CARLOS CASZELY: “Me encanta Sausalito y Viña es espectacular con su casino, el más tradicional, el mejor de Chile”

La primera vez que se coreó en nuestro Estadio Nacional el “Se pasó, se pasó…”, fue la noche del 1 de marzo de 1973, segundos después de que CARLOS HUMBERTO CASZELY GARRIDO estampó su firma de gerente a una anotación tan memorable como mágica, definida con sobredosis de dribbling, velocidad, picardía, inteligencia y de genialidad. De antología, un canto al gol. Con el número 3 en su espalda y medias caídas, “El Rey del Metro Cuadrado” condujo el balón setenta metros, construyó una pared con Elson Beyruth a los 66 minutos y, luego de dejar en el camino a toda la zaga rival, desniveló con sangre fría y sutil categoría ante la salida del arquero viñamarino Juan Olivares en el pórtico sur del primer coliseo. 69.682 almas deliraron con el cuarto tanto de Colo Colo, en el triunfo por 5 a 0 sobre Unión Española, génesis del Grupo 3 de una Copa Libertadores que tuvo en la escuadra popular a un vendaval que miró pero no tocó el preciado trofeo, el principal del subcontinente, al no poder superar un escollo más infranqueable que once contrincantes: la auténtica mafia de árbitros que entonces imperaba en el Atlántico. No obstante, esa “Sinfonía Alba”, cuyo director era Luis Álamos, dictó cátedra en Sudamérica, quedando en la memoria colectiva su juego excelente y sus anotaciones de ensueño que desataron la emoción de estadios con más de sesenta mil testigos. Caszely, deportista diferente y versátil que transita advertido por la vida, que recientemente editó su libro “Calle Larga con Final de Pasto” y que en 1981 cantó “Al Hincha” (“Domingo por la mañana, temprano al estadio se va…”), un éxito de sintonía creado por Nelson Catalán para el máximo ídolo del multitudinario club criollo, se reunió con la CASA DEL DEPORTE de Viña del Mar en el Café Tavelli de Av. Manuel Montt 1806, Providencia, el mismo sitio en el que Jorge Valdivia y Jean Beausejour alteraron a la Roja en la antesala del debut con Argentina por la Eliminatoria de Brasil 2014. En ese acogedor lugar, el Chino Caszely, uno de los tres jugadores más talentosos de nuestro balompié, intérprete de aciertos de variada factura –muchos de cabeza, incluidos-, rememoró 19 años de fintas, túneles, gambetas cortas y de deudas mundialistas, acaso su única conquista marrada frente a su exclusiva obsesión de casi veinte años: el marco de 7.32 por 2.44 metros. El ex delantero de 1.69 metro, que abrió los ojos el 5 de julio de 1950, anticipa, como lo hizo durante toda su trayectoria, que “nací a las cinco de la tarde en un hospital que estaba en Providencia con Vicuña Mackenna, no me acuerdo de su nombre, ya no existe (San Borja). Junto a mis padres Olga y René, y a mi hermana Ana María, una educadora por convicción mayor que yo, crecí en el barrio San Eugenio, Estación Central, cerca del estadio de Ferroviarios. Mi papá era ferroviario”. Cuando ganó su primer título con Colo Colo en 1970, alcanzó una cúspide al conocer a la mujer que le dio cuatro hijos, una campeona nacional de tenis de esa década: “Cuarenta años llevo casado con María de los Ángeles Guerra González, con quien soy padre de Claudia (37), Barbra (34), Valery (30) y de Enzopiero (28), y abuelo de Nykola (10), Martina (7), Slajva (5) y de Franco (4)”. Después de atender su teléfono a periodistas de Uruguay y Paraguay, y de otros países de la región que lo llaman para saber del momento que vive la Selección Nacional, continúa: “Me eduqué en el Liceo Darío Salas y en el Vespertino Número 1 terminé mi sexto año de humanidades. Cuando lolo, estudié educación física en la Universidad de Chile; después, en España, administración de empresas en la Universidad de Navarra, en Barcelona, y en la USACh, con 45 años, estudié periodismo”. En relación a sus apodos, el otrora ariete de profesión ídolo revela: “‘Jimi Hendrix’ me pusieron unos compañeros de educación física