MARIO SÁNCHEZ: “Antes de que llegara la alcaldesa Virginia Reginato, Viña sólo era Everton, El Derby y poco más”

MARIO SÁNCHEZ:

“Antes de que llegara la alcaldesa Reginato, Viña sólo era Everton, El Derby y poco más.

El único árbitro nacional que ha dirigido dos juegos en un mismo Mundial -junto con Pablo Pozo- es MARIO FERNANDO SÁNCHEZ YANTÉN, pito que vistió por primera vez de negro en 1991, en San Fernando, donde impartió justicia en el encuentro que disputaron Deportes Colchagua y Trasandino por Segunda División. Sánchez, otrora juez que vio la luz el 22 de julio de 1956 en el hospital San Juan de Dios de Santiago, exhibe en su nutrido currículo, además de Francia ’98, presencias en Copas Libertadores, Copas América, Juegos Olímpicos y en Eliminatorias. Hijo de Berta y Mario, progenitores de otros cuatro hijos, el ex réferi ha estado en la CIUDAD DEL DEPORTE durante los meses de mayo y junio como instructor del Curso de Capacitación para Árbitros Amateur, que organiza la CASA DEL DEPORTE de la Municipalidad de Viña del Mar con el financiamiento del FOSIS (Fondo de Solidaridad e Inversión Social) y que ha sido dictado por el Instituto Nacional del Fútbol, INAF.

Antes de centrarnos en la cátedra que se lleva a cabo en el gimnasio Polideportivo y en el estadio Sausalito, Mario Sánchez, con quien dialogamos en el restaurante “Transiberiano” de su amigo y ex colega internacional Guido Aros -situado en el Centro Cultural Estación Mapocho-, puntualiza un día antes de viajar a Buenos Aires para calificar el cometido de los cuatro árbitros del lance Argentina-Ecuador por la Eliminatoria que “con mi esposa Claudia Rodríguez tengo dos hijas, María Pía, de 28 años, y Fernanda, de 23” y que “siempre fui bancario, trabajé 37 años en el BancoEstado, hasta hace seis. Viví en Quinta Normal hasta los diez años, después me fui a San Miguel y ahora vivo en La Florida”. Hoy, jefe del departamento arbitral de la ANFP, complementa: “Me despedí del referato en diciembre de 2001, en Calama, en un partido de Cobreloa con Huachipato. Sí, además se sabe que soy amante del rock, el periodismo conoce esa pasión. Una vez, la revista Triunfo me hizo una nota en la que me tomó fotos con una guitarra y un cintillo, a lo Jimi Hendrix”.

¿Cómo se ha realizado el curso en Viña, qué destaca?

Estamos haciendo el curso los lunes, viernes y sábado en un muy buen ambiente, con harto entusiasmo e interés de los participantes. El día sábado es más fuerte, ya que trabajamos desde las 9 a 19 horas tanto en el Polideportivo como en el estadio Sausalito. Me ha llamado mucho la atención el Polideportivo, un gimnasio de gran nivel, excelente. En general, ha sido un agrado trabajar en Viña, una gran ciudad donde he volcado a los alumnos tantas experiencias que he vivido en el fútbol.

¿En qué ha consistido la instrucción?

Es un curso de sesenta horas pedagógicas, bien intensas. Entre otras cosas, hemos hecho clases en el campo mismo para ver cómo se mueve el árbitro, cuál es su técnica, cómo se complementa con sus asistentes. Ha asistido un buen número de personas que interactúa harto. Eso es bueno, la inquietud e interacción que muestran los árbitros de los clubes y asociaciones de Viña. Me ha tocado estar en gran parte de Chile y el nivel en el Polideportivo y en Sausalito ha sido estupendo.

¿Qué objetivos persigue esta actividad?

