Ariel Salas: Dentro de un conjunto realmente excepcional, Dante Poli fue el jugador más determinante en Japón

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Decisivo en la serie de penales del tercer lugar en la Copa del Mundo de 1993, el ex arquero reeditó un suceso perdurable junto a la Ciudad del Deporte.

Una madrugada feliz, la del 4 de septiembre de 1993, disfrutó el pueblo chileno cuando su selección Sub-17 puso un corolario perfecto en el Mundial de Japón tras las pulsaciones emocionantes de los penales en la definición por el tercer puesto. Verdadero héroe en aquella serie -en la cual detuvo los dos primeros lanzamientos de Polonia- fue Ariel Salas, quien revela a la Casa del Deporte que “yo no iba al Mundial como titular porque sufrí una fractura tres meses antes”.

El “Mono” Salas (Santiago, 19 de octubre de 1976) recrea con acento educado y fácil parte de su trayectoria y -principalmente- del mejor resultado de una selección nacional después del obtenido en 1962. Y lo hace en el colegio San Félix de Maipú, “donde soy profesor de educación física como también en el colegio La Misión de Calera de Tango. Además, trabajo en el deporte de la Municipalidad de Maipú”. Asimismo reconoce: “Gracias al Gobierno, que nos regaló una beca de estudios y 100 UF para el ahorro de una vivienda cuando volvimos de Japón, pude convertirme en profesor. Por fortuna, porque lo mío siempre fue la pedagogía deportiva y nunca he pretendido ser entrenador”.

De sus inicios y éxitos en el “Cacique”, el también portero en el Mundial Sub-20 de Qatar 1995 (“en el que nuevamente nos dirigió Leonardo Véliz y teníamos mejor equipo”) apunta. “A Colo Colo llegué con nueve años, a los 16 me promovieron al primer equipo y debuté el 95 contra Everton en el Monumental, ganando 2-1. El 96 y 97, años de recordadas campañas en la Supercopa y en la Libertadores, fui suplente de Marcelo Ramírez y Claudio Arbiza. Y después de jugar por Magallanes, Antofagasta y La Serena, me retiré en Ovalle el 2005”.

¿El “Rambo” Ramírez fue el espejo donde te miraste para dominar el arco?

No. Mi referente siempre fue Roberto Rojas, para mí el mejor arquero chileno de todos los tiempos. Lejos. Incluso superior a Claudio Bravo. El “Cóndor” me apadrinó cuando llegué al club, me regalaba guantes y todo tipo de indumentaria. Después, cuando vino como preparador de porteros de San Pablo para la Supercopa del 97, me dio una camiseta. Ese es mi tesoro más grande.

Ruta coronada en Tokio

Dijiste que no ibas al Mundial como titular.

Porque en la última etapa de las giras realizadas me fracturé la rodilla jugando en Estados Unidos, cuando un gringo me dejó el pie puesto. “Quedé fuera del Mundial”, pensé, pero el “Pollo” (Leonardo Véliz) me dijo el día del último partido preparatorio: “Te llevaré igual respetando todo tu proceso. Recupérate bien, pero citaré a otro arquero”. Hasta me mantuvo el mismo número, el uno.

¿Llegaste en buenas condiciones a Japón?

Sí, en el partido de despedida ya me sentía un poco mejor, incluso fui a la banca y jugué algunos minutos. Pero seguía pensando en ir como suplente de Carlos Torres, a quien no sé qué le pasó porque no estuvo bien en las prácticas. Entonces, el día anterior al debut, el Pollo me sorprendió: “Te veo mejor aunque físicamente te falta, pero tienes la experiencia e hiciste todo el proceso. Tú jugarás”, decidió. El destino quiso que yo fuera el titular y jugara todos los minutos.

¿Cuán fundamental resultó Véliz en la conducción del grupo?

Fue vital porque lideró inteligentemente un equipo integrado además por Óscar Solinas, preparador físico, y Sergio Villarroel, sicólogo deportivo. Y por un cuerpo multidisciplinario que nos apoyó en todo sentido. El Pollo, muy cercano a nosotros, nos hablaba de nuestra responsabilidad, de lo importante que éramos, nos inculcaba disfrutar el juego… Trabajó mucho lo sicológico sin dejar de lado lo táctico, y tuvo la capacidad de elaborar un plantel homogéneo compuesto en su mayoría por jugadores de Católica y Colo Colo. Pasado el tiempo te das cuenta de la mano de un entrenador como Leonardo.

Mirando las consecuencias, el período de preparación fue acertado entonces…   

Absolutamente. Después de obtener el subcampeonato en el Sudamericano de Colombia, donde eliminamos a Brasil, hicimos giras muy productivas ya que jugamos más de cincuenta partidos en Europa, México, Estados Unidos… Con esa experiencia, nos acostumbramos a jugar ante una importante cantidad de público, por lo cual llegamos optimistas al Mundial. En consecuencia, fue excelente el trabajo previo de más de dos años.

Salas, imbatible. Lobos, Tapia, Galaz y Garrido, infalibles frente a Bledzewski   

Salas -hijo de Carmen Sanzana y Arturo, hermano de Cristián, Pablo y Diego, y padre de Benjamín y Mateo- echa a andar el repaso del certamen en el que fue protagonista primario al contener, en el pleito por ese bronce reclamado por la Casa del Deporte para las fotos de rigor, los disparos de Thiede y Wichniarek, campeones europeos en 1993.

“El comienzo fue complicado porque logramos un empate a dos después de ir perdiendo 2-0 con China. Fue parejo, justo… En el 2-0 a Túnez no tuvimos inconvenientes y, cerrando nuestro grupo, nos encontramos con Polonia, campeón de Europa en ese momento. Los polacos nos sacaron una ventaja de 2-0 y después de 3-1, pero Sebastián Rozental y Manuel Neira nos dieron un trabajado empate a tres.