que me encontraban parecido a ese gran guitarrista del rock. Abel Alonso, ex presidente de Unión Española y de la Central de Fútbol (antecesora de la ANFP), fue quien me bautizó ‘Rey del Metro Cuadrado’ y ‘Gerente’, fue en España, porque cuando llegué dije que, como en toda empresa, en el fútbol hay obreros y gerentes y que el encargado de poner la firma al trabajo o jugadas de los obreros es el gerente. Y la firma es el gol, lo mío. Fue en la época en que brillaban en el Barcelona Johan Cruyff, Johan Neeskens y el Cholo (Hugo) Sotil, atacante peruano. Después de jugar en el Levante, pasé al otro gran rival del Barcelona, el Espanyol”. Carlos no alzó la Libertadores del ’73, pero sí comentó la del ’91 desde los micrófonos de Mega y de radio Monumental, dos tribunas en las que ha confirmado sus dotes de analista: “En Mega, con Milton Millas y Héctor Vega Onesime, transmitimos toda la campaña de Colo Colo, menos la final que la comenté para la Monumental junto al Chico (Vladimiro) Mimica, un gran relator que ese día (5 de junio) se mandó para todo Chile un discurso que hizo llorar. Emocionó cuando habló de la ‘Novia de América’, la Libertadores, y sí, bajé a la cancha del Monumental para estrujarme con los jugadores que pusieron justicia a una corona que nos robaron el ’73. En cuanto a radios, el año 86 hice un programa llamado ‘Hola, Carlitos’, de 9 a 10 de la mañana en Antena Uno, emisora desaparecida. También trabajé en la Gigante, que era de Don Francisco, Chilena, Cooperativa… Y en televisión, en el 11, TVN, Mega y en el 13. Y hoy, ¡no hago nada (ríe)! Disfruto de la vida después de las cinco fracturas que sufrí, voy al Casino de Viña, por supuesto, y a veces me contratan municipalidades, colegios y universidades para dar charlas”. ¿Cuándo debutó? El 13 de febrero de 1967, con 16 años. Contra Peñarol, en un amistoso jugado en el Estadio Nacional, entré por Mario Moreno, “Superclase”. Empatamos a dos. Pedro Morales y Andrés “Chuleta” Prieto, que hacían dupla técnica en Colo Colo, me dieron la posibilidad de debutar joven. Ingresó por su ídolo, ¿no? Sí, por un puntero derecho extraordinario que fue campeón con Colo Colo y que integró el plantel de Chile ’62. Por algo le decían “Superclase” a Mario. Un honor jugar a su lado, debutar tras reemplazar al ídolo. ¿Cuál fue su mejor gol? El que le hice a Unión Española en la Libertadores del ’73. Corrí casi toda la cancha eludiendo rivales y cuando me salió Juan Olivares, se la toqué con el borde externo del pie derecho. Ganamos 5-0 y con ese gol nació en el Estadio Nacional el “Se pasó, se pasó…” El que resurgió 27 días más tarde, cuando usted entró con el balón hasta el fondo del arco, tras ridiculizar al meta de Emelec de Ecuador. 72.488 aficionados se estremecieron con ese tanto… Muchos creen que ahí nació el “Se pasó”, tú sabes que no… Esa noche ganamos 5-1 a Emelec y antes de entrar al arco sur, el arquero de ellos, un uruguayo (Eduardo “Ñato” García), me tiró un par de patadas para tratar de hacerme el penal. Hice dos goles y ese fue el quinto nuestro. Ese es más famoso porque lo repiten más. Después, en semifinales, lograron el primer triunfo chileno en el Estadio Maracaná. Colo Colo, una máquina que daba alegrías en tiempos complejos para el país… 2-1 ganamos a Botafogo. Yo hice el 1-0 y Chamaco (Francisco Valdés), de penal, el segundo tras un foul que me hicieron. Botafogo tenía un equipazo: Brito, el rubio Marinho, Dirceu, Jairzinho, Fischer. El técnico era Mario Zagallo. Y a Chamaco le anularon un golazo, no sé qué cobró el árbitro (Ángel Pazos, pito… uruguayo). Esos goles en el coloso de Río de Janeiro fueron relatados por Sergio Livingstone para la TVN… Y llegó la final con Independiente de Argentina, gran estafa de los setenta. ¿Les robaron la Copa, Carlos? ¡Fue un gran robo, en los tres partidos! En el 1 a 1 en Avellaneda, al Gringo (Adolfo) Nef lo metieron con pelota y todo dentro del arco cuando aún no tomaba