Una de las misiones es que la gente que participa pueda desarrollar un oficio a futuro, que le pueda reportar algún ingreso. Hay mucho fútbol amateur en el mundo, miles y millones de personas lo practican a diario. Es una actividad gigante y hermosa a la vez, que siempre va a requerir jueces para satisfacer tanta competición que existe. El árbitro siempre será necesario, es fundamental en la actividad. Y se puede ejercer el arbitraje en colegios, universidades, en las ligas de Viña. En muchas partes.

¿Cómo ha sido el ambiente de trabajo, la acogida?

La acogida y el ambiente han sido espectaculares. Te repito, ha sido un curso muy interactivo, no se produce un monólogo en las clases. Contamos anécdotas e historias, también analizamos y vemos mucho material. Ha sido importante para mí este curso en Viña, lo he disfrutado bastante. 

Han visto fútbol profesional in situ también…

Hace un par de semanas vimos en Sausalito el partido de Everton con Deportes Concepción. Les pasé a los alumnos una pauta y evaluamos al árbitro y a sus asistentes. Nos preocupamos de cómo corren, cómo pitan, de cómo muestran tarjeta amarilla. De todo. No es fácil, no es llegar y correr, hay que saber hacerlo. Ahora pueden mandar y rectificar los asistentes, antes no, simplemente decidía el juez central.

Árbitro o asistente, ¿qué cargo es más dificultoso? 

Buena pregunta. Las dos funciones son complejas. Ser asistente hoy es complicado, es un cargo con mucha responsabilidad. No es sólo levantar el banderín. Está el fuera de juego, por ejemplo, algo muy difícil. En una milésima debes decidir sin tener un monitor en la mano. La labor de los jueces asistentes ha sido muy cuestionada en la historia, por eso hay que estar permanentemente mostrando imágenes y anécdotas. Entonces, el ramo de historia es importante, en el INAF siempre lo estamos aplicando.

¿Se justifica la presencia de cuatro y hasta seis jueces en el fútbol actual?

Bueno, en Europa las copas internacionales se desarrollan con seis árbitros. Allá se implementó hace poco la presencia de asistentes detrás de los arcos por todo este lío de goles polémicos que arrastra la historia: pelotas que pican en la línea y que son cobradas como gol, o balones que pican dentro y no son advertidos por el árbitro principal. De este modo, se justifica absolutamente la medida. O, por otro lado, imagínate a la persona que muestra los minutos agregados al borde de la cancha. Si no fuera un árbitro asistente, podría ser cualquier funcionario de un estadio, como “Tomasito” (Tomás Medina)en Sausalito, que siempre agregaría más minutos para beneficiar a Everton.       

Su consejo para los árbitros viñamarinos…

Que tomen en serio el curso, que tengan presente que es una real herramienta de trabajo. No sólo les servirá para dirigir en los torneos de Viña y para educar a la gente de sus clubes y asociaciones. También les servirá en la vida para autodisciplinarse. Es importante que participe la gente del fútbol amateur en estas actividades formativas. 

¿Cuál es su sentir de la CIUDAD DEL DEPORTE?

Viña es una maravilla, es para vivir allá. Le tengo mucho cariño a la Quinta Región, siempre ha sido un agrado disfrutar de su incomparable clima y tranquilidad. Por eso me hice una casa en Laguna Verde, cerca de Viña.

¿Sausalito con su entorno es el estadio más bello de Chile?

Es muy lindo. Tiene una laguna y un paisaje envidiable, para todos los árbitros siempre fue y ha sido un placer dirigir en Sausalito. Ojalá le hagan las mejoras que necesita y que ganen una sede para la Copa América del 2015.

¿Cómo ve a la ALCALDESA DEL DEPORTE?

La veo como una persona muy alegre, activa, como una gran alcaldesa. Por algo lleva harto tiempo a cargo de la ciudad, goza de mucho respeto y popularidad en la gente. Tú ves la prensa y te das cuenta de que Viña realiza deportes todo el año. Antes de que llegara la alcaldesa Reginato, por lo que recuerdo, Viña sólo era Everton, El Derby y poco más.

