Gonzalo Ramírez: Mi hija, la familia y la pasión por el deporte son fundamentales

El mayor valor de las olimpíadas de Viña del Mar, refrenda en ciudaddeldeporte.com un testimonio lleno de fe, mística y corazón. Y de un probado talento. Una historia como pocas, un canto a la lucha.

Vitoreado por una multitud, Gonzalo Ramírez Mesina fue proclamado como el deportista más exitoso de la “V OLIMPÍADA INTEREMPRESAS COPA VIÑA CIUDAD DEL DEPORTE”. En la Ceremonia de Premiación celebrada la noche del miércoles 10 de diciembre en el Estadio Español, el “Chalo” Ramírez -tenista diestro del The Kingstown School- recibió de manos de la alcaldesa Virginia Reginato y de Javier Aravena, director de esta entidad, una distinción que galardona un dominio de tres temporadas.

“Fue muy bonita la premiación, como todas. Recibí mi estímulo acompañado por la señora alcaldesa, don Javier Aravena y por importantes personajes invitados, como el arquero Gustavo Dalsasso e Iván Morovic, una leyenda del ajedrez internacional. Es lindo ser reconocido en ese ambiente. Subí dos veces a recibir galardones: una al mejor tenista y la otra por mi título”, dice palpablemente emocionado un deportista que no solamente destaca en la arcilla, sino también en diversas superficies y disciplinas. Un tenista que -atención- se ha coronado tricampeón apelando a una destreza que suple la privación de uno de sus brazos.

“El 2011, en el Jardín Botánico de Viña sufrí un accidente. Iba en moto, caí y la rueda de una camioneta pasó por encima de mi brazo izquierdo. Tengo una amputación sobre el codo, me faltan tres cuartas partes del brazo. Por eso congelé la carrera de Educación Física, llevaba dos años y medio en la Universidad de Las Américas y no la he retomado”, explica estoicamente la figura deportiva que se ha convertido en un emblema de las olimpíadas de Viña del Mar.

“Ha sido muy importante el apoyo de mis padres -Daniza y Hernán- y el de mi hija, Catalina Ignacia, de 13 años. Y el de mis dos hermanos, Rodrigo y Cristian. Ha sido vital, especialmente el de mi hija, mi gran amor”, descubre Gonzalo, quien llegó a este mundo el 19 de agosto de 1983, en Valparaíso. “Gracias a ese apoyo, trabajo en lo que más me gusta: DEPORTES. En el The Kingstown School de Reñaca llevo cinco años haciendo talleres de tenis y básquetbol a niños de kínder a cuarto medio. Y en Santiago, soy profesor en la academia de tenis de Óscar Bustos, ex jugador de Copa Davis”, añade.

Hablemos de las olimpíadas, Gonzalo. ¿Cómo llegó tu colegio a ellas, por ejemplo?

Nos llegó una invitación y, como tenemos motivación con el deporte y le damos mucha importancia a él, nos inscribimos. El primer año fuimos campeones en fútbol, el 2011, al ganar por penales la final a la Casa del Deporte en el Estadio Sausalito. En la semifinal hice siete goles, cuando eliminamos a la “U” Viña del Mar por 8-3. No lo podía creer, siete goles y en el Sausalito.

En el tenis no te ha vencido nadie, revive una triunfante campaña iniciada en 2012…

Mi primer partido fue contra el vencedor de las dos ediciones anteriores, gané los seis encuentros que disputé y fui campeón. En la segunda olimpíada también gané todos los partidos, ese año fue cuando perdí el único set en todas mis participaciones. Ahora, en la final, vencí al mismo rival que tuve el año pasado, Camilo Cárdenas, de la Casa del Deporte. Fue un 6-3 y 6-1 en el Complejo de Funcionarios Municipales.

