Felipe Jiménez: Cuando salto a una travesía jamás pienso en rendirme ni en fracasar

Acá en ciudaddeldeporte.com, lea una historia de un nadador viñamarino que, con tesón y coraje, coronó una hazaña en un canal del sur del mundo.

Veinticuatro horas antes de cumplir catorce años, Felipe Jiménez Pozo traspuso con un braceo arrollador el Canal de Chacao. Fue el pasado 25 de enero, luego de superarlo en poco más de 39 minutos y cuando el reloj indicaba las 11.49 de un día imborrable para una familia hermanada con el deporte de Viña del Mar. Era el final feliz de una aventura emprendida en la Playa Eucaliptus y rematada en el Faro Gallan, y tripulada además por Santiago Jiménez y Víctor “Tiburón” Contreras, experimentado y laureado hombre de mar.

Felipe, una de las mayores figuras de la X Olimpiada Escolar de la CASA DEL DEPORTE, comienza a relatar el mayor triunfo de una naciente carrera que va por más y más desafíos. “A las once y diez de la mañana empezamos la travesía, un sueño que tuvo entre lo más complejo el frío y una marea de unos ocho nudos. La temperatura del agua era de tres grados, lo que me complicaba porque nadé sin traje. Al final, logré el sueño en 39 minutos y 15 segundos tras vencer una distancia de 3.000 metros”, narra ante la mirada emocionada de un inseparable guía: Santiago, su padre, presidente de la Academia Técnica de Natación Viña del Mar (ATENA).

¿Es difícil explicar lo que se siente cruzar el canal?

Cuesta, es un momento en el que uno se borra, pero sentí muchísima felicidad. Hasta hoy siento mucha porque el esfuerzo fue gigante… No me ganó, vencí al Canal Chacao, aparte de que… no sé… me alegré demasiado. Iba rezando y con la mente puesta sólo en cruzar, convencido de que iba a llegar a la meta. Cuando salto a una travesía nunca pienso en que me voy a rendir, jamás se me pasa por la mente la posibilidad de fracasar.

Luchaste contra la corriente, literalmente…

Sí, difícil, las olas venían muy complicadas y estaba muy helado. La verdad, los tres mil metros se convirtieron en cuatro mil por el esfuerzo y por las ganas de dejarlos atrás.

¿Cuántos nadadores participaron?

Ocho, pero tres nomás terminamos con éxito. Y arriba del bote que estaba preocupado por nosotros, iban alentándome el Tiburón Contreras, la mamá de otra competidora y mi papá.

Dos más, ¿quiénes?

Mario Allende, de 16 años, quien se demoró una hora y cuatro minutos; y Scarlett Torres, de 15, que tardó un minuto más. Y mi marca, ya lo dije, fue de 39.15.

Además del agua helada y de la marea, ¿hubo otro momento dificultoso?

Hubo uno en que el botero le dijo a mi papá al oído: “No cantemos victoria porque al niño se le viene la mar encima”. Es como cuando el mar se mete en el sector donde está el Cap Ducal, cuando las olas azotan con fuerza. Ahí, Víctor y mi papá me levantaron para seguir.

¿Fue intensa la preparación para conquistar el Chacao?

Sí, me preparé todo el 2014 en las playas de Caleta Abarca, San Mateo, Quintero… Y en las piscinas de la Municipalidad de Viña del Mar y de la Casa del Deporte. Mi papá, el Tiburón y el profesor Rodrigo Velásquez me dieron todo el apoyo: Víctor planificó el entrenamiento diario y Rodrigo, la velocidad.

Nacido el 26 de enero de 2001, hijo de Liliana y hermano de Santiago (43) y de Constanza (9), Felipe comenta por otra parte que “pasé a primero medio con un promedio de 6.4, estudio en el colegio Amancay y quiero ser ingeniero civil industrial”. Y que “aprendí a nadar a los cuatro años gracias a mi papá, él me enseñó. Primero lo tomé como hobby y el 2010, motivado por los consejos de los entrenadores, me inscribí para entrar a mis primeras competencias”.

“LA LABOR DE LA ALCALDESA REGINATO SÓLO MERECE ELOGIOS”

¿Qué valor le das al apoyo que te ha dado la Casa del Deporte?

Mucho valor, especialmente porque me facilita la piscina de Achupallas, la que ocupamos todos los días en horarios muy convenientes para que puedan asistir todos los niños. Las de Reñaca Alto y Gómez Carreño también han sido importantes ya que las podemos usar en invierno. Ahora, de martes a viernes, y los días domingo, estoy entrenando en Achupallas una hora y media. En el mar, nado cuatro mil metros y sólo descanso los lunes.

¿Qué opinas de la labor que realiza nuestra institución?