el balón, y acá en Santiago, me anularon un gol que le hice a (Miguel Pepé) Santoro cuando me habilitaban tres o cuatro rivales. El brasileño Arppi Filho dirigió esa segunda final que empatamos a 0. Y en el desempate, en Montevideo, nos expulsaron a Leonel Herrera y en el alargue nos hicieron el 2-1 final. Yo hice el empate a 1 con un sombrero. Descarados los árbitros, una mafia como dijiste. Usted fue la gran figura de esa copa y el máximo goleador, con nueve. Y Chamaco Valdés, con ocho, lo escoltó. Notable la producción del Cacique en una campaña en la que usted, curiosamente, usaba el número 3 y Valdés el 2… Claro, usábamos números que no correspondían a nuestras posiciones en la cancha… Hicimos muchos goles (28), Chamaco ocho y el Negro (Sergio) Ahumada, cinco. A Unión le hicimos cinco, diez a los ecuatorianos, cuatro a Cerro Porteño, tres a Botafogo acá en Ñuñoa. Es que teníamos un gran equipo. Terminado el principal torneo de clubes, Chile, el 26 de septiembre de 1973, se midió con la Unión Soviética en Moscú en otro encuentro con mucha historia y leyenda. ¿Qué recuerda? No hay ningún registro audiovisual de ese cotejo… No hay ninguna imagen, no hubo transmisiones de radio, televisión ni fotografías. Fue por la Eliminatoria de Alemania ’74, por el repechaje. Jugamos de noche, empatamos a 0 en el Estadio Lenin, donde había más de cinco grados bajo cero. Elías, Quintano, el Loco (Guillermo) Páez y Juan Olivares hicieron un notable partido. Yo me las arreglé solo arriba porque Ahumada y Véliz jugaron más retrasados. Clasificamos al Mundial, ya que los soviéticos no vinieron al partido de vuelta. ¿Cuándo vistió la Roja por primera vez? El año 69 contra Argentina (28-5-1969). En el Estadio Nacional, con gol del Pollo Véliz, empatamos a 1. El técnico era el Ruso Salvador Nocetti, un entrenador argentino que me hizo entrar por Tito Fouillioux. En un partidazo, señaló su primera anotación por la Selección (31-5-1972)… A Argentina, por la Copa Carlos Dittborn acá en el Nacional. Perdimos 4-3 y vencí a (Daniel) Carnevali, a quien Chamaco le hizo los otros dos. Ese fue el partido de vuelta, en La Bombonera perdimos 1-0. ¿Su gran deuda fueron las Copas del Mundo? Sí. Yo no le temo a la palabra fracaso porque sé pararme… Pero Alemania ’74 no fue fracaso, hicimos un buen Mundial. En el primer partido con Alemania Federal, la mejor selección del mundo, perdimos 1-0 y me expulsaron porque le pegué una patada a (Berti) Vogts después de que él me pegó cuarenta mil. Me echó el turco Dogan Babacan, que no dirigió nunca más. Yo en ese momento era uno de los mejores delanteros del mundo. Con la Alemania Oriental empatamos a 1 y con Australia, contra ellos volví, empatamos a 0 en un diluvio. Y España sí fue fracaso: perdimos los tres partidos y tiré el penal afuera luego del foul que me hicieron. Siempre he dicho, para perder penales hay que atreverse a tirarlos. ¿Con quién formó la mejor sociedad, la mejor dupla? Con Chamaco, Severino Vasconcelos, Carlos Rivas y Rojitas (Manuel Rojas). Rojitas era de Palestino, y cuando jugué con él en la Selección me habilitaba con mucha clase e inteligencia. Un jugadorazo. Pedro Morales, Luis Álamos, Luis Santibáñez… ¿Quién fue su mejor entrenador? El Zorro Álamos, lejos. Él marcó mi vida deportiva, me dio las facilidades para ir a la universidad y faltar a los entrenamientos, pero con el compromiso de que al día siguiente trabajara el doble. Gran valor el Zorro, él armó el Colo Colo ’73, el mejor equipo que integré. Luis Álamos, el maestro que luego de cada victoria alba decía: “Cuando Colo Colo gana, la marraqueta sabe más grande y el té más dulce”… Usted sin balón también era temido. Era inteligente, arrastraba marcas, distraía. Sólo hay que revivir el “Gol Imposible” de Jorge Aravena a Uruguay en 1985. Sin pelota también se juega, eso se lo tienes que decir a los niños de Viña. En ese gol de Aravena por las Eliminatorias de México ’86, distraje