HORACIO DE LA PEÑA: “Ojalá la alcaldesa Virginia Reginato se postule para Presidenta de Chile para que levante el deporte nacional”

El tenis es la disciplina que más lauros internacionales ha dado a nuestro país. Marcelo Ríos, Nicolás Massú y Fernando González, exclusiva raqueta y representante nacional que ha obtenido galardones en dos Juegos Olímpicos -Atenas y Beijing-, habitan en el Olimpo del deporte criollo. Las inmortales preseas conquistadas en Grecia y China, el número uno de Ríos en 1998 y las dos coronas sucesivas alzadas en Düsseldorf, en la Copa Mundial por Equipos de 2003 y 2004, además del título de Anita Lizana en 1937 en el Abierto de Estados Unidos, en Forest Hills (única exponente que ha acariciado un trofeo del Grand Slam), están inscritas con letras doradas en la historia de nuestro país. Como las dos finales que alcanzó Luis Ayala en Roland Garros, en 1958 y 1960, y las de Ríos y González en Australia en 1998 y 2007. Insoslayable es el encuentro decisivo de la Copa Davis de 1976, cuando los nuestros se inclinaron en Ñuñoa ante el poderío italiano liderado por el genio de Adriano Panatta. ¿Quedan dudas respecto a que el deporte blanco es el más ganador, que es el que más aporta a nuestro precario medallero?

Quien ha contribuido en la obtención de gran parte de éstas distinciones, es el guía de las Escuelas y Clínicas de Tenis de la CASA DEL DEPORTE de la Municipalidad de Viña del Mar, HORACIO ARMANDO DE LA PEÑA CORTADA, estratego nacido para el tenis el 1 de agosto de 1966 en Buenos Aires, que hoy ofrece su talento, energía pura y vastos decibeles a los niños de la CIUDAD DEL DEPORTE. Desde un restaurante del Centro Comercial Marina Arauco, entre las cátedras en el complejo Santa Inés por la mañana y en Forestal desde las 16 horas, de la Peña relata que “me crié en la Avenida 9 de julio, a cinco cuadras del Obelisco. Soy hincha de River Plate, mi papá, Horacio Miguel -fallecido en noviembre de 1989-, fue abogado del club. Nací a las 3.5 de la mañana, un rato después de mi hermana melliza Nuria, que también es abogado, del FMI (Fondo Monetario Internacional). Zulema, mi abuela paterna, igual ejerció la misma profesión. Mi madre es Nuria Eulalia Andrea Cortada de Fortuny de de la Peña, claro, la conociste cuando inauguramos acá en Viña el complejo el Maitén de Miraflores (agosto de 2008). Tengo tres matrimonios, mi esposa hoy es Lorena Chillura, argentina, e hijos tengo cinco. Camila y Guadalupe, mellizas de 16 años, Francesca (7), Valentino (4) y Bautista (2)”.

¿Qué estudios tienes, Horacio?

Secundaria y abogacía, como mi padre, hermana y abuela. Pero sólo estudié un año leyes y después me dediqué por entero al tenis. En Argentina los padres no te obligan a ser médico o abogado como acá, allá te apoyan para ser deportista. ¡Claro, y hasta para haber sido tapa de El Gráfico, la revista. Un honor!

¿Quién te puso Pulga, por qué?

Thomas Stalhandke, un amigo argentino que también era tenista. Me puso así a los nueve años porque era chico y rompe bolas. Y antes, me decían Pulga Atómica.

Estás sufriendo con tu River en la Serie B…

Sí, si River es un grande, no puede estar en la B. Lo mismo el Everton, no puede estar en Segunda, es un gran club, de la mejor ciudad de Chile. Me hablabas del (Norberto) Beto Alonso, él era mi ídolo cuando chico, es lo máximo en la historia de River. Me gustaba también Ramón Díaz, el Pelado. Cuando más grande me gustó El Enzo (Francescoli), un fenómeno, Marcelo Salas, Hernán Crespo, Ariel Ortega, el Mono Germán Burgos… Grandes jugadores.

