Sebastián González: Es un gran orgullo haberle dado a Viña del Mar una inédita medalla olímpica

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“Chamagol”, primer viñamarino presente en un podio olímpico, conmemora con la Ciudad del Deporte uno de los tres mayores impactos del fútbol chileno. “Por nuestro juego merecíamos el oro en Sídney”, afirma a quince años del suceso.

Trece preseas olímpicas ha conquistado el deporte chileno, desde la plata del maratonista Manuel Plaza en Ámsterdam 1928 hasta el mismo metal logrado por Fernando González en Beijing 2008. Exigua es entonces la cosecha nacional en el medallero. Y de estas trece, sólo dos figuras de la CIUDAD DEL DEPORTE asoman como elegidos propietarios de tamaña distinción: Sebastián González y Nicolás Massú. “Es un gran orgullo haber conseguido para mi ciudad y país una medalla olímpica. La primera para Viña. Nací en Recreo en 1978, donde viví hasta los seis años y jugué en el club Orompello. Entonces me siento absolutamente viñamarino”, expresa el hijo de María Isabel, hermana de uno de los futbolistas más virtuosos de nuestra historia: Francisco “Chamaco” Valdés. “Es imposible no recordar a mi tío, autor de 215 goles en Primera División, récord inigualado desde 1982”, despliega uno de los chilenos que hace tres lustros -el 29 de septiembre de 2000- ascendió al podio en Sídney.

El actual comentarista del CDF -donde recibió a la CASA DEL DEPORTE- tampoco olvida cómo se gestó la asombrosa clasificación a los Juegos Olímpicos, en los que resultó vital en el encuentro por el bronce, ya que a él le cometieron el penal transformado por Iván Zamorano en la apertura de la cuenta.

“No estuve en el ‘Milagro de Londrina’, cuando la Selección obtuvo la increíble clasificación a Sídney después de la goleada de Brasil a Colombia. El único marcador favorable para avanzar a la fase final era una diferencia de siete goles, y los brasileños ganaron 9-0. Quedé fuera de ese plantel porque estaban Héctor Tapia, Manuel Neira, Julio Gutiérrez y Reinaldo Navia, delanteros titulares en sus clubes. Pero poco antes de los juegos ya era titular en Colo Colo, lo que me dio la posibilidad de viajar junto a Iván Zamorano, Navia, Tapia…”.

El debut en Melbourne fue auspicioso ante Marruecos, al que derrotaron 4-1…

Fue muy importante porque el primer partido no se puede perder, si lo ganas la moral se fortalece, lo que nos ocurrió en ese triunfo producto de una estupenda actuación colectiva e individual. Arriba, los titulares serían Zamorano y Tapia, pero como se lesionó Héctor un día antes la dupla la conformaron Navia con Iván. Yo, alternativa para Nelson Acosta en la búsqueda de mayor frescura en ataque tal vez, entré por Iván cuando él había anotado tres goles.

¿La victoria sobre España el 17 de septiembre los fortaleció aún más?

Por cómo le ganamos, jugando muy bien y con golazos de Reinaldo y de Rafael Olarra, se nos abrió el apetito y comenzamos a darnos cuenta de que algo podíamos conseguir. España era un excelente rival, más con figuras de enorme jerarquía como Xavi (Hernández) y (Carles) Puyol, quienes lo convertían en uno de los candidatos a lograr el oro. Vencimos 3-1 a uno de los más difíciles junto con Camerún, Brasil…

Cerrando la primera etapa perdieron con Corea del Sur, ¿por qué esa caída después de dos triunfos categóricos?  

Es que ya estábamos clasificados, por lo mismo don Nelson optó por darnos la oportunidad a otros desde el principio y darle descanso a Iván, por ejemplo. Además nos encontramos con una selección desconocida, físicamente superior a nosotros. Más que futbolísticamente, fuimos superados en lo físico justamente. Queríamos ganar todos los partidos y el resultado, perdimos 1-0, fue más una anécdota porque el objetivo era meternos en la disputa por la medalla de oro.