al arquero Rodolfo Rodríguez y a los defensas, que medían un metro noventa. Hablábamos con Rodolfo, le decía que se preocupara del primer palo, que yo iba a ir ahí y que iba a ser gol. Fui al primer palo y Aravena se mandó el golazo. Ese gol también fue mío (ríe). Cerca del ocaso de su carrera jugó por el Cosmos de Nueva York. En la Gran Manzana desplegó su fútbol con el brasileño Rivelino y con otros superastros… Había grandes jugadores en esa época en Estados Unidos. Anota las tremendas figuras con las que jugué: el arquero alemán Sepp Maier, los hermanos Van de Kerkhof (Rene y Willy, holandeses), Nelsinho Baptista, José Velásquez, Johan Neeskens, Rivelino, el colombiano Willington Ortiz y Eder, el zurdo. También estaban los paraguayos Julio César Romero, Romerito, y Roberto Cabañas. Su último partido por los puntos fue contra la “U”, el 1 de septiembre de 1985… Ganamos 3-0. Fue mi último partido por Colo Colo y anoté un gol en el arco norte del Nacional. Fue un zurdazo abajo, tras pase de Víctor “Pititore” Cabrera. Esa misma temporada, el 21 de mayo, se despidió de la Selección a lo grande, a lo Caszely: con un gol de su sello frente a Brasil… 2-1 derrotamos a Brasil. En mi gol, arranqué desde la mitad de la cancha por el lado de la Tribuna Oficial del Estadio Nacional; hice una pared con el Ligua Puebla y cuando me salió el arquero (el blondo Carlos), enganché para afuera y definí con la zurda. Fue el 1 a 0, el otro lo hizo Hugo Rubio. Su adiós definitivo, ante 80 mil fieles en Ñuñoa, se produjo el 12 de octubre de 1985 (partido homenaje entre el Colo Colo de Siempre vs Estrellas de América). Empero, en abril del ’86 defendió al Barcelona de Guayaquil en la Libertadores… Es que el Guatón (Luis) Santibáñez, DT chileno del club ecuatoriano, me pidió que volviera y me convenció. Tuve como compañero a Severino Vasconcelos, y no jugué mucho. Anduvieron bien, llegaron a semifinales (N. del R.: Carlos sólo actuó en dos juegos, y en semifinales Barcelona fue eliminado por el Argentinos Juniors del Bichi Borghi, campeón defensor, y por River Plate, monarca de esa edición). ¿Le gusta el Estadio Sausalito, esa postal plácida e idílica que es mucho más que un recinto de fútbol? Me encanta Sausalito, muy lindo, siempre me fue bien en él. Además que cuando jugábamos con Everton, nos concentrábamos en el Hotel O’Higgins. Extraordinario. ¿Y Viña del Mar, la CIUDAD DEL DEPORTE? También me encanta, espectacular. Siempre voy al casino, es el más tradicional, el mejor de Chile. Voy con mis amigos Julio Videla, el locutor, y con Marcelo Carreño. Vamos a disfrutar, no a ganar. Su consejo para los niños de las Escuelas de Fútbol de la Casa del Deporte de Viña, creadas por la alcaldesa Reginato y por Javier Aravena, su director… Para ser un buen deportista, hay que tener cultura. Ésta te da inteligencia y el fútbol es, por sobre todo, inteligencia. Los chicos, junto con jugar e ir a sus colegios, deben estudiar y prepararse. Para eso, es fundamental la labor de los profesores de fútbol. ¿Qué nos dice de la señora Reginato, la ALCALDESA DEL DEPORTE? Que baila muy bien la cueca (ríe). Yo, para un reciente Festival de Viña, estaba en un canal de televisión y ella me sacaba a bailar la cueca tradicional… ¿Que qué artista me gustaría que trajera? Yo, pues. Si es lo único que me falta, las he hecho todas. He cantado, bailado, hice una obra de teatro. Cantó Barticciotto en Viña y no voy a cantar yo (carcajea). Gran labor de la alcaldesa, sin ninguna duda. LA HISTORIA SEGÚN EL CHINO Para Carlos Caszely, ¿quiénes son los mejores futbolistas de nuestra historia? Elías, Zamorano, Salas, Carlos Reinoso, Chamaco y Leonel Sánchez. ¿¡Y usted, Carlos!? Yo soy el número dos, después de Elías. Usted es más ídolo que Elías Figueroa… Sí, por el gol. Soy más popular, fui goleador y soy albo, del pueblo. ¿Los mejores futbolistas nacionales de hoy? Eduardo Vargas, Arturo Vidal, Alexis Sánchez y el Chupete Suazo. A