Fumio Demura: El logro que más valoro, más que ganar campeonatos, es que me gusta muchísimo el karate

El eminente artista marcial conversó con ciudaddeldeporte.com sobre el arte de Viña del Mar, y sobre la disciplina que lo catapultó a la categoría de mito viviente y de culto.

La inmaculada vestidura alba sellada con cinturones negros destelló en el Gimnasio Municipal de Nueva Aurora, en cuya pista el excelente maestro de las artes marciales dio cátedras en su reciente paso por Viña del Mar. Fumio Demura, sensei japonés que transita por el mundo convertido en celebridad y leyenda, llenó con su sabiduría laCIUDAD DEL DEPORTE entre el viernes 3 y el martes 7 de octubre. Y con un humor tan pródigo que no dejó indiferente a nadie.

Los seminarios dictados por el nipón fueron auspiciados por la CASA DEL DEPORTE y su municipalidad, y organizados por el Club Genbu-Kai Viña del Mar y por la Japan Karate-Do Genbu-Kai Chile. Así, en sus diez años de vida, nuestra entidad dijo presente en un suceso de elevado carácter internacional protagonizado por un mito que estampó su afamado know-how.

Horacio Jorge Troiani -argentino, quinto dan- tradujo el diálogo en desmedro del casi nulo español de la ilustre visita de la Ciudad del Deporte. Para hacerlo más fluido, fue el oriundo de Bariloche quien interpretó el alegre discurso del también actor de cine, del verdadero combatiente en la saga de Karate Kid…

“Que quede entre nosotros dos nomás cuándo nací o cuántos años tengo, que nadie más lo sepa (risas)… Nací en 1938, en la ciudad de Yokohama, y desde 1965 vivo en los Estados Unidos de América, en California. Con esta, he estado seis veces en Viña del Mar y cada vez me gusta más y entiendo más a su gente. Es una ciudad muy bella, Chile también”, señala inicialmente el representado en Chile por sensei Fernando Soto Lamas, viñamarino que lo asiste desde hace catorce años.

¿Qué le ha parecido su sexta expedición por Viña del Mar?

Me ha parecido muy buena la competencia, especialmente ayer (domingo 5), pero más allá de la competición misma, estoy acá para enseñar diversas cosas. El combate representa sólo el diez por ciento de lo que es el karate do, lo sustancial es entregar mucha personalidad y esfuerzo, y claro, enseñar a ser muy honesto. Ese conjunto de enseñanzas se llama budo.

Se refiere fundamentalmente a la enseñanza y a entregar conceptos que combatan un mundo lleno de materialismo y de malas artes. Enseñe su trayectoria y doctrina…

Comencé a los ocho años en Japón y soy noveno dan desde 2004, un sensei, palabra que equivale a ser maestro. He tenido muchas experiencias a lo largo de mi carrera y he podido estacionarme en las más diversas latitudes para dar a conocer una disciplina que trasciende lo meramente deportivo…

La  instrucción que se da a los chicos y a los adultos es diferente, todo el mundo necesita desarrollar un gran kiai. Esto es el grito en el karate do, la persona proyecta y empuja el kiai desde el estómago hacia afuera. Acá en Viña la respuesta ha sido favorable, la cantidad de alumnos ha llegado a más de 180 durante estos cuatro días. Hemos tenido gente desde cuatro años a setenta y ha habido mucho entusiasmo, afortunadamente.

¿Se han cumplido los objetivos que viene a proponer?

Lo que siempre buscaré y me importará por sobre todo, es que en el proceso de enseñanza haya respuesta del alumno hacia mí. Si digo algo y no pasa nada, no me gusta. Cuando el alumno reacciona en función a mi propuesta, claro que quedaré satisfecho respecto a lo que busco en mi transmisión.

Si un niño sueña con llegar al grado que usted ha ostentado por más de medio siglo -palabras mayores-, ¿qué le aconseja?

En realidad, lo puede hacer todo el mundo… Tú te ríes… ¡Es cierto, se puede lograr, y soñar está muy bien! Lo único que hay que hacer es trabajar con ganas, dedicación, honestidad…

¿Cuáles son los valores más esenciales que pregonan el karate y sus derivados?