GOLEADA EN CUARTOS Y DERROTA POSTRERA EN SEMIFINALES    

Pablo Contreras abrió la cuenta en el 4-1 descollante a Nigeria en segunda ronda. Y hubo dos tantos bellísimos: los de Navia y Rodrigo Tello…

Exactamente, Pablo la abrió con un cabezazo, y los de Navia y Tello fueron golazos. Sabíamos que nos encontraríamos con otro equipo físicamente fuerte, por consiguiente la tarea consistía en doblegarlo técnicamente. Para eso teníamos jugadores de excelente toque en el mediocampo, sector donde empezamos a ganarle. En los goles de Iván, de Tello y en el de Reinaldo especialmente pillamos a su defensa saliendo en la línea de off side, argumento muy empleado por las selecciones africanas.

¿Qué motivos impidieron sortear la semifinal desperdiciada en los últimos cinco minutos? ¿Y el penal de Contreras existió?

Hablaba de la línea del fuera de juego de Nigeria, la que Camerún era más extremo en aplicarla. Eso marcó la semifinal en gran parte de su desarrollo. Y en cuanto al penal, Pablo se barrió en una cancha bastante mojada, incluso hizo el gesto de no tocar al delantero, pero el destino quiso que el árbitro lo cobrara para el 2-1 que nos dejó fuera de la final. Fue un tremendo balde de agua fría porque estuvimos a cinco minutos de asegurar una medalla que nadie te garantizaba adjudicársela contra Estados Unidos.

“SI LLEGO ANTES ME HACEN EL PENAL”       

“La frustración ante Camerún fue muy dura porque nos privó disputar el partido por el oro, estuvimos cerca de un título jamás alcanzado. Uno va a los Juegos Olímpicos con el propósito de subirse al podio, sabíamos de su significado histórico, más con lo difícil que ha sido para nuestro fútbol clasificar a ellos”, dice González, protagonista en un episodio incomparable de un fútbol presente sólo en cuatro citas olímpicas: Ámsterdam 1928, Helsinki 1952, Los Angeles 1984 y Sídney 2000.

Fuiste primordial en la disputa por el bronce, Sebastián…      

Estados Unidos nos superó en el primer tiempo, incluso Nelson Tapia trabajó más que el otro portero, entonces nos fuimos muy cabizbajos al descanso. Ingresé por Reinaldo cerca de los quince minutos, consciente de que con una jugada individual o estando en el área junto a Iván podía provocar un desequilibrio. Y en mi primer contacto con el balón, cuando entré por la izquierda tras un maravilloso pase de David Pizarro, piqué y pensé, ‘si llego antes me hacen penal’. E Iván lo tiró muy bien, siendo determinante para desahogarnos de la presión del rival.

¿Y el 2-0 coronado por Zamorano después de innumerables toques galanos?

Fue un golazo, uno más de una campaña sensacional, para disfrutarlo y verlo mil veces. La tocamos todos: Pizarro, Tello, Claudio Maldonado, Rodrigo Núñez, yo… Nos alegramos mucho también por Iván, porque, junto con el triunfo, él se convirtió en el goleador del torneo con seis tantos.

¿El título era el premio justo por lo realizado durante todo el certamen?

Por lo futbolístico, sí. No llegamos como favoritos, pero nos fuimos ganando el perfil de candidatos a ganar el oro desde la victoria sobre España. Lamentablemente la llave de semifinal fue complicada, si no, habríamos conseguido el título porque nuestra selección estaba absolutamente capacitada para quedarse con él.

¿El eficaz juego exhibido en Sídney fue además más prolijo y vistoso que el de la Roja actual?

