemente seremos jueces del torneo.

Has analizado a varios porteros. En Viña del Mar, Gustavo Dalsasso es un ídolo. ¿Cuál es tu apreciación del capitán de Everton?

Nosotros conversamos con él para traerlo, lamentablemente no se dieron las posibilidades. Queríamos un arquero con su experiencia y capacidad. Es un estupendo portero, con enormes condiciones, tiene una carrera dilatada y exitosa en el fútbol local. Merecía llegar a un equipo grande de la capital. Y es una gran persona además, eso es importante en todo plantel.

Y Viña, Sausalito, sus playas, el festival… ¿Qué opinión te merece nuestra ciudad?

Es un ícono del país. Desde el punto de vista deportivo, siempre será muy importante para mí, aunque en Sausalito cortaron mi marca histórica (risas). Es un lugar ideal de veraneo, no sólo para los chilenos. Es linda y absolutamente recomendable. La gente de Viña del Mar tiene que estar orgullosa de su ciudad y de la señora Virginia Reginato, una alcaldesa querida, respetada, afectuosa…

El 2006 tuve el gusto de ir al festival, una fiesta que mucha gente conoce desde afuera. Javier (Aravena) me invitó. El artista que más recuerdo de ese año es (Franz) Ferdinand, un muy buen grupo, no lo conocía. Y Fito (Páez) es el que más me gusta, también es rosarino e hincha de Central.

Cuanta nostalgia derramó Tati en un espacio preferencial que contempla la precordillera y un paraje idílico: los penales a la U en 2005, la estrella bajada en San Carlos en 2010… Sergio Roberto Livingstone, figura celestial y Cruzado Caballero mayor acompañó a su colega Buljubasich ahí en su trono. En el lugar propicio e ideal. En otro no podía ser.

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