Marco Oneto: Me encanta ver la Viña del Mar de la última década transformada en la Ciudad del Deporte

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En esta cita, el “Rocoso” Oneto -insignia del hándbol nacional- habla de su lucida carrera, de sus anhelos y de su fundación. Acá, el viñamarino devela una de sus ilusiones: “Quiero consolidar la Fundación ‘Creemos en Ti’”.

De visita en su ciudad natal tras una rigurosa temporada en Europa, la referencia máxima de la historia del balonmano chileno se ha reencontrado con sus raíces. Primero, al arribar el pasado 20 de diciembre, la estampa del pivote se agigantó aún más –mide 2.4 metros- cuando compartió con niños en el Polideportivo. “Participé en la premiación de un torneo que lleva mi nombre, de la Liga Viña del Mar, el cual distingue a los jóvenes con liderazgo, compañerismo y trabajo dentro de sus equipos”, dice Marco Antonio Oneto, “se trata de un trofeo creado el 2012, un orgullo para mí porque se entrega cuando estoy en mi tierra”.

Después, a pocas horas de un nuevo calendario, el viñamarino de 33 años visitó la oficina del director de la Casa del Deporte, Javier Aravena, a quien le expuso planes a materializar durante 2016. Además, Aravena lo dejó al tanto de la vasta cantidad de programas realizados en una década, adelantándole asimismo los que reinarán desde las próximas horas, varios de éstos ya en marcha. “Fue una conversación muy provechosa”, sentenció el hijo de Adriana Zúñiga y de Juan, y esposo de la alemana Stephanie Landers.

Y luego de ese encuentro, la columna de prestigiosos septetos del Viejo Mundo –Barcelona, Veszprém, Magdeburg, Wisla Plock- expresa: “A los 17 años me fui a Europa, donde las temporadas son complicadas porque paralelamente se juegan las ligas nacionales y la Champions League, o sea, tenemos dos partidos cada semana por un largo tiempo”.

¿Cómo llegaste a un balonmano de tan alta jerarquía?     

El 98, tras jugar por la selección nacional un campeonato en Brasil, me quiso fichar el club Metodista, campeón brasileño en ese momento, pero un muchacho que había estado en España me contactó para probar suerte. Yo estaba en cuarto medio, tratando de convencer a mis padres y juntando dinero para el pasaje. Y entrenando muchísimo más, con unos amigos practicábamos en una cancha ubicada frente a la Gruta de Lo Vásquez. Fue así como llegué a Barcelona.

El Barcelona es poderosísimo…  

Es un gran club deportivo, no es solamente el fútbol o el Camp Nou, ni Carles Puyol o Ronaldinho, quienes nos acompañaron alguna vez en finales de liga y de Champions. Teníamos presencia de esas figuras, las que, la verdad, no las ubico mucho. En cuanto a nombres me pillan mal. Pero yo entrenaba y jugaba en el mismo lugar del fútbol, compartiendo también con los jugadores de todas las secciones: básquetbol, fútbol sala, hockey… En una cuadra están todos los estadios juntos y la tienda del Barça, además del Camp Nou y el Palau, centro del básquet y del hándbol.

Detalla tu experiencia en Europa, comenzando por el Barcelona Borges Junior en 1999…  

Cuando llegué entrenaba en tres clubes diferentes, en uno de Tercera División, en la filial del Barcelona adulto y en el Junior, también perteneciente al Barça. A los tres meses me vio el entrenador del primer equipo, ofreciéndome un contrato por un año… Te explico: todos esos equipos, el Borges Junior y el “B”, son del FC Barcelona, siendo la única diferencia el apellido de cada uno. Vale decir, van dependiendo del sponsor principal de cada sección o rama.

¿Tu campaña en el Naturhouse La Rioja puede ser una de las más destacadas?

Sí, luego de jugar por otros clubes españoles, el Naturhouse fue el punto de inflexión de mi carrera porque en él encontré un entrenador que confió cien por cien en mis capacidades. Hablo del 2007 al 2009, en los que salté al estrellato y experimenté una curva ascendente. Pasó un año y medio, y sin siquiera terminar el contrato, me fichó el Barça Borges, donde estuve hasta el 2012. Después defendí al Veszprém húngaro y al Magdeburg de Alemania, y ahora, al Wisła Płock de Polonia.

¿Y tus principales títulos?

En España gané tres Copas del Rey, dos ligas españolas y una Supercopa. También conseguí una liga y una copa húngara, además de tres Ligas de los Pirineos… ¿Qué más? Varios, pero los más grandes fueron el título y el subcampeonato obtenidos en las Champions League del 2011 y 2012. Es lo más alto que uno puede lograr a nivel de clubes.

“FUE MARAVILLOSO DEFENDER A CHILE EN MI CIUDAD”     

Para Oneto, 2015 comenzó en el Mundial de Qatar, donde capitaneó a la Roja en cinco encuentros. El viñamarino repasa el accionar chileno en la mayor cita del balonmano planetario. “Mantuvimos lo hecho en los dos torneos anteriores sin encontrar lo que buscábamos, algún triunfo por lo menos en la fase de grupos para optar a mejores plazas. De las cinco selecciones que enfrentamos, nos tocó España y la misma Qatar, subcampeona del Mundial. Entonces la faena no era fácil. Cumplimos con el mínimo, no quedando conformes para nada”.