Roy Emerson, ex tenista australiano que ganó 12 Grand Slam en sencillos y 16 en dobles. Una leyenda, un recordista. ¿Qué te dice ese nombre?

(Ríe) Fue mi suegro. Mi primera esposa fue su hija Heidi, la conocí cuando era jefa de prensa de Indian Wells, uno de los tres Masters 1000 de Estados Unidos. Impresionante el récord de Roy, es el único que ganó los cuatro Grand Slam en singles y dobles, una marca vigente. Está vivo Roy, tiene unos 75 años ahora.

Imitado, jamás igualado… Te imitan mucho los niños y humoristas, ¿qué te causa?

Me entretengo, parece que no paso inadvertido. Cuando Kramer lo hizo en el Festival de Viña, fue genial, me reí mucho. Es un gran humorista e imitador Kramer. Y a los chicos les sale divertido.

¿Cuándo te radicaste definitivamente en Chile? Viviste en varias ciudades antes…

El 2005 me quedé en Chile, vivo en la comuna de Lo Barnechea. Viví en Buenos Aires, Miami, en Düsseldorf.

¿Guillermo Vilas fue tu modelo tenístico?

Nací con Vilas, zurdo como yo, pero había otros estilos además: John McEnroe, Björn Borg, Jimmy Connors, Ivan Lendl. ¡Tremendos tenistas!

Para ti, ¿quién es el más grande de todos los tiempos?

Está entre Roger Federer y el australiano Rod Laver, el único que ganó dos años el Grand Slam. Era superlativo. Rafael Nadal es muy importante hasta la irrupción de Novak Djokovic, pero igual Rafa va a hacer mucho ruido en la historia.

¿Cuál fue tu mayor éxito en los court, Horacio?

El ’87, en primera ronda de Roland Garros, le gané a McEnroe 6-4, 2-6, 6-4 y 6-2. Fue un gran momento para mí, vencí a uno de los grandes de la historia… Debuté el ’83 en un Satélite en España, en Badalona. Y me retiré en Austria el ’94 con 28 años, en un partido que perdí con (Tomás) Carbonell, un español.

En el comentario deportivo, en TVN y Mega, has gozado de sintonía y favorable crítica…

Me gusta el comentario, me sale fácil. Hay que manejar los tiempos, conocer a los tenistas para opinar con fundamento y certeza. Y todos los compañeros en TVN son buena onda, se trabaja cómodo. En Mega estuve con Rodrigo Sepúlveda, genio, gran compañero, y en TVN he compartido algunas veces con Rodrigo Hernández, gran periodista que ama mucho el tenis y que lo jugó.

Califica al Chino Ríos.

El más talentoso que vi jugar, uno de los mejores del mundo. Junto con McEnroe, me impresionaba. Fue el que mejor tenis jugó, cuando jugaba era intratable.

A González.

La mejor derecha de la historia, un Mano de Piedra. Además, muy humano y profesional. Fui técnico de él. Hizo una gran carrera, más larga y limpia. Con Fernando conseguí más cosas, lo dirigí en Atenas donde también fui técnico del histórico dobles.

A Massú.

Un perro en la cancha, había que matarlo para ganarle.

En 2003 y 2004, en Düsseldorf, Chile fue campeón mundial por equipos…

Yo fui capitán en ambos títulos, y entrenador de Fernando y de Adrián (García). Un gran campeonato hicimos, la final del 2003 la ganamos 2-1 a República Checa y la del 2004, también 2-1 a Australia. Y el 2002, gané el mismo torneo dirigiendo a Argentina. Estaban Acasuso, Etlis, Arnold, los tres pupilos míos, y Cañas.

El match y aces de Horacio en la CIUDAD DEL DEPORTE

¿Cómo y cuándo te integraste al deporte viñamarino?