Sé que la Casa del Deporte y la municipalidad conocen mi situación y la de ATENA. El año pasado, en una ceremonia realizada en el Hotel O’Higgins, la señora Virginia Reginato y don Javier Aravena me premiaron con un galvano muy bonito por haber ganado la Olimpiada Escolar. Eso estimula harto la labor que hice en la olimpiada y en las piscinas municipales. Y el esfuerzo… Así es que el trabajo que realiza es muy bueno y el apoyo que me da junto a la señora Virginia es muy importante para mí y mi familia.

¿Qué te parecen las olimpiadas?

Son súper interesantes y muy bien organizadas. Me parece excelente que inviten a colegios de muchas comunas de la Quinta Región, no de Viña solamente. Eso se lo agradecemos a la alcaldesa y a don Javier porque es algo, como dice mi papá, que sólo merece elogios. Ahí se ve un gran trabajo que reúne a tantos niños sin que se vean perjudicados en sus horarios de clases. Y en cuanto a la competencia, he participado dos años siendo campeón el 2014 en 50 metros crol y en 50 pecho. Mi especialidad, en todo caso, es mariposa y combinados…

A esto, agrego que la señora alcaldesa es un gran valor en muchos sentidos, deportivos y de organización. Hace poco incluso, el viernes 6 de febrero, nos invitaron a la inauguración de la piscina de Miraflores. Qué mejor, estábamos en un lugar tan lindo y necesario para nosotros: una piscina más en Viña. Y estamos seguros de que seguirán inaugurándose varias más.

TRIUNFOS Y PISCINA OLÍMPICA

El estreno competitivo de Felipe Jiménez data de 2010, temporada en la que se hizo amigo del medallero al obtener dos preseas de oro en el Campeonato Regional Interescolar, efectuado en la U. Andrés Bello. “Gané en estilo libre y en espalda, ambas pruebas en 25 metros”, especifica.

¿Cuáles son tus resultados más valiosos?

Lejos, el desafío más grande hasta hoy, es el cruce del Canal Chacao. Es que siempre me ha gustado nadar en el mar… La travesía internacional que hice en noviembre también la tengo dentro de mis principales logros: nadé ocho mil metros desde la Caleta Portales hasta la Playa del Deporte de Las Salinas, en una hora y 44 minutos. Terminé segundo en la clasificación general compitiendo contra personas adultas, la ganó un joven de Arica, de 21 años…

Y en diciembre, en el Nacional Infantil organizado por la Federación de Chile, participé en diez pruebas, ganando siete medallas de oro y tres de bronce. Alcancé un destacado rendimiento en 100 y 200 mariposa, 400 combinado, 100 espalda… Todo eso, en el Estadio Nacional.

¿Qué metas pretendes alcanzar próximamente?

Este año me estoy preparando para atravesar el Estrecho de Magallanes y el Canal Beagle, y el 2016 pretendo ver qué pasa con el Estrecho de Gibraltar y con la Isla de Alcatraz, ubicada en Estados Unidos, donde estaba la famosa cárcel… Sí, son palabras mayores pero con la experiencia que me da todo mi equipo, me siento capaz para alcanzarlos. No son desafíos menores, por eso necesito el máximo apoyo posible.

¿Te falta algo para prepararte convenientemente? ¿Qué pedirías a las autoridades?

A la señora Virginia y a la Casa del Deporte les pediría una piscina de cincuenta metros, olímpica. Con mi papá sabemos que no es fácil, pero conociendo el trabajo de la alcaldesa creo que hará una. Estamos totalmente convencidos de que, si se lo propone, tiene toda la capacidad para construirla. Y no sólo la capacidad, además ella es muy empática con el tema deportivo. Los que estamos metidos en el deporte de Viña reconocemos y agradecemos esa cualidad…

Nos hace falta para seguir desarrollándonos con mis compañeros, para entrenar mirando exigencias más altas y poder conseguir las metas que me he propuesto representando al deporte y natación de Viña. No es tan fácil lo de la piscina olímpica, de hecho en nuestro país hay muy pocas.

Al cierre, un padre gratificado con la presencia de la CASA DEL DEPORTE expresa palabras embargadas -en varios pasajes- por lágrimas que inundan unos ojos que miran un futuro triunfal en mares del mundo y en puertos donde anclar.

“La Armada de Chile y los boteros se portaron un ‘10’. Nos puso una nave presente en todo momento, con un instrumental de punta nos mostró el panorama y cuántos nudos tenía la marea en ciertos instantes… Cuando a Felipe le faltaban 600 metros para llegar a la meta nadando en contra de la corriente, me llenó de orgullo y emoción. El tesón de mi hijo, quien nunca bajó los brazos ni dejó de llevar el ritmo, fue impresionante. Era una tarea titánica para un niño de trece años…

“Entonces, no me queda más que agradecer a Rodrigo Velásquez, Víctor ‘Tiburón’ Contreras, al colegio de Felipe que nos dio todas las facilidades y permisos, y -por supuesto-a la alcaldesa Virginia Reginato y a la Casa del Deporte”.

Por Mario Ramírez Escudero