“En segunda ronda jugamos nuestro mejor partido, lejos, el 4-1 a República Checa, un rival de peso. Recuerdo un golazo de Héctor Tapia, de tijera, el 2-0. En ese triunfo nos convencimos definitivamente de que teníamos equipo para llegar a importantes niveles, y no nos dábamos cuenta de lo que realmente generábamos en Chile porque en aquel tiempo no había medios de información como hoy. Nos enterábamos por los faxs enviados por ministros y el Presidente de la República”.

¿La derrota en semifinal por 0-3 ante Ghana se produjo por motivos ilícitos?

Ghana tenía un par de jugadores mayores de 17 años marcando diferencias, notoriamente, tipos que a los tres recién son inscritos en el Registro Civil. Cuando nos paramos junto a ellos en el túnel, ya vimos algunas piernas y cuerpos de verdaderos adultos. En todo caso, hicimos un buen primer tiempo, en donde tuvimos tres ocasiones claras de gol y ellos abrieron la cuenta, y en el segundo nos pasaron físicamente por encima.

Revive el encuentro por el tercer lugar frente a la ardua Polonia y la patriada de Dante Poli a tres minutos del pitazo final…

Era el rival a vencer dentro de nuestra categoría. Digo nuestra categoría porque la final la disputaron equipos (Ghana y Nigeria) con algunos jugadores adulterados. El autogol de Dante, fortuito obviamente en una definición pareja y con opciones en ambos arcos, no nos afectó porque confiábamos en nuestra capacidad demostrada a lo largo del campeonato. Por esta razón y por lo hecho ese día, merecimos el empate por lo menos. Afortunadamente, Dante lo generó tras su virtuosa jugada que terminó en el penal anotado por Rozental faltando muy poco para el final… Sí, molestamos a Poli y él dijo que lo hizo para darle emoción al partido (sonriendo).

Y los penales atajados y los anotados con admirable calidad… 

Los penales, una lotería para muchos, nosotros los practicábamos. Poseen una relación fundamental con la confianza y, debido a la calidad de mis compañeros para patearlos, teníamos serias opciones de pasar esa valla. Yo tenía la convicción que atajando el primero, ganábamos. Casi tranqué la pelota al adelantarme harto en el primero, pero el segundo lo desvié bien. Y ya con dos penales errados, el rival flaquea anímicamente, y sabemos también que esa instancia hace perder mucho a los ejecutantes y poco a los arqueros.

¿Quién fue la mayor figura? ¿Rozental, Neira, Tapia, Frank Lobos…?

Para mí, dentro de un conjunto realmente excepcional, el más determinante fue Poli, quien a esa edad ya tenía una condición muy importante: personalidad. En el puesto de líbero, donde hay que saber jugar con el balón, él mostró grandes aptitudes, similares a las de Lizardo Garrido, por ejemplo. Aparte, su simpatía y su humor muy especial trascendían.

En la entrevista pasada, Leonardo Véliz nos contó una anécdota de Cristiano Ronaldo. ¿Japón ’93 te dejó alguna a ti?

(Sonríe) En un hotel, nos hospedamos en el mismo piso donde estaba Italia, eliminada en primera fase con figuras como Francesco Totti. En un momento nos encontramos con su arquero, quien me dijo en un inglés básico: “Me gusta tu camiseta y como nosotros nos vamos podríamos intercambiarla”. Marco Muñoz, de Colo Colo también, bromeó diciéndome, ‘qué se le vas a cambiar a este si no le ha ganado a nadie’. ¿Sabes quién era? Gianluigi Buffon, récord de partidos por su selección adulta, ha jugado cinco mundiales y todavía es figura en la Juventus.

Chile Sub-17 y Sausalito mundialista

Respecto del actual momento de la Roja infantil, de magro cometido en el sudamericano clasificatorio de la categoría (terminó última sin conseguir ningún punto, sin embargo actuará en el Mundial por su condición de anfitrión), Ariel Salas precisa.

“Las selecciones menores de Chile tradicionalmente han luchado contra cualquier rival, aunque últimamente les ha ido mal. Este presente no es un problema de entrenadores, sino de generaciones carentes de figuras prometedoras. Miguel Ponce, metódico y jefe de un cuerpo técnico capacitado, asumió en un momento complicado tras la cuestionada etapa de Arturo Grelak, lo que es un desafío difícil a pesar de una leve mejoría experimentada en esta última etapa”.

Y añade. “Ahora bajaron las expectativas porque hubo un proceso truncado por los técnicos argentinos, además nuestra Selección, entre otras adversidades, enfrentará a países exigentes: Nigeria, potencia en este nivel y actual campeón mundial; Estados Unidos, de considerable evolución en los últimos tiempos; y Croacia, de fútbol muy físico y competitivo. Tenemos sí la ventaja de ser locales y de conocer las canchas, pero sinceramente eso da un cierto plus nomás ante selecciones de esa calidad”.

Sausalito será el estadio de dos encuentros del organizador y de la jornada de clausura, la del tercer puesto y de la final. ¿Qué impresión te causa tamaña distinción?   

Sausalito, un estadio moderno hoy en día, tiene una de las canchas más lindas del país, y con una particularidad: es la única que tiene la otra orientación, no de sur a norte como todas. Eso la convierte en especial y diferente. Jugué muchas veces contra Everton en Viña, sede de dos partidos de Chile en octubre. Por lo tanto, Sausalito determinará la suerte de la Roja en el Mundial y tendrá el honor de ser el estadio donde se disputen los encuentros por el tercer lugar y por el título de campeón. Algo que me causa verdadera alegría por su ciudad y sus deportistas.

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