El 2005, cuando se inauguró el Complejo Deportivo Forestal, me llamó la alcaldesa Reginato para acompañar a Marcelo Ríos a dar una clínica. Ese día, la alcaldesa y Javier Aravena, director de la Casa del Deporte, me pidieron que me integrara al deporte de la ciudad. Hablé con los dos y también con Manam (María Angélica Maldonado, jefe de gabinete del municipio). Lo he pasado muy bien acá ayudando a los niños y, afortunadamente, en una ciudad genial.

Insinuaste algo de nuestra municipalidad…

Sí, que es la mejor en Sudamérica. Ninguna municipalidad es así, no he visto. Es muy importante el impacto deportivo que se crea en la gente, el Coca (Gabriel Mendoza) ayuda mucho a ese impacto, también Iván Morovic, un gran profesional y señor. Te nombro a José Zapata, tu compañero en la Casa del Deporte, un gran perro, me lo quise robar para otros planes. No pude. Y Javier Aravena, el gran motor y líder.   

¿En qué sectores haces clases?

En Forestal, Santa Inés, Reñaca Alto, Estadio Español y en los veranos en la Playa del Deporte, en Las Salinas. Tengo alumnos de cinco años hacia adelante y a cada centro asisten desde 50 niños para arriba; van muchos chicos de sectores vulnerables. Debemos darle deporte y educación a todos, no sólo a la alta competencia.

Llevas más de cinco años con la ALCALDESA DEL DEPORTE. Tu apreciación de ella…

¡Una genia! Siempre está con buen humor, siempre dispuesta y nunca con un doble discurso. No es como los políticos que en la cámara se hacen los simpáticos y eficientes con una doble sonrisa. Deportivamente es una genia, muy bien asesorada por Javier Aravena y por la gente de la Casa del Deporte. La considero una amiga y le digo Coty, si ella es muy buena onda. Se ha preocupado de sacar a la gente del sedentarismo, en todos los cerros y centros deportivos me hablan bien de ella. Donde vamos la aman. Ojalá se postule para Presidenta de Chile para que levante el deporte nacional.

¿Cómo catalogas el desempeño de Javier Aravena?

Te dije, Javier es el gran motor, está en todos lados supervisando, peleando. Es un trabajo difícil el de Javier, debe estar preocupado de las escuelas, centros deportivos, de ayudar a los clubes. De todo lo que ha logrado la Casa del Deporte.

En definitiva, ¿cuándo te afincarás en Viña, te gusta la CIUDAD DEL DEPORTE?

Si tuviera el agua más caliente, me vengo a vivir. Me encanta Viña, me fascina, pero el agua es muy fría (ríe la Pulga Atómica). Me gusta el hotel del casino (Hotel del Mar), Reñaca, la comida, la tranquilidad y tiene unas vistas maravillosas. Como Montecarlo, Niza, París, Nueva York, como muy bellas ciudades que conozco.

¿Qué te parece la moción de Javier Aravena? Él postula para que el estadio Sausalito lleve el nombre de Virginia Reginato Bozzo.

Me parece genial la moción de Javier. Me dices que hay otros dos nombres (Massú y René Orlando Meléndez), creo que Massú merece ser reconocido en algún lugar, pero está perfecto lo de Javier: nadie más que la alcaldesa merece eso. Ha hecho mucho por el deporte, la adoran en toda Viña, un cariño que se ganó con trabajo.

Una máquina enérgica y virtuosa -como sus admirados Pappo y Flaco Spinetta-, termina por hoy de entregar su integral instrucción con el raquet a los chicos de la CIUDAD DEL DEPORTE, a esos que sueñan con emular las proezas de los González, Ríos y Massú; de los Federer, Djokovic, Nadal, Sampras, Connors, Laver y Borg. En Forestal, Horacio de la Peña, aplanadora en clínicas, escuelas y comentarios, aborda su deportivo Hyundai Genesis 3.8 que lo llevará vertiginosamente por la 68, ruta que reparará en su llamativa y distintiva cabellera al viento. La misma que ha lucido cuando ha contemplado Montecarlo, Niza y París, horizontes tan bellos como Viña del Mar.

Por Mario Ramírez Escudero