Trayectoria

¿Antes de llegar al referato hizo deportes?

Cuando estudié en el liceo Barros Borgoño, primero me gustó la gimnasia. El cojín, la argolla, todo eso. Fui seleccionado nacional hasta los 16 años. Recién el año 73 me interesó el fútbol, cuando Colo Colo metía mucha bulla: llegó a la final de la Libertadores. Yo tenía buena condición física y me probé en el equipo del Banco del Estado. Juan Zárate, uno de los primeros entrenadores que tuvo Cobresal, me dio la posibilidad de jugar. Lo hacía de “7”, corría y centraba a lo Pato Yáñez. Era lo único que hacía. Entre los 18 y 23 años fui seleccionado del banco.

Los jueces dicen que no son hinchas, ¿usted lo es de algún club?

Desde niño, de Colo Colo, toda mi familia es colocolina. Pero ya no soy tan fanático, ahora soy hincha del buen fútbol, como todos admiro el juego de la “U”. Y siempre fui imparcial, ve tus estadísticas, tú tienes harta historia. Ahí te darás cuenta de que siempre fui ecuánime.

¿Cuándo debutó en Primera División?

El ’92, yo siendo de Segunda, dirigí Everton-Fernández Vial en Collao, Concepción. Don Alberto Martínez (“El Juez de Hierro”), el profesor que designaba los árbitros, me vio condiciones y me envió a Calama a arbitrar un partido importante. Ah, claro, Pedro Carcuro hace poco dio por muerto a don Alberto, pero no, él está bien (ríe)… Fui a Calama al partido entre Cobreloa y Fernández Vial, que era decisivo porque si ganaban los naranjas eran campeones del campeonato de ese año. Ganaron 3-2 en la penúltima fecha y no tuve ningún problema.

Por ahí administró un clásico caliente por Copa Libertadores…

El ’95 yo recién era internacional y me tocó dirigir una definición por la Libertadores entre la “U” y la “UC”. Fue un desempate y a mí no me conocía nadie, tenía poca experiencia. Ambos igualaron en puntaje y debían definir a un tercer clasificado de un grupo en el que estaban los colombianos (Nacional y Millonarios). Querían árbitros de afuera, los tenían a casi todos vetados. Ganó Católica 4-1, recuerdo que el Beto Acosta y Gorosito se mandaron un partidazo y que expulsé al “Superman” Vargas. Incluso el Pollo Fuentes me invitó al programa “Venga Conmigo” como La Figura de la Semana (ríe). Sí, te acuerdas, Pellegrini era el técnico de Católica.

Usted, junto a Pablo Pozo, es el único árbitro chileno que ha conducido dos encuentros en un Mundial…

En el Mundial de Francia, el ’98, dirigí Sudáfrica con Arabia Saudita y Nigeria con Bulgaria. Pablo nos representó en el último Mundial, en Sudáfrica. Fue un gran año para mí el ’98.

En Burdeos cobró tres penales…

En el partido de Arabia Saudita con Sudáfrica. Empataron a 2 y fue un partido tranquilo a pesar de los tres penales que marqué. Fui bien calificado, hay que ver los videos. Se te iba Hernán Silva con dos partidos…

Hernán Silva Arce condujo dos pero en dos Mundiales: en México ’86, Francia-Canadá y en Italia ’90, Camerún-Rumania. Usted también estuvo en los JJ. OO. de Sydney 2000…

Importantes Juegos para Chile, logró medalla de bronce. Mereció más porque en semifinales con Camerún, el campeón, perdió a última hora con un penal… En Canberra estuve a cargo de dos partidos, Estados Unidos-Camerún y Eslovaquia-Sudáfrica.

