Cristián Álvarez: Chile no tendrá un grupo tan difícil porque contará con la motivación extra de su público

04

 

El mundialista y medallista olímpico revisó la actuación nacional en Egipto 1997, el podio de Sídney y adelantó el Sub-17 de Chile.

El capitán de Universidad Católica, dueño de una exclusiva presea olímpica y titular en el segundo y último Mundial Sub-17 en el que participó Chile, reeditó junto a la Casa del Deporte el desempeño nacional en la tierra de las pirámides. Y, “porque es uno de mis mayores hitos y la única medalla olímpica de nuestro fútbol”, también añoró el bronce conseguido en Sídney en septiembre de 2000.

Miembro de una familia futbolera, el oriundo de Curicó no cubre tampoco un orgullo inscrito en la Historia del balompié local. “Mi padre, Luis Hernán, tiene el récord vigente de más goles convertidos en un solo campeonato. El 63, por Colo Colo, anotó 37 y ninguno de penal ni de tiro libre”. “E Iván, mi hermano mellizo, también jugó el Mundial de Egipto”, dice el hijo del goleador de un “Cacique” devorador de redes en 1963: marcó 103 cifras en 34 partidos.

Del presente de su club, apunta. “Como siempre le corresponde a un club grande como Católica, este año entregaremos todo para conseguir el título esquivo desde el 2010. No puedo prometerlo, pero sí puedo asegurar que por lucha no nos quedaremos ante los candidatos”. Y de su DT viñamarino anota. “Mario (Salas) es un técnico exigente, perfeccionista, detalla todos los trabajos. No le gusta ganar jugando mal, eso escapa a su ADN. Para él el esfuerzo y el correr son básicos”.

Clasificación al Mundial

“En el Sudamericano de Paraguay, donde integramos un grupo complicadísimo junto a Brasil, Uruguay, Colombia, definimos el paso a la ronda final ante los colombianos. Ganamos 1-0 y clasificamos por diferencia de gol. En la fase decisiva, disputamos el tercer cupo mundialista en Asunción con el local, al que derrotamos 2-1 jugando a las tres de la tarde. Fue muy emocionante porque solamente nos servía el triunfo, y porque resistimos una humedad insoportable y cuarenta grados de calor. Iban treinta minutos y, sinceramente, ya no queríamos jugar más. Eso, para muchachos de 16 años, es un daño a la integridad. Pero, acalambrados y deshidratados, clasificamos al Mundial llorando de felicidad.

“Antes de llegar a Egipto, siendo prácticamente niños, vivimos etapas muy lindas. En Túnez, por ejemplo, donde nos preparamos haciendo varios partidos amistosos. Y teníamos un buen plantel, un buen técnico como Vladimir Bigorra, pero lamentablemente nos quedamos en el camino sin pasar la primera ronda a pesar de la calidad de mis compañeros. Estaban Claudio Maldonado, Milovan Mirosevic, Manuel Villalobos, Juan Pablo Úbeda, Alonso Zúñiga, Juan Francisco Viveros…”, recuerda fielmente el lateral derecho.

¿Tienes viva aún la campaña y un gol en el tercer encuentro?

En el debut, perdimos 1-0 con Alemania jugando un partidazo, el mejor de los tres. Llegamos por todos lados y en los últimos diez minutos, cuando no tenían por dónde, nos marcaron. Después, contra el anfitrión en un estadio llenísimo, Villalobos anotó el 1-1 final y en el tercero nos despedimos goleando 6-2 a Tailandia… Claro, hice el quinto gol y jugué los tres partidos completos.

¿Por qué no avanzaron a la siguiente etapa si los resultados no fueron tan adversos?

Porque Alemania, ganador del grupo, sólo empató con Egipto el mismo día de nuestra goleada. En el papel, debió haberlo superado y con ese empate el local nos sacó el punto de diferencia necesario. Al final, Alemania sumó siete puntos, Egipto cinco y nosotros cuatro.

A quince años del podio olímpico 

¿Cómo alcanzaron la inolvidable clasificación a Sídney 2000?

En forma heroica e increíble. Fue más difícil clasificar en Londrina que ganar la medalla. En primera fase perdimos 5-1 con Colombia. Chao, eliminados, con las maletas listas para volver… Matemáticamente no, pero para seguir en carrera Brasil debía vencer por siete goles de diferencia a los colombianos. Era el único resultado favorable y cuando iban 4-0 comenzamos a ilusionarnos. Resumiendo, se produjo el milagroso 9-0 que nos dio el paso al cuadrangular final por mejor diferencia de gol.

¿Y la fase final?