Sí. Si lo comparamos, el fútbol de hoy es más vertical y va más rápido al ataque, en cambio el nuestro era de mayor posesión del balón y buscaba espacios. Para esto teníamos jugadores en el medio: Pizarro, Maldonado, “Pancho” Arrué, Núñez, Tello, quien se proyectaba permanentemente. Todos de buen pie y que sabían administrar la pelota. Y arriba existía gran contundencia, por algo Iván fue el goleador, escoltado por Reinaldo con cuatro anotaciones.

¿La gran figura fue el equipo?

Sin dudas porque quienes estábamos en la banca también complementábamos. Claro, Iván  fue el máximo goleador pero todas las jugadas se generaron desde atrás. Además hicieron un buen torneo Cristián Álvarez, Olarra, Contreras… Tello tuvo una faena espectacular y Maldonado fue vital en el mediocampo, el sostén de la estructura de volantes. Pizarro maravilló a todos, no había cómo quitársela, y Núñez estuvo a la altura cuando ingresó. En consecuencia, la gran figura fue el conjunto.

¿Cuáles fueron los momentos clave?

El debut y el 3-1 a España. El primero porque enfrentamos a un rival desconocido, hace quince años no había tecnología para conocer sobremanera su táctica y cómo se paraba. Además nos sacamos la ansiedad con el 4-1. Y con España, decía, nos dimos cuenta de que podíamos aspirar a cosas mayores luego de una notable presentación justo un 17 de septiembre, fecha especial para nosotros. Pero en Melbourne y en Sídney nos sentimos locales gracias al respaldo brindado por los chilenos residentes.

¿Y el aporte de Zamorano, Nelson Tapia y Pedro Reyes?

Eran referentes de experiencia y trayectoria que aconsejaron a todo el plantel dándole un gran estímulo además. El reglamento de la competencia permitía la incorporación de tres jugadores mayores de 23 años, lo que don Nelson aprovechó constituyendo una columna vertebral para que el grupo de jóvenes se viera fortalecido.

“LA ALCALDESA REGINATO LE HA DADO ÉNFASIS A TODOS LOS DEPORTES”  

González, hijo pródigo de la CIUDAD DEL DEPORTE, también se refiere a ésta en la conversación que recuerda uno de los mayores hitos del fútbol nacional:

“Me encanta Viña, sólo en ella encuentro mis momentos de tranquilidad cuando escapo de la vorágine de Santiago. Por razones profesionales no vivo allá, me lo impiden los constantes viajes. Si no, estaría acompañando a mi padre, Mauricio, quien vive en Reñaca. Pero me siento viñamarino, incluso a mi hija Josefa la hice nacer en mi ciudad. Y ahora, la Copa del Mundo…”.

¿Te gustó Sausalito?

Quedó precioso, espectacular. Fui a su estreno en la Copa América. Cumple con todas las condiciones para el Mundial Sub 17, por algo fue elegido como sede de dos partidos de Chile y de los encuentros por el tercer lugar y la final. Es muy importante para Viña que se dé una cita como esta en su estadio.

¿Qué sabes de nuestra actividad deportiva en general?

La alcaldesa Virginia Reginato le ha dado mucho énfasis. En Las Salinas, por ejemplo, una zona encantadora con su Playa del Deporte, comenté en el verano para el CDF una etapa del Mundial de Fútbol Playa, un evento notable. Y no solamente le ha dado importancia al fútbol, que tiene una gran cantidad de escuelas en toda la ciudad, sino a todo tipo de disciplinas. Esto lo he ratificado cuando ando en bicicleta por el borde costero, donde he visto a muchísima gente haciendo deporte.

Sebastián González Valdés, “Chamagol”, primer viñamarino en dedicar una medalla olímpica a su ciudad ha revivido un acontecimiento que brilla en el podio del fútbol chileno a nivel de selección, junto al tercer puesto del Mundial del 62 y al título conquistado en la reciente Copa América. A exactos quince años, la CASA DEL DEPORTE no lo olvida.

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