La gente está todo el tiempo en frente de las computadoras, escribiendo cosas sin mayor valor… Así es, temas íntimos que a nadie importan (risas)… Sí, okey, hay mucho narcisismo… El karate ayuda para escapar de todo eso. Yo no sé de computación, ni mails sé mandar (sonriendo) y la computadora sustituye cosas que antes se enfatizaban más: leer, aprender, educarse… ¡No computer! (sugiere e invita el oriental).

(Al respecto, Joaquín Sabina dice en sus presentaciones con un whisky en mano: “¡Nada de muro y muchísima lectura!” Palabras de un intelectual, de un cantautor y poeta hispano… Permítame el paréntesis que respalda el testimonio del perito marcial).

Dentro de una extensa carrera, prestigiosa y respetable, ¿qué logros acentúa?

Más que obtener campeonatos y reconocimientos, me gusta muchísimo el karate. Ése ya es un logro importantísimo para mí, es el que más valoro. Y te digo, de paso, que el karate tiene muchos significados, cuando la gente no los entiende, lo abandona. Los torneos son muy importantes, yo hice mi nombre con ellos, pero para tu vida no es significativo… En ellos gana sólo una persona, entonces les enseño a los niños qué hacer cuando pierden.

Usted es un trotamundos, viaja y viaja instruyendo con su vasta experiencia…

Viajo mucho. Después de Viña, el viernes, voy a México y luego estaré en Londres. Y más tarde en América, India, Qatar, África, Alemania, Florida… Todas las semanas estoy en diversos puntos del mundo…

La semana anterior estuve en Qatar en un lugar en el que había treinta niños japoneses, y a todos les enseñé a escribir con un pincel japonés. Así es mi vida, un día y una buena acción. Les digo que tienen que colaborar, que cada uno tiene que ir haciendo algo positivo día a día, que trabajen duro. No es solamente competencia lo que hacemos.

Demura, estrella de cine en la Ciudad del Deporte

Incursionó en el cine encarnando a un personaje que tuvo impacto en la taquilla, además, en documentales y se codeó con renombrados actores. Incluso con Peter Cetera, la voz de “Glory Of Love” en uno de los capítulos…

(Sonríe) En la película KARATE KID hice de Mr. Miyagi. Me convocaron porque necesitaban un doble para cuando el protagonista -Pat Morita- peleara y ese doble era yo. En Estados Unidos, además, exhibieron unos documentales y un tráiler llamado The Real Miyagi, del verdadero Miyagi. En dos meses lo vieron más de un millón 300 mil personas. Tuvieron un gran éxito esas producciones en todo el mundo.

Estoy en frente de un personaje de repercusión mundial, ¿o no, master?

(Suelta una gran carcajada) Sí, mucho, mucho, mucho… Busca en la red internacional -internet- y vas a ver que no soy tan desconocido. En ella verás que estás frente a un hombre que, gracias al karate y a las buenas artes y acciones, ha llegado a aparecer en mundos opuestos al mío (prolonga las risas).

En la despedida, exprese sus instrucciones a los deportistas de Viña del Mar…

Lo que digo siempre: trabajar duro, ser honesto y ayudar a las personas. Eso es lo más valioso. Si todos hicieran algo bueno a los demás por día, un solo gesto nomás, y si son cien las cosas generosas, se multiplicarán. Y si tenemos un millón de acciones simples, naturalmente habrá un millón de alegrías…

El karate que nosotros enseñamos yo lo llamo buchi do, con él hacemos amigos. Todo eso debe convertirse en una familia. Hay que ayudarse mutuamente, ése es el objetivo que deben conseguir todos los deportistas de Viña del Mar.

Libros, celuloide, destrezas y defensa personal han rodeado la vida de FUMIO DEMURA, el guía de millones y amigo de la CIUDAD DEL DEPORTE y de la Tierra toda. Con sonrisa y sencillez indestructibles dedicó cuatro días a nuestros quimonos: karate, armas antiguas, nunchaku, bastón largo y técnicas de defensa fueron las maestrías que animaron al viñamarino por medio de Genbu-Kai, su academia que transcrita al español adopta el nombre de “Escuela del artista marcial profesional”.