Alex Aguinaga: La Copa América de Viña ’91 fue la más linda que jugué

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Una de las estrellas que iluminó Sausalito en 1991, recordó con CiudaddelDeporte.com la Copa América jugada en Viña del Mar y el pasado Mundial.

La faz internacional de la CASA DEL DEPORTE presenta en estas líneas a uno de los dos emblemas máximos del balompié ecuatoriano. A un volante cerebral y pensante que, junto con armar juego, llegaba con asiduidad al arco contrario. Educado y amable, ALEX AGUINAGA (9 de julio de 1968) nos entrega claros conceptos en la recepción del hotel Nogales de Providencia, desde la una y veinte de la mañana. Y sin prisa, revalidando la misma clase que lució en el Mundial de Japón-Corea 2002 y en la Copa América de 1991, en el que su fútbol pulquérrimo arrancó aplausos desde los cuatro costados del estadio Sausalito.

En uno de sus más recientes pasos por Chile, el mediocampista que condujo a la Selección de la Mitad del Mundo a su primera cita cumbre repasó con la CIUDAD DEL DEPORTE su participación en VIÑA ’91, el Mundial de 2002 y su currículo lleno de toques galanos. Además, vislumbró el cometido de la Roja en Brasil 2014, suceso que, virtualmente, paralizó la Tierra.

“Debuté en el Deportivo Quito, del que soy hincha, en el ’84, con 16 años. Mi primer gol lo hice en el ’85, frente al Nueve de Octubre. Fue un tiro libre, ganamos 3-2 de visitante en Guayaquil. Después jugué más de diez años en Necaxa, uno en Cruz Azul y terminé en Liga de Quito en el 2005”, comenta el “Güero” Aguinaga. “En el Quito me decían ‘Huevito’ cuando empezaba y el ‘Héroe del Pichincha’ me lo puso un periodista mexicano. También me conocen como el ‘Maestro’…

“Nací en Ibarra, a unos 150 kms al norte de Quito. Mi papá es Carlos Rubén Darío y mi mamá, Susana Paulina Garzón. Somos cinco hermanos, Adrián, Marcelo, Fernando y Juan. Mi esposa es María Sol y tengo tres hijos: Álex (24), Cristiane (22) y María Sol (17)”, agrega el embajador del mejor juego de su patria.

Junto a Taffarel, Cafú, Raí, René Higuita, Carlos Valderrama, Freddy Rincón, Milton Melgar, Marco Etcheverry y Marcelo Fracchia, entre varios otros, el ecuatoriano integró una distinguida legión en Viña ‘91, año en el que Chile organizó su última Copa América -la competición de naciones más antigua del planeta-. Alex, voz autorizada para hablar de la CIUDAD DEL DEPORTE y de Sausalito, entra en acción…

Eres la figura que más ediciones de Copa América disputó: ocho. ¿Cuál fue la más importante para ti?

La de Chile ’91 y la del ’93 porque se jugó en Ecuador. En nuestro país el apoyo de la gente fue total, se vivían fiestas cada vez que jugaba la Selección. Lamentablemente no tuvimos un buen cierre, pues perdimos con México en semifinales. Sufrimos un bajón terrible, anímicamente no pudimos levantarnos y la definición por el tercer lugar nos la ganó Colombia.

¿Qué recuerdos te dejó el Sudamericano que jugaste en Viña del Mar el ’91?

Muy lindos recuerdos guardo de mi tercera Copa América y de Viña. Estuvimos alojados en el hotel Squadritto y nos tocó enfrentar a Uruguay, Bolivia, Brasil y Colombia. El día de mi cumpleaños empatamos a uno con los uruguayos, abrí la cuenta. Anoté también frente a Bolivia cuando ganamos 4-0 y con Brasil perdimos 3-1.

Hubo grandes figuras en el estadio Sausalito.

Sí, y muy buenas selecciones. Uruguay era muy fuerte, había perdido la final en el Maracaná con Brasil en el ’89, y estaba una Selección Colombia que era complicadísima, con grandes jugadores. Bolivia, a la que ganamos cómodamente, era la menos difícil.

¿Les afectó el clima en su rendimiento? Recordemos que no avanzaron al cuadrangular final.

Nosotros no somos de clima frío, pero eso no importó porque fue un grupo y una sede muy especial Viña del Mar. Era época de invierno y llovía. A pesar de eso fue muy linda la Copa América, jugar contra grandes figuras, poder disfrutar de un campeonato tan importante… La Copa América de Viña ’91 fue la más linda que jugué junto con la de Ecuador.

¿Te gustaron la ciudad y el estadio con su panorama propio?

Me gustaron mucho la sede y la ciudad, sé que Viña del Mar en verano es más hermosa aún y que tiene vida propia. La gente nos trató fantásticamente, es muy buena, nos demostró mucho cariño. Eso no se paga, no hay dinero para pagar ese afecto. Sólo el agradecimiento para todo Viña por medio de esta entrevista.

¿Qué más sabes de nuestra ciudad?

Sé que es una de las más importantes que tiene Chile, de las más lindas y visitadas. Sobre todo en la época que hacen el Festival de la Canción… Claro que lo conozco, seguro, a través de las imágenes que he visto en televisión sé que le dicen el “Monstruo”.