O sea, una campaña imponente. Te ha ido bien en fútbol y en tenis y has competido en otras disciplinas…

Sí, antes menciono que mis rivales eran de entre 25 y 40 años y que gané 18 partidos, todos, cediendo un solo set en la final del 2013. Este año, participé en fútbol, futsal, básquetbol y en voleibol. En el fútbol fuimos nuevamente campeones, derrotamos 2-1 a la Casa del Deporte en la final, y en futsal logramos el subcampeonato. En voleibol mixto perdimos con los que resultaron campeones, ASMAR, un muy buen equipo.

Abundante es la actividad de Gonzalo, al tenis y fútbol agrega numerosos deportes -ya lo vio-. Pero la raqueta es su arma predilecta. Y determina por qué…

“Fui basquetbolista hasta los 12 años, lo dejé porque me desmotivé al no quedar en una selección nacional. Mi papá me dijo que buscara un deporte individual y a los 13 empecé en el tenis. El entrenador de un club me vio condiciones, seguí yendo y se transformó en una pasión. Me encantó. Salía del colegio e inmediatamente me iba a jugar. Me gustaba Marcelo Ríos, me decían que me parecía a él, me dejaba el pelo largo (sonríe) e imitaba su juego. Como también el de (Andre) Agassi, Michael Chang y ahora, por supuesto, el de Rafael Nadal y de Novak Djokovic…

Mi fuerte es la garra, junto con mis desplazamientos. Me muevo bien en la cancha y técnicamente creo tener un juego atinado. Los puntos son importantes, se deben pelear, hay que jugar con la cuenta. Es lo que les enseño a mis alumnos. Y en fútbol soy delantero, e hincha de Colo Colo (se ríe). En futsal también juego en el ataque, en básquetbol soy conductor y en voleibol, vamos rotando.

Respecto a la organización del torneo, ¿qué resaltas?

Es una difícil tarea porque se realizan muchas disciplinas y los participantes tienen que pedir permiso a sus empresas, coordinar sus tiempos. No podemos dejar sin clases a nuestros estudiantes. Sin embargo, en los años que yo he competido se han llevado a cabo sin ningún problema. Es excelente la organización, con gran disposición de quienes programan…

En cuanto a lalabor de la Casa del Deporte y siguiendo con la olimpiada, no tengo ninguna opinión desfavorable. También hemos participado en la Olimpíada Escolar, llevo tres años en ella como entrenador con actuaciones exitosas, especialmente en el tenis. He estado inserto en la coordinación con los organizadores, los que se preocupan debidamente de los plazos y tiempos. Se han portado muy bien, entre otras cosas, no podía sacar a competir en horarios de clases a niños que tenían malas notas…

Lo que nos entregan la Casa del Deporte y la señora Virginia Reginato es muy importante. Viña tiene una alcaldesa con gran enfoque deportivo, la ciudad ha crecido en ese ámbito, son muchas las instalaciones que da a los niños para realizar campeonatos. Para nosotros -los adultos- es muy rico hacer deportes después del estrés laboral, jugar fútbol en una estupenda cancha de pasto, como la del complejo de Reñaca. Están también el Polideportivo y la Playa del Deporte, algo que no se ve en otros lugares de Chile. Todo eso obedece al mandato de la señora alcaldesa, a partir de ahí Viña creció en la parte deportiva.

Reto al destino

Al parecer tu vida no cambió mucho desde el accidente, lo has demostrado con loables desempeños deportivos y con una quietud que veo en tu mirada, sonrisa, expresiones…

Hago una vida normal, las mismas cosas que siempre he hecho. Ya me acostumbré, pienso seguir así, además, las prótesis son muy caras. No me complico, el básquetbol lo juego con una mano y en el voleibol ocupo todo el cuerpo.