El ’98 lo coronó con la final Intercontinental…

Fue muy importante esa final para mí, con ella cerré un año espectacular. Estuve en Francia y en Tokio me tocó dirigir Real Madrid-Vasco da Gama, dos equipos con grandes figuras: Hierro, Raúl, Roberto Carlos, Redondo, Seedorf… 2-1 ganó el Real, Raúl anotó el gol del triunfo.

Por si fuera poco, Mario, intervino en dos finales de Copa Libertadores…

El ’99 fui juez central en el estadio Pascual Guerrero de Colombia, en el encuentro de ida que jugaron Deportivo Cali y Palmeiras. Ganó el local 1-0. En la vuelta ganó Palmeiras por penales, ése partido lo arbitró el paraguayo (Ubaldo) Aquino.

La final de vuelta del ’95, la decisiva en Medellín, sí que fue temible…

¡Sí! Sabemos cómo es Colombia, fue de película. Jugaron Nacional de Medellín con Gremio y, faltando menos de cinco minutos para el final, los brasileños anotaron el 1 a 1 con un penal. Higuita era el arquero de Nacional. Con el empate era campeón Gremio porque en Porto Alegre había ganado 3-1. Dirigió Salvador Imperatore, y Mario Maldonado y yo fuimos los líneas. ¡Salimos en una tanqueta del estadio!

¿Cuáles eran los jugadores más complicados y correctos de su época?

Moisés Villarroel era uno, lo expulsé tres veces. Pero ahora somos amigos y hasta me regaló una camiseta. Nelson Cossio, el “Manteca” (Ricardo) González, los hermanos Castañeda y Luis Mussri también eran fregados. ¡No! Gorosito y el Beto Acosta, espectaculares, lo mismo el Leo Rodríguez. Hablaban mucho sí y arbitraban harto, pero buena onda los tres. Y Los más caballeros, Miguel Ramírez, el “Cheito”, y Jaime Pizarro.

Muchos dirigentes, periodistas, entrenadores y futbolistas no saben. ¿Cuánto mide una cancha, el arco, las áreas…?

La cancha generalmente mide 105 por 68 metros, esa es la recomendación internacional estándar. Los arcos, 7.32 por 2.44 metros; el área chica, 5.50; la grande, 16.50, y el punto penal está a 11 metros del arco.

Mario, su otra gran pasión es el rock. Cerca de esos escenarios igualmente luce una vasta trayectoria.

Una tremenda pasión. Ahora venía escuchando la radio Futuro, todo el día la escucho. Una vez me invitaron al programa de Pirincho Cárcamo, “Con la ayuda de mis amigos”, y tuve el gusto de programar. En el camarín, antes de los partidos, oía a Grand Funk. Hace poco fui al Caupolicán a ver a Mark Farner, su vocalista. También lo vi en México junto a los otros dos integrantes originales. Mis otras bandas son Led Zeppelin, The Doors, visité la tumba de Jim Morrison en París, estaba llena de hippies y gente volá’. A Deep Purple lo vi en Santa Laura el ’97, cuando se cayó una torre, y a Plant y Page, de Led Zeppelin, los vi en Viña, en Sausalito (febrero de 1996). He tenido la suerte de ver harto rock.

Mario Sánchez, mundialista y olímpico, prolonga hoy en la CIUDAD DEL DEPORTE un centenario prestigio ganado por el referato nacional. Carlos Fanta, John Henry Livingstone, padre de Sergio Roberto, el ex arquero, Alberto Warnken, Carlos Robles Robles, Claudio Vicuña, Domingo Massaro, Adolfo Reginato, Juan Silvagno, Carlos Chandía y Pablo Pozo, entre otros, integran una pléyade de cotizados árbitros que desde 1916, con Fanta encargado de controlar las acciones de la final del primer Sudamericano de Selecciones, en el Racing Club de Buenos Aires, ha sido requerida para representar a Chile en Copas del Mundo, Juegos Olímpicos y en cotejos definitorios de Copas América, Libertadores e Intercontinentales.  

Por Mario Ramírez Escudero