¿Has tenido la oportunidad de volver?

Regresé en el Teletón del 2008, fui a jugar Showbol en el gimnasio que está cerca del Sausalito. Recuerdo que estaban Claudio Borghi, Marco Etcheverry, (Enzo) Francescoli, el “Pibe” (Carlos Valderrama), el mexicano Luis Hernández… Estuvo bueno, jugamos contra Iván Zamorano y las figuras chilenas. Nos trató muy bien su gente.

Cracks criollos, la Roja y Brasil 2014

¿Qué futbolistas chilenos te han sorprendido?

El Ivo Basay era un jugador diferente, un gran goleador. Fuimos compañeros en Necaxa. Elías Figueroa es un ídolo, he sabido mucho de él… Se me viene a la mente un “Loco” (Carlos) Caszely, que me tocó de rival en la Libertadores del ’86 cuando jugó por Barcelona de Guayaquil. En México vi a Jorge Aravena, al “Pillo” (Jaime) Vera, “Lucho” Pérez, al “Fantasma” Figueroa, al “Pony” (Rodrigo) Ruiz, Gamadiel García… Y de ahora, al “Chupete” Suazo. Todos grandes talentos.

De los actuales, ¿cuáles llaman tu atención?

Están Sánchez y Vidal, figuras que están triunfando en un altísimo nivel internacional. También Eduardo Vargas, no sólo un excelente goleador, además, un muy buen futbolista. El “Mago” Valdivia… Son jugadores distintos que tiene la Roja para mostrar.

Aguinaga jugador, entrenador y embajador

Física y técnicamente te parecías a Zico. ¿Fue tu modelo a seguir?

Sí. En mi infancia admiré a algunos jugadores del Quito que después fueron compañeros. Zico y (Michel) Platini son los ‘10’ que más me encantaron, tenían una calidad enorme. Vi videos de Pelé, siempre ligado a un fútbol incomparable y también uno de mis ídolos soñados. Pero entre Zico y Platini están mis modelos, por la cercanía que tuve con ellos y porque eran jugadores diferentes.

¿Qué simbolizó jugar el Mundial 2002 en Japón-Corea del Sur, el primero de tu país?

Un sueño, conseguir el gran objetivo. Con (Hernán Darío) “Bolillo” Gómez a la cabeza tocamos esa estrella. Yo tenía 34 años, era el último tren al que tenía chances de subirme, y la última oportunidad de llevar a Ecuador a la gran justa mundialista. Gracias a Dios y a la unión del grupo lo conseguimos. Hicimos un buen cierre ganando 1-0 a Croacia, tras perder con México y con Italia.

Mediocampista lleno de gol, figura en Copas América y mundialista. Y ahora entrenador, Alex…

Así es. Tengo dos títulos de director técnico, uno en Argentina y el otro en México. También hice un masterado en administración de empresa deportiva en la (Academia Internacional) Johan Cruyff, en Ciudad de México, donde están mi base y residencia actual.

¿A qué clubes has dirigido?

Entrené a Barcelona de Guayaquil, San Luis de Potosí -de México- y a Liga de Loja, que es de Ecuador, en la frontera con Perú. Dirigí hasta hace un par de meses y ahorita estoy en una pausa, tranquilo, sin ninguna obligación.

¿Qué grado de injerencia tiene un entrenador en el rendimiento de un equipo?

Un técnico es importante, el porcentaje depende de los jugadores que tengas. Si diriges un equipo al que hay que trabajar mucho para sacarle agua a las piedras, el grado del técnico sube. Si tienes uno que juega muy bien y el trabajo es menor, obviamente baja el porcentaje. Un buen entrenador con un mal equipo puede hacer una buena labor, y uno malo con buenos elementos puede echar a perder y dañar una obra de arte.

Dijiste que estás en una pausa, sin embargo, estás vinculado a Special Olympics. ¿Qué nos apuntas de esa labor?

Desde el 2006 soy embajador de Olimpíadas Especiales, que son competencias para atletas discapacitados. Llevamos ese nombre por todo el mundo y asesoramos el fútbol en Latinoamérica. Ya organizamos las primeras Copas América, en Venezuela y Paraguay, y el 2014 hicimos el primer Mundial en Malasia. La misión es hacerlos competir contra jóvenes regulares o atletas unificados, y que se unan a los deportistas olímpicos para que trabajen de manera conjunta.

Finalmente, ¿quién es el más el más grande de la historia de Ecuador? ¿Alberto Spencer o Alex Aguinaga?

¡No, no hay dudas! Alberto es el más grande. Fue diferente, era un goleador excepcional y yo era un talento, un pasador. Yo era un ‘10’ y él un ‘9’. Me hubiese encantado haber jugado con Alberto. Él fue el más grande por lo que hizo, por los muchísimos títulos que ganó con el mejor Peñarol de todos los tiempos. Estuvo ahí, anotó goles, era ídolo y además un señor.

ALEX DARÍO AGUINAGA, un conductor pulcro y de hábil manejo, ha dicho presente en la cara internacional de laCASA DEL DEPORTE… Aguinaga, un talento, un pasador que brilló en Viña un día.

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