su juicio, ¿quiénes son los más grandes a nivel mundial? Pelé, Maradona, “Croif” (Johan Cruyff) y Figueroa. Y de hoy, Messi. ¿Y los más importantes deportistas del historial chileno? El Chino Ríos, Hans (Gildemeister), Alberto González, Marlene Ahrens, Fernando González, Eliseo (Salazar), Alberto Larraguibel con su caballo Huaso, Massú y, dicen, Manuel Plaza. LA ACTUALIDAD DEL BALOMPIÉ NACIONAL: LA ROJA, LA ALBA E INDISCIPLINA Su opinión de Harold Mayne-Nicholls y de Sergio Jadue, ex y actual mandamás de la ANFP… Harold hizo una muy buena labor, excelente, y Jadue es joven, con poca experiencia. Está empezando una carrera nueva. De Marcelo Bielsa… Bielsa profesionalizó el fútbol chileno ciento por ciento, le dio categoría a la Selección que se ganó un respeto mundial. Recordemos que con él fuimos segundos en las Eliminatorias pasadas. El régimen de Borghi, ¿qué le parece? Claudio hace más seres humanos a los jugadores, no los aprieta tanto como Bielsa. Les da mayor libertad. Cuál estilo prefiere, ¿el del actual seleccionador o el del DT del Athletic de Bilbao? No me gustan las ataduras, por lo tanto, prefiero más el estilo Borghi. Como referente absoluto de Colo Colo, ¿cómo califica el actual momento de la escuadra de Macul? Desde que se fue Borghi, hace cuatro años, ha declinado. Han pasado muchos técnicos y ninguno ha podido dar al equipo una identidad ni un espíritu triunfador, como es Colo Colo por tradición e historia. Ivo Basay y los dirigentes… Ivo lleva poco tiempo, no es mago. Y los dirigentes, que toman muchas decisiones erradas, en general, no saben de fútbol. Hoy, las instituciones se asesoran por gente que no sabe, por directivos que no saben contratar. Son empresarios exitosos en lo suyo pero no en el fútbol. Hay excepciones y aciertos, claro, como Sampaoli en la “U”… La “U” será campeona del Clausura. ¿Cómo ve el caso de Jorge Valdivia y compañía? El cabro Valdivia es un genio y éstos cometen locuras. Lamentablemente arrastró a otros chicos más sanos a episodios lamentables que afectan a Borghi y a la Selección. ¿Clasifica Chile a Brasil 2014? Sí, de todas maneras. Estoy tranquilo, haremos una buena Eliminatoria porque tenemos un buen grupo de jugadores, casi los mismos del proceso de Sudáfrica 2010. 29 cifras oficiales encajó Caszely con la Camiseta de Todos, en 49 encuentros contra selecciones nacionales. Con éstos, se ubica en el tercer lugar de la tabla de artilleros, detrás de Salas (37) y Zamorano (34). “Pero soy el que más hice, anoté 42 contra seleccionados y clubes. Por Colo Colo, además, marqué más de 170 y en España, en cinco años, convertí muchos a pesar de las lesiones”, finiquita el campeón con Colo Colo en 1970, 72, 79, 81 y 83, que desde su estreno con osados 16 años lució un repertorio astuto, impredecible e infalible, amén de su rica técnica y maestría con ambos perfiles. Carlos Caszely, el gol, se pasó, se pasó… Por Mario Ramírez Escudero

Anuncios

2 comentarios el “CARLOS CASZELY: “Me encanta Sausalito y Viña es espectacular con su casino, el más tradicional, el mejor de Chile”

  1. felicitaciones a la muni de Viña por esta excelente entrevista a Caszely, idolo. Soy de una familia de futbolistas y se de la historia de nuestro futbol. Esta claro que Carlos es el mejor despues de Figueroa y Salas, superior a Zamarano. Si hablamos de calidad pura y neta Cazely y Chamaco Valdes son mas que Zamorano, por logros es innegable que Ivan es el mejor con Salas despues de don Elias. Felicitaciones a Viña y a su querida alcaldesa por esta gran entrevista al idolo de nuesrto futbol y ojala lo inviten a cantar al festival de Viña. Les deseo muy feliz año y sigan entrevistando a grades figuras de nuestro deporte. Isabel

  2. Me encanta leer las entrevistas de Mario Ramirez a las grandes figuras como Carlos Caszely. Son entretenidas, dinámicas y creativas. Buena manera de relatar cada historia.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s