Y ya inmersos en la realidad de nuestro hándbol, señala que “el nivel nacional ha subido en los últimos cinco años, aunque no todo lo esperado porque tenemos un margen de mejora por encima de lo que estamos haciendo. Podemos lograr más. Y el de la Quinta Región, y el de Viña especialmente, hoy manda en Chile, el grueso del balonmano nacional se mueve en nuestra zona. Acá están los mejores exponentes”.

Hace dos veranos, con ocasión de los Odesur 2014, cuyos juegos tuvieron a Viña como sede del hándbol, Marco se atribuyó un honor: comandó al seleccionado nacional ante su público. “Fue una vivencia maravillosa jugar en casa por primera vez en quince años, para mí era muy importante actuar por mi país frente a la gente de Viña, la que tuvo una respuesta espectacular. Hubo grandes asistencias en el Polideportivo cuando jugamos nosotros. Es más, para que mi equipo me dejara venir, renuncié a mi sueldo, me daba igual porque lo único que quería era defender a Chile en mi ciudad”.

“EL DEPORTE DE VIÑA HA CRECIDO MUCHO EN LOS ÚLTIMOS OCHO AÑOS”  

¿Qué visión tienes del Viña deportivo actual mirado desde distantes quince años?

Me encanta verla. Antes de irme me daba cierto pudor correr por su borde costero, cuando nadie lo hacía y te miraban como a un loco. ¡Qué estás haciendo!, te gritaban (sonríe). Ahora me da mucho gusto ver cómo Viña ha transformado esa situación, convirtiéndola en algo de lo más normal. Hoy su gente sale a hacer deporte, además tiene de todo en las playas, no solamente lo visual. He visto todo tipo de aparatos deportivos, hartas carreras, mucha actividad física. Y, como me dijo Javier, pronto tendrá el Seven de rugby, un programa de enorme interés. La Playa del Deporte de Las Salinas también me parece espectacular. Entonces me da gran satisfacción todo lo realizado, cosas que antes no se hacían.

¿Anhelas algo más para nuestra ciudad, algo que atañe a tu disciplina?   

Me gustaría que abarque más disciplinas aún, considerando las indoor. Esto le daría más fuerza a los deportes colectivos, como el básquetbol, el voleibol, el balonmano… Ojalá pudiéramos tener otra pista similar a la del Polideportivo, el cual es genial pero se tiene que multiplicar para la práctica de numerosas actividades. Pero como Viña ha mejorado tanto en los últimos siete u ocho años, confío en que seguirá creciendo de la misma o de una mayor manera.

ONETO CREE EN TI

En las elucubraciones del más destacado handbolista chileno, asoma la “Fundación Marco Oneto, Creemos en Ti”. Sobre los planes y aspiraciones de ésta, explica: “Ojalá podamos conseguir una alianza con una municipalidad fuerte como la de Viña, y con su Casa del Deporte, tan dedicada a los panoramas físicos. Sería ideal trabajar con la ciudad donde nací. La idea fundamental es desarrollar el deporte amateur en Chile, no exclusivamente el balonmano, aunque estamos empezando con él porque es el que más controlo. Con este plan, adquiriríamos aprendizaje y experiencia para extendernos a otras disciplinas (…) Queremos ayudar a todos los deportistas de mi país, principalmente a quienes necesiten desarrollo, dándoles no sólo la capacidad de tener talento, porque el talento solo no te lleva a triunfar.

“Además, la pretensión es trabajar con deportistas que tengan humildad, capacidad de trabajo, sacrificio. Con gente que conozca sus deseos, ojalá para formar parte de esta fundación. Hay mucho jugador con real talento, pero, lamentablemente, queda a mitad de camino porque carece de perseverancia. Queremos centrarnos, básicamente, en quienes sienten el deporte como una gran pasión y como una forma de vida. Esperamos crear entonces un club deportivo con sede propia, alimentos, sponsors, estableciendo también convenios con universidades y colegios para que los chicos de diversas zonas puedan estudiar. En fin. Nuestro mayor propósito, más allá de la competitividad, es formar personas que aporten a la sociedad”.

Hablando de propósitos, estos son sus más relevantes para 2016: “El primero es renovar con la Selección una clasificación a otro Mundial, el de Francia 2017, para esto lucharemos en junio, en el Panamericano de Buenos Aires. También, en abril, disputaremos la clasificación a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, lo que sería un histórico logro porque nuestro balonmano nunca ha ido a esa gran cita. Con mi club, obviamente la meta es llegar a la final de la Champions y en lo personal, afianzar y dejar funcionando formalmente la fundación. Este sería el gol más importante para mí en el 2016”.

Como en gimnasios europeos, el “Rocoso” ha desplegado aquí fuerza y explosión. Y sencillez, claro. “Atributos que no responden a la velocidad, porque no lo soy –dice-. En España me apodaron ‘Rocoso’ por mi potencia, por lo duro… Soy zurdo, pero siempre he jugado con la derecha” –sigue cuando lo vemos registrar nuestro correo con esa mano-.

Y un mole de más de dos metros que ha defendido a dos de las máximas potencias mundiales, Barcelona y Veszprém, “la tercera es el Kiel de Alemania”, finaliza: “Otro anhelo para el nuevo año es ser padre, aunque no sé si ahora pero sí engendrar a mi niño el 2016. Y que nazca en Viña del Mar.

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