Martín Lasarte: Chile clasificará al próximo Mundial con Sampaoli, quien seguirá como conductor

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Un año marcado por la Roja campeona continental y por escandalosos sucesos directivos y de los barrabravas, evalúa el DT, orgulloso por la huella dejada acá. “Quizá vuelva a Chile, sólo el destino lo sabe”, expresa.

“Como deportista lo digo: hace muchos años no voy al estadio, desde que Sebastián, mi hijo, era chiquito. Me da miedo que le pase algo. Y cuando he ido, voy a un palco, donde estoy más protegido. Sí, sí, ¡tengo miedo!”, confiesa el ex técnico de la U a la Casa del Deporte en tiempos magros para el fútbol chileno, tanto en lo directivo como en estadios inseguros. “No entiendo cómo una fiesta que podía ser hermosa con Colo Colo campeón en cancha, se la priven a muchísima gente. Suena feo lo que diré: ¡hasta cuándo! No dejamos entrar un tambor y sí a tipos desalmados. Y esto se sabe, ya saben quiénes son, nosotros no los conocemos”, dice un correcto hombre de fútbol, quien cerró el año ganando la reciente Copa Chile ante Colo Colo.

Nacido hace 54 años –“en el Parque Rodó, una zona tranquila y de clase media de Montevideo”-, el otrora zaguero central narra además otro suceso inadmisible que concentró controversias un día antes de abandonar el banco azul. “Lo de (Sebastián) Beccacece fue una situación penosa, por lo menos el presidente y algún dirigente tuvieron la nobleza de disculparse con el plantel antes de enfrentar a Huachipato. Y nobleza obliga también, porque Sebastián me mandó un mensaje asumiendo su error, diciendo que como llegaban las vacaciones quería dejarles las pautas claras a todos. Le dije, ‘me parece genial, pero eso se hace una vez terminado el partido’. Bueno, como se disculpó en el mensaje, ya no da para comentar más el tema”.

Y ya sin trepidar con el buzo de entrenador, “Machete” se da el tiempo para revelar a la Ciudad del Deporte algunos temas desconocidos para el aficionado. Y los expresa a su manera, con elocuencia y educación mientras bebe un jugo en el Parque Arauco.

“Yo era hincha de Peñarol, como todos en mi hogar, pero aprendí a serlo de Nacional porque fui campeón como jugador y entrenador ahí. Digamos entonces que soy de Peñarol de nacimiento y de Nacional por convencimiento”. Entre sus principales logros como futbolista, señala que “las Copas Libertadores e Intercontinental ganadas el 88 con Nacional fueron muy lucidas, pero mi mejor etapa la viví en España, donde me desarrollé y crecí muchísimo entre el 89 y 92. Y ese título mundial conseguido ante el PSV Eindhoven, el equipo de Romario y de figurazas, fue milagroso porque lo empatamos a dos en el minuto 120. Después, yo estando en el banco, sufrimos demasiado con el dramatismo de los penales”.

¿Quién lo apodó “Machete”?

Los hinchas del Deportivo La Coruña, quienes me gritaban ‘¡saca el machete, Lasarte, sácalo!’, coreando la canción “Guantanamera”. No la voy a cantar porque sonará fea (sonríe)… Fui capitán de un equipo un tanto frío y cuando éste se apagaba, me cantaban eso. Y sí, marqué a Iván (Zamorano), quien en el Sevilla atacaba con Davor Suker y más atrás jugaba Pablo Bengoechea. Era un cuadrazo. La verdad, yo tenía un muy buen juego aéreo defensivo.

“NO ENTIENDO EL DESCALABRO”

¿Qué le parece el insostenible escenario del fútbol nacional agudizado con la batalla de Valparaíso? ¿Y el directivo?

Los serios problemas de la dirigencia son globales, los vemos en Sudamérica y en muchas partes del mundo. Están todos enredados, parece, casi todos. Y el tema de las barras y del lamentable presente, no sólo es propiedad de Chile. Cuando uno está in situ vive el caos como si el único protagonista fuera su medio, pero pasa en varios lados. Lo de Valparaíso fue muy triste, porque toda la alegría esperada se vio mancillada por una batalla campal… No sé, no me cabe, mi comprensión simplemente no me da para entender cuáles son los motivos de este descalabro.

Haciendo un balance deportivo del año, ¿éste lo deja satisfecho? Su equipo remató undécimo en el Nacional…

Al parecer mi deber es ganar siempre, y si revisamos los últimos tres semestres Colo Colo fue campeón recién ahora, Católica nunca, de nada, y nosotros obtuvimos un Campeonato Nacional, una Supercopa y la reciente Copa Chile. Uno siempre quiere campeonar, viene a eso, y si me fui de Católica fue porque no logramos un título. De la U decidí marcharme en este período, ganáramos o no, la decisión se dio entre una conjunción de la directiva y un deseo personal. Por esto me voy tranquilo aunque quedaron objetivos en el tintero, sobre todo a nivel internacional, pero el equipo clasificó a la Libertadores por segunda vez con nosotros.

¿Qué le deja su labor en los clubes universitarios?

Primero, no debemos ser tantos los entrenadores que hemos dirigido a dos clubes grandes de un país, y el segundo punto, haber obtenido una relación de unión muy poderosa con ambos grupos de jugadores, de la U y Católica. Hablo de cincuenta a sesenta personas, entre funcionarios, médicos, colaboradores. Además me deja la sensación de haber realizado cosas buenas en la U y otras no tan ideales, y en la UC una de crueldad del destino.

¿Cómo, por qué?  