En el encuentro inicial nos topamos con Uruguay, cuya selección venía con un invicto detenido por un 4-1. Después, Brasil nos destruyó con un 3-1 antes del gran momento: el choque ante el equipazo argentino de (Juan Román) Riquelme, Javier Saviola, Pablo Aimar, Diego Milito, Esteban Cambiasso… Y faltando cuatro minutos, el “Choro” (Reinaldo) Navia marcó el gol de la clasificación a las Olimpiadas.

¿El suceso de Londrina ha sido tu mejor momento?

Es uno de los más hermosos de mi vida deportiva junto con la clasificación al Mundial Sub-17, a los títulos de Católica del 2002 y 2005, y al tercer puesto en Sídney. Si tengo que elegir uno de éstos, el más importante es la medalla olímpica porque es la única obtenida por nuestro fútbol dentro de sus escasos éxitos.

Sídney fue impresionante con brillantes exhibiciones y varios golazos…

Grandes partidos y brillantes actuaciones individuales realizó el equipo en Australia, además de un rendimiento colectivo sobresaliente. Y los goles de Navia, Rodrigo Tello e Iván Zamorano, la mayoría golazos, son inolvidables. Navia convirtió dos o tres extraordinarios y en el segundo de Iván contra Estados Unidos, el que aseguró el bronce, la tocamos todos durante largo rato. Fue un golazo.

¿Qué pasó con Corea del Sur y con Camerún?

Después de los triunfos espectaculares sobre Marruecos y España, nos sorprendió Corea cuando ya habíamos logrado el paso a la segunda etapa. Perdimos 1-0. En esa fase, hicimos un partido perfecto ante Nigeria (4-1) y en semifinales Camerún nos dio vuelta el marcador faltando menos de diez minutos. Les dimos un baile, pero con un penal discutible caímos 2-1.

¿Y el notable 2-0 a Estados Unidos con el que consiguieron el bronce?

Terminamos la campaña con otra excelente presentación, la que nos permitió hacer Historia para el deporte nacional. También le entregó a Zamorano la posibilidad de ser el goleador al anotar los dos tantos, el segundo, como recordábamos, con un gran gol después de una jugada llena de toques. Y en lo personal, tuve la satisfacción de haber estado presente en todos los partidos y jugando todos los minutos. Como en el Mundial de Egipto.

Sub-17 2015: Cuarto Mundial en Chile y segundo en Sausalito

¿Consideras acertada la llegada de Miguel Ponce a la Roja infantil?

La etapa previa a su llegada fue pésima, opinión respaldada por los negativos resultados en el Sudamericano y en amistosos. Entonces fue correcta la decisión de darle la Selección a Miguel porque, al conocer nuestro medio, fácil o rápidamente puede encontrar jugadores para hacer un buen campeonato. Creo que tiene las armas.

Pero, en teoría, no está fácil el grupo de Chile…  

Y no existe optimismo porque no tenemos la mejor generación comparada a la de Japón 93 o a la de Canadá del 2007 en el caso de la Sub-20. Pero el apoyo de la gente junto con la localía, factores siempre importantes en este tipo de torneos, puede ayudar a superar un grupo muy duro. En todo caso, Chile debería pasar la primera ronda por lo menos.

¿Tienes confianza?

Para mí no es tan difícil como se cree. Ya dije, ser locales y tener el público a favor son motivaciones extras, y cuando cuentas con esas ventajas el rendimiento sube por sobre lo pensado. Cuando tu propia hinchada está apoyándote a full, la adrenalina favorece, más representando a tu Selección en un Mundial.

¿Cuál es la realidad de este nivel en mundiales? ¿Predominan las selecciones africanas?

A esta edad, en las selecciones africanas fundamentalmente, prima el físico y la potencia, aspectos que marcan muchas diferencias. Por eso, normalmente han ocupado los primeros puestos Ghana, Nigeria, Camerún… Son dotados físicamente, pero después, en los mundiales adultos, los equiparan porque pesa más la inteligencia, y ellos no lo son tanto. Tampoco tienen el talento ni la cultura táctica del occidental o del sudamericano.

Terminemos con la sede de Sausalito, Cristián. En ella Chile jugará dos partidos y será escenario de la jornada final.

Da satisfacción ver una de las ciudades más lindas e importantes de Chile como sede de un evento de nivel mundial. Viña y Sausalito, permanentemente preocupadas por crecer en infraestructura, son una plaza ideal para dos partidos de la Selección en la fase de grupos. Además, tiene un club como Everton que jamás debería estar en Segunda División. Entonces, Sausalito merece ser el estadio donde se jugarán las definiciones por el tercer y primer lugar del Mundial Sub-17.