Tu caso, entonces, ha sido asumido con entereza, sacando a relucir una categoría de gran baluarte…

Es algo fuerte, sin dudas, pero cuando estuve internado cerca de dos meses apareció mi familia. Mi hija tenía diez años, mis padres estaban las 24 horas preocupados por mi estado, bajaron más de diez kilos cada uno. Somos un equipo, hija, padres, hermanos. Me sentí un poco culpable por lo que pasó, por eso luché para salir adelante y para demostrar que la vida sigue igual…

Salí del hospital y a las dos semanas estaba trabajando, procuré que fuera lo menos complicado posible. El Kingstown me dio un apoyo gigante, su director, compañeros, apoderados y alumnos hicieron actividades benéficas. Se portaron espectacularmente, por eso sigo con ellos y con sus niños principalmente. El próximo año tengo que ver cómo lo hago porque no quiero dejarlos. Y la familia, una hija y la pasión por el deporte son fundamentales.

¿Solicitaste la asistencia de la Teletón?

Cuando estuvimos buscando kinesiólogos, tratamos de ubicar a alguien de la Teletón. Yo sufrí el accidente a los 28 años y me parece que se puede ingresar hasta los 23 o 25. Hay gente que tiene más edad, pero viene de procesos anteriores. Entonces, le di la menor importancia a mi situación. Es más: fui a una sola terapia con una sicóloga, la que me dijo que si no quería ir más no lo hiciera porque me veía muy bien. Me dijo que la mejor terapia es hacer una vida normal.

Una vida normal junto al deporte y tu hija, un estímulo e inspiración mayúsculos…

Sí, Catalina y mi familia han sido pilares, mi hija es el amor de mi vida, está conmigo en todas. Mis hermanos también, uno trabaja fuera de Viña y el otro no estaba en Chile cuando ocurrió el accidente. Traté de hacerlo lo más, lo más… (se emociona, su voz se sujeta por largos segundos) Que se notara lo menos posible, que no se viera tan complicado, de llevarlo de la manera más normal.

En lo deportivo, ¿qué cambios sustanciales ha habido? De acuerdo a tus triunfos no se observan mayores impedimentos…

Mi revés era a dos manos, lo tuve que cambiar inevitablemente, y el saque es lo más complicado. Ya llevo tres años, la pelota la controlo, la tiro de la raqueta al no poder hacerlo con la mano izquierda. El servicio era mi fuerte, era muy bueno, de a poco lo he ido recuperando. En todo caso no está tan mal, quiero perfeccionarlo sí, siempre está el bichito de seguir mejorando.

¿Tus adversarios te enfrentan a “media máquina”? ¿Adviertes algo de eso, alguna desventaja que juegue en tu contra?

Es que ya me conocen. En general, me ha ido bien en las olimpíadas y en los torneos de la Quinta Región, siempre he disputado los primeros tres lugares, me hice un nombre en la zona. Cuando me ven jugar por primera vez, ahí sí la gente y los rivales dicen, ‘pero, chuta, cómo juega así este tipo si le falta un brazo, no se puede’. Eso es un plus para mí y no, me enfrentan de una manera súper normal, como a cualquier jugador.

¿Qué les dices a las personas que se desviven por el deporte y que padecen inconvenientes físicos?

Después de mi experiencia he conocido harta gente con discapacidad, a ella y a todos los que presentan dificultades les digo quese crean el cuento, que sigan al frente, adelante. Que no teman a que los miren distinto y que el deporte, junto con ser una terapia, es una pasión, un estilo de vida. Es la mejor de las terapias. Que luchen. Yo lo he hecho y he logrado cosas importantes que me tienen tranquilo y contento. Y quiero seguir, no quedarme solamente con esto.

Luchando, GONZALO RAMÍREZ se ha adherido a una tranquilidad que seguirá al frente, seguramente. El tenista y superdeportista halagado la noche del miércoles 10 por la CIUDAD DEL DEPORTE, ha retado a un destino al que ya ha ganado muchos sets y matchs a punta de esperanza y corazón. Y de garra, su fuerte. Y contento, los ofrendará a claros destinatarios: sus padres, hermanos y Catalina, sus grandes bastiones.

Mario Ramírez Escudero

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