Porque fuimos dos veces subcampeones igualando en puntos, no sé si habrá otro caso idéntico. En una se nos escapó el título por diferencia de goles y además perdimos una Copa Chile con diez jugadores justamente contra la U. Sumemos también cuando alcanzamos una semifinal de la Sudamericana, la cual no da motivos para jactarse. Entonces, no sé si habrá mucha gente como nosotros que haya llegado a tantas cosas en poco tiempo.

El Apertura de 2014 y la Copa Chile de este año deben ser sus mayores éxitos…

Sí, porque el 2014 ganamos con excelente rendimiento y con casi récord de puntos históricos, y la Copa Chile tuvo un sabor raro. Jugamos muy bien el primer tiempo, no así el segundo porque Colo Colo luchó, tanto que nos empató en el minuto 91. Y los penales siempre tienen esa dosis de dramatismo, con Johnny (Herrera) como héroe esta vez. Sí, fue una emoción fortísima haber vencido a un equipo grande en una final. Por eso rescato el saludo afectuoso de unos hinchas de Colo Colo, habiendo sido yo partícipe de un daño deportivo para ellos.

¿Le gustan estos torneos cortos?  

No, me gustan los campeonatos largos, a dos vueltas todos contra todos. A la antigua. Son más justos. A ver… claramente a los equipos con menos poderío les acomoda mucho más este tipo de torneos y a los grandes los largos. Eso es cierto, pero deberían descender los peores y salir campeones los mejores al cabo de dos ruedas.

“LA HINCHADA ESTÁ SEDUCIDA CON SAMPAOLI”

Cuando aún no finaliza el Apertura de Primera División -se está disputando la liguilla para la Sudamericana 2016 y el campeón todavía no recibe su trofeo-, Lasarte analiza asimismo el histórico año de la Roja e interpreta otras temáticas.

“El año está marcado por la Selección en la Copa América, en la que fue justa campeona jugando el mejor fútbol y con la suerte de encontrar a sus futbolistas en el momento más alto. A nivel nacional, insisto, por la gran tristeza de que el título se haya resuelto sin jugar, pero con un Colo Colo como legítimo campeón también. Además, hubo buenos equipos como la U de Concepción, Palestino y Católica, que aun siendo cuestionada exhibió jornadas de buen juego. Y por la Copa Chile, donde hicimos una campaña notable junto a Colo Colo, por algo el recorrido lo definió un solo penal, no inventos ni nada raro.

“Acá, junto con un estupendo fútbol, ha crecido la competitividad. Hoy se compite más, esto es dividir, pelear, luchar… Chile siempre mostró un buen juego, pulcro, pero frente a circunstancias determinadas como que el viento le llevaba el resultado. Eso es precisamente falta de competencia y de creer más en sí mismo. Hoy no noto tal condición y si le va mal por ahí, toma las cosas con más espectro o tiempo. Y el campeonato local tiene un nivel muy diferente al de la Selección, eso sí, pero no es bajo como se dice. Por ejemplo, los partidos del torneo brasilero se te hacen duro verlos, me aburren, lo mismo los de Argentina y Uruguay. En cambio los de acá me divierten y atrapan”.

¿Clasifica Chile al próximo Mundial en una exigente eliminatoria? ¿Sigue Jorge Sampaoli?  

Sí, irá al Mundial y Sampaoli seguirá porque ha hecho suficientes méritos como conductor. Le podría afectar el momento directivo para continuar, pero no creo. Chile tiene, por lo que escucho porque no sé tanto de su historia, una de las mejores generaciones, absolutamente competitiva. Además de una hinchada seducida y convencida, en general, con Sampaoli. Y la eliminatoria empezó mal para Brasil y Argentina, por nombrar dos, lo que es un problema quizás porque en algún momento te pueden pasar. Y Bolivia, Perú y Venezuela ya se ven empantanados, aunque el camino es largo para clasificar.

Para Uruguay comenzó bien…

Claro, en cuatro fechas sumó más puntos de los presagiados sin su mayor figura, Luis Suárez. Nunca había ganado en la altura a Bolivia, a Colombia la superó categóricamente y el partido con Chile fue el del morbo por esa estúpida historia previa. Hizo una buena presentación desde el estilo uruguayo, de competir, de balón parado, no desde la posesión o juego atildado porque no lo tiene. No lo siente y ni siquiera tiene los intérpretes para aplicarlo. Y creo que también clasificará, pero sin repechaje por favor (sonriendo). Ya hemos jugado cuatro consecutivos.

¿Siente el título de persona íntegra impuesto a usted por nuestro medio en una etapa donde no abunda precisamente la corrección?  

Hoy se dio algo raro, lo dije. Estando con unos amigos nos saludó harta gente, incluso nos pidieron fotos aclarando, ‘somos colocolinos’. Se siente placer y orgullo cuando aficionados de clubes que no has dirigido te reconocen algo. Por eso agradezco a mis padres Ester y Martín, ambos fallecidos, por la educación que me dieron, la que considero normal, no extravagante. Actúo como me sale nomás. También agradezco la educación adquirida en los Talleres Don Bosco de Montevideo, un colegio y segundo hogar donde pasaba todo el día con mi hermano jugando fútbol.

¿Y ahora qué, Martín?  

A descansar, a tratar de encontrarme con la relajación y de quitar recuerdos tristes, alegres, despedidas. Estas hacen mal, te tocan, y se deben contener desde la tranquilidad y la paz. Ya es hora de una pausa, no de un adiós definitivo, porque llevo más de 35 años sufriendo y disfrutando en el fútbol. Y tal vez vuelva en cualquier momento, nadie lo sabe, sólo el destino.

Martín Lasarte, con bombos y lienzos honestos y respetuosos, también ha dejado su huella en las páginas de la Ciudad del Deporte. “Machete”, un aporte